Cercanos Dorados con Artificiales
Río Baradero -
Buenos Aires
Por:
Jorge López Basavilbaso
Pescar todo el año dorados con artificiales
diferentes en confección, peso y características, con distintas técnicas,
equipos y accesorios y hacerlo en cantidad a un paso de Buenos Aires, es un lujo
que no puede dejar de disfrutarse, en lo posible a repetición, como vine
haciéndolo en los últimos tiempos.
Dos equipos mosqueros compuestos por una caña # 6 y una # 4 con diferentes
líneas más cantidad de moscas, leaders, etc., fueron preparados e incluidos
entre el equipamiento a llevar, aún consciente que probablemente no pudiera
usarlos debido a una circunstancial disminución temporaria en el movimiento de
uno de mis brazos. Una antigua joyita para spinning de la marca Sage, que
siempre me acompaña en los viajes, en la previa se perfilaba como la herramienta
principal para usar por mi parte en la jornada.
En una conversación telefónica unos 30 días antes, Daniel Suigo me comentó la
actividad de los doradillos y la aparición esporádica de algunos más grandes.
Por entonces el río estaba muy alto y su apreciación era que cuando éste bajara
60, 80 cm. o un metro, con seguridad podríamos encontrar los de mayor tamaño.
Quedamos en que me avisaría para relevarlo en esas circunstancias.
Pasados algunos días y notándome la cada vez mayor dificultad para pescar con
mosca, aún con río alto, lo llamé para adelantar el viaje, lo que hicimos, pues
el tratamiento médico que se aproximaba impediría mi participación en pesca por
60 ó 90 días.
Durante la hora y 20 minutos que duró el viaje, con Luciano repasábamos lo que
habíamos planificado: él sería el principal buscador de respuestas de la pesca
con mosca en la jornada y yo, función similar, con la caña de spinning que
tendría usos múltiples como mas adelante veremos.
El encuentro se produjo en el puerto de Baradero. Los registros fotográficos
señalan que a las 10.05, un minuto después de anclar, mientras con Luciano
estábamos en preparativos, Augusto el inquieto y no previsto agregado en la
partida, cobraba su primer doradillo con su mosquera # 6. Otra foto delata el
segundo de su producción 8 minutos después.
En el escaso lapso en que nos sacaba momentánea
ventaja y, al comprobar mi deficiente casteo, deseché mis clásicos equipos
mosqueros preparando la caña de spinning mientras Luciano conseguía el primero
de lo que sería su pesca, una suma pareja, silenciosa , constante y finalmente
con una extensa cosecha.
Un surtido de 5 o 6 aparejos armados en
diferentes tamaños, materiales y pesos, con cierta similitud a los
confeccionados con boyas tipo buldo, pero mejorados en su acción y de diseño y
fabricación propia, hace ya años, me permitieron elegir el que consideré mas
oportuno para el lugar.
El código ético establecido era que todos
pescábamos con mosca o todos con señuelos y dentro de esto se aceptaba que mis
moscas fueran enviadas por dichas boyas. En realidad aprobaron mi propuesta en
el mutuo convencimiento que el uso de un señuelo en esa altura de aguas, no del
todo claras, prevalecería sobre las moscas.
En menos que una hora hicimos el primer balance:
Luciano había emparejado a Augusto y yo había pescado tanto como la suma de
ambos. Bastante lógico considerando el mayor alcance en mis lanzamientos por el
equipo usado. Ese alcance permitía llegar bien a sitios donde, uno sabe, tiene
que haber un dorado.
Conseguimos algunos mas y luego comenzaron a aflojar las respuestas por lo que
nos corrimos unos 100 metros y conseguimos nuevas capturas y unos cuantos piques
errados. Al poder controlar la distancia de alcance y también el arrastre de la
corriente al tener una boya bien visible en superficie, todo era cuestión de
tirar con algo de precisión y dejar que la mosca pasara arrastrada por el agua
cerca de los juncos orilleros, lugar donde estaban los dorados y el pique era
inmediato.
Hubo dobletes y también espectaculares saltos, algunos registrados
fotográficamente y todos por nuestras memorias. Una más de las virtudes del
dorado.
En esa primera fracción de pesca, Augusto con su
caña mosquera creyó clavar un dorado grande en un pozo entre dos sectores de
piedra y avisó la circunstancia, pero el pez no saltó y desde el lugar cercano a
la orilla donde había tomado encaró hacia el medio del río sacando línea y
obligando a un rápido cruce de cañas y de pescador desde popa a proa para evitar
enredos y rotura de línea. Quizás la maniobra que, para lo compleja, fue bien
realizada o falta de potencia en la clavada con equipo # 6 terminó con el pique
más importante y diferente del día, posiblemente producido por un surubí.
Por los los últimos yerros y al disminuir la consecutividad de piques optamos
por cruzar acercándonos a la orilla opuesta lugar de mayor profundidad donde
comenzamos un garete de 1000 metros. Acordamos que Luciano con mosca tendría la
proa y la posibilidad que su mosca llegara a puntos donde no se hubiera pasado
un señuelo previamente. Yo al medio y Augusto con un ratling. En los primeros
300 ó 400 hubo unas cuantas exclamaciones y poca efectividad, hasta que en un
momento el sonajero rindió sus primeros frutos.
En la parte media del garete se produjo una
explosión de piques de doradillos más corpulentos y con mucha potencia. El guía
por primera vez ocupó la posición de su sobrino y al levantar su primara pasada
de señuelo, éste fue tomado casi en el aire por un buen ejemplar que hizo
patinar su reel, corrió pasando bajo la embarcación y casi quiebra su caña
contra el casco. Su habilidad impidió el corte y finalmente lo redujo.
Al mismo tiempo Luciano sumaba mientras, por mi
parte, accionaba el segundo prototipo de híbrido entre mosca y señuelo producto
de la inventiva y el taller de Roberto Galbarini, pescador, mosquero y
fabricante de artículos para confección de moscas, quien me encargó las pruebas
iniciales para su desarrollo. El diseño se parece a una mosca voluminosa. Fue
realizado pensando en usos como, por ejemplo, la pesca de dorados a
profundidades especialmente en huecos bajo grandes piedras donde no se puede
pasar un señuelo y también en la hondura del mar o haciendo trolling en lagos
donde puedan cobrarse enormes truchas.
Había probado antes el movimiento de ambos prototipos en la correntada desde la
lancha y efectuando unos pocos tiros con temor a perderlos entre las piedras y
haciendo otros lanzamientos hacia el medio del río, consiguiendo largos alcances
donde no había dorados. A uno de los prototipos le encontré un defecto que luego
señalé a su creador, quien efectuará la correspondiente corrección. El otro en
cuestión había tenido un toque sin concretar y en primera instancia ya me había
parecido “potable” pese a que deslucí su cabeza en un par de golpes contra las
piedras.
Volviendo al frenesí de piques en la parte media
del garete y actuando con este segundo prototipo, de golpe se atrancó su
recorrido y comenzó uno inverso para finalmente más que saltar, emerger sería la
palabra adecuada para lo que hizo el goloso, lo que mostró un dorado de mayor
porte que luego de la llevada, clavada y corta pelea se desprendió. Obviamente
no pude hacer las fotos que quería pero me quedó la satisfacción, aunque lo
perdiera, de un gran pique luego de conseguir una acción adecuada con la puntera
de la caña, mérito obtenido por eso y el atractivo formato y colorido en el
agua.
En los 200 metros finales de esa cancha, esperaba mejores piques en lugares
donde hay aguas negras de los campos, encontramos un campamento con muchas cañas
colocadas en porta cañas y la acción de la fuerte correntada ponía sus líneas
casi paralelas a la orilla, lo que hacía imposible lanzar hacia ella
desperdiciando unas salidas/entradas de agua que, en situaciones diferentes
hubieran dando buenos dorados.
Aconsejé remontar y repetir la pasada, lo que se aceptó y conseguimos nuevas
capturas ya en menor medida pero supimos apreciar la potencia de los dorados,
algunos pequeños y que, pese a actuar en deriva junto a ellos (ya no con la
corriente a su favor desde un punto fijo), ofrecían tenaz lucha. Nos llamó la
atención que en las devoluciones, aunque pudiera haber cierta demora por las
fotos, no necesitaban oxigenación. Hacían fuerza al momento de introducirlos
nuevamente en el agua y salían disparados. También nos llamó la atención en una
pasada una lancha siguiendo una “tarreada” y en uno de los lugares una soga
“sospechosa”. Recordé que bueno es tener siempre a mano un importante cuchillo.
Las nubes seguían su amenaza desde el amanecer
pero quedaron en eso nomás y zafamos de una mojadura.
Un almuerzo compuesto entre otras cosas por pan, fiambres varios, salmón
ahumado, mayonesa, gaseosas y demás calmó la ansiedad de algunos hambrientos y
volvimos a las piedras.
Las corrientes muy fuertes, especialmente cuando
se hacen lanzamientos transversales, desequilibran muchos señuelos y esta no fue
la excepción. Luciano que es fundamentalmente mosquero y, por ahora, no tiene
stock de señuelos recibió un spinner bait de Alfers, señuelo con el que he
realizado múltiples pescas de dorados y tarariras y que le di pensando que era
de los pocos adecuados que tenía.
Por su sistema anti enganche en media agua y hasta en profundidad es apto para
lugares como los que pescábamos pero por la velocidad del agua, tenía tendencia
a subir a superficie, motivo por el cual no le pudo sacar el jugo. Una pena por
ello y también por la atención recibida de Daniel Fregeac de Alfers. Tuvo que
volver a las líneas mosqueras de profundidad y a moscas lastradas, mientras yo
(con suerte pese a las limitaciones expresadas) acerté con un antiguo señuelo
finlandés articulado que tentó un dorado tras otro hasta que finalmente perdió
la paleta.
Actuando con señuelos y también con las moscas
enviadas por las boyas mejoradas tuve la satisfacción y también el exceso para
mi brazo por lo que muchas veces pedí que otro hiciera la lucha después de
efectuar la clavada al sentir el esfuerzo para vencer al pez y la corriente.
Señuelos había muchos pero cuando hay mucho pique de todas formas se puede
considerar oportuno, sobre todo cuando no se espera el trofeo, no arriesgar
elementos de alto valor que posiblemente se pierdan enganchándolos. Es la
oportunidad de reiterar lo que funciona bien y también la de probar las
atracciones que puedan funcionar con menor riesgo de pérdida.
Bien explotado el lugar y habiéndole dado
descanso al sector de derive, volvimos al mismo. Fue incontable el número de
piques que obtuvo Augusto con el sonajero, aunque perdió buena cantidad yo sin
el Neil Masters en menor medida pero con buena efectividad hice lo adecuado con
una bananita de Alfers, señuelo que es uno de los que más doradillos me han
entregado en la vida de pescador. Luciano como dije oportunamente, en silencio y
con mosca sumó durante toda la jornada.
El guía cumpliendo bien su labor pescó solo unos
pocos minutos; en esos demostró su efectividad y suerte consiguiendo, entre
otros méritos, reducir el que tomó el señuelo emergiendo y, en otra oportunidad,
clavando dos dorados que se disputaron su señuelo como podemos ver en una foto.
CONCLUSIONES:
Una salida de pesca ideal en cuanto a lo económico en dos aspectos: El traslado
en este caso desde Buenos Aires por la escasa distancia, mucho menor a otros
pesqueros y también por el costo comparativo de los servicios del guía. Quienes
gustan de la pesca de dorados con mosca y señuelos y no pretenden hacer récords
de tamaños pueden disfrutar enormemente estas pescas con equipos más livianos
que los que se usan en los pesqueros del litoral ubicados a muchos Km. más de
distancia. No siempre, y esto lo saben muchos pescadores, especialmente los más
experimentados, se obtienen alrededor de medio centenar de dorados y gran
cantidad de piques desperdiciados como en esta oportunidad, también mucho tiene
que ver la capacidad pesquera de cada uno y en parte la suerte.
PERSPECTIVAS:
Teniendo en cuenta que realizamos esta pesca ya muy avanzado el mes de mayo, con
una disminución de cierta importancia en la temperatura, puedo suponer,
coincidiendo con el guía en su apreciación en cuanto a que los dorados se
mantendrán en la zona. Quizás decaiga su actividad, pero no desaparecerán.
Recuerdo bien algo que puede parecer increíble; una salida del año pasado
partiendo desde otra ciudad y llegando algo más al sur que en esta oportunidad
nos deparó una pesca extraordinaria, en esa oportunidad solo mosca, donde
superamos el centenar de piezas y bajo circunstancias de intenso frío. Durante
toda la jornada el ecosonda de la lancha se mantuvo señalando entre 9 y 11
grados la temperatura del agua. La pregunta es ¿porqué no para junio, julio y
agosto, meses fríos que tenemos por delante?
SERVICIOS:
Guía Daniel Suigo Cel. 03329-15602455
http://www.pescabaradero.com
Salidas habituales de pesca y también servicio de
traslado de pescadores a un determinado punto con coordinación de horario de
partida y regreso. Esta última opción de trasladarlos a un pesquero, es más
económica y acepta el llevar algún pescador más, pero lógicamente no tiene la
asistencia de su parte durante el día y quedan en un punto fijo. Luciano la hizo
en dos oportunidades y yo en una y nos fue bien. En el caso del traslado la
asistencia a cualquier emergencia que pudiera presentarse funciona comunicándose
al celular del guía. Los pesqueros habituales están ubicados no lejos de la
ciudad, en sectores donde hay señal para celulares.
Hasta la próxima.
Jorge López Basavilbaso
jclopezbasavilbaso@yahoo.com.ar

