Un Paraíso para pescar con Artificiales
 Baradero -
Buenos Aires

                                       

Por: Jorge López Basavilbaso

Comenzaba el presente mes de noviembre. Terminábamos de proveernos de variedad de señuelos anti enganche y revisar el stock de moscas con la misma característica. La idea, muy pero muy preparada, era conseguir muchas tarariras preferentemente con mosca y completar con señuelos para hacer una nota para el Portal.

Venía manteniendo contacto seguido con el guía en relación al mantenimiento del pique de Tarariras en la zona y el fin de semana anterior él y un buen pescador habían conseguido unas 40 piezas en un arroyo y bañados cercanos, que suelen ser muy rendidores.

Le explicaba a Horacio Radío, en el corto viaje que hay hasta Baradero, mi idea sobre cómo íbamos a encarar la nota, la jornada y cómo conseguiríamos la pesca y las fotos para complementar la presente nota. Estaba mentalizado en utilizar sólo 3 o cuanto mucho 4 horas de la jornada de pesca para ello. El resto del tiempo y ya fuera de lo que a la nota atañería, dedicarlo a la pesca que prefiriéramos hacer (léase doradillos y dorados con mosca y menguando mi resistencia después de probables muchas capturas, con señuelos).

A esta altura y viendo las fotos de apertura el lector se preguntará ¿Dónde están las tarariras? Algo bueno de la pesca es que siempre tiene variaciones y todas las jornadas presentan ciertas similitudes e importantes diferencias entre ellas.

La realidad es que muy cerca del punto de embarque, en dos diferentes lugares el guía, pese a no considerarlos demasiado seguros, sugirió parar solo unos minutos, en uno a probar las respuestas de tarariras y en otro dorados con mosca. Hubo solo un pique de un buen dorado que se perdió y ya camino a nuestro pesquero de tarariras encontramos el cielo más nuboso y vientos considerables.

Daniel Suigo, el guía a quien menciono, ante las circunstancias se detuvo en la boca del Pinto, observó detenidamente y en silencio, volvió a mirar y dijo “no se presenta nada fácil y está bajando fuerte, dejemos las tarariras para después de mediodía, intentemos dorados en las piedras”.

Horacio con una # 7/8 y línea Quick Descent hacia la corredera exterior de las piedras y yo con una 5/6 con hundimiento 2 y lanzamientos sobre la veloz agua que pasaba entre la embarcación y la orilla, anclados en un punto perfecto para castear a ambos lados, no conseguíamos respuestas. Después de dejar un par de moscas cada uno clavadas en el fondo pedregoso, tuve un pique fuerte de un dorado muy vigoroso que además se apoyó en la corriente y me sacó todo el resto de línea y algo de backing. Un par de veces lo vimos saltar y terminó desprendiéndose.


 

Daniel se veía pensativo y observador mientras entre mates y pesca pasaba la hora. De golpe dijo: “allá tenemos los dorados”. Un poco más abajo, en una bahía, lugar que por mi parte tiempo atrás había considerado apto para tarariras vimos sobrevuelo de variadas aves pescadoras. Contamos, entre ellas 7 de diferentes tipos. Otra bahía más pequeña con una punta donde en ella se formaba una buena corredera se presentaba unos 100 metros más abajo. Entre ambas, con cuidado y en silencio, amarramos la embarcación y pusimos pies en tierra.

En el segundo lanzamiento en spinning dirigido a la punta contraria a la bahía de los pájaros, se presentó una corrida veloz y muy firme que tras la clavada comenzó a llevar firmemente línea y le dije al guía “tengo un buen dorado”. Tu dorado es un surubí contestó y sabiamente tuvo razón.

En alrededor de una hora en un punto muy preciso se repitieron las capturas de cachorros, todos con señuelo, pues donde tomaban no quedaban a tiro de mosca desde el punto que estábamos. Lo bueno fue que ninguno salió prendido de la cola, todos salieron prendidos de la boca. Entre esos 5 surubíes abundaron las capturas de dorados que al final de la zona playa de la bahía comían las diminutas mojarras que escapaban del ataque de las aves.

Fue un largo rato de “locura” y pesca más pesca. Con Horacio nos olvidamos de todo tanto que en un momento escuchamos la llamada de Daniel pidiendo cámara desde la otra bahía. No nos habíamos dado cuenta que estaba pescando allí. Resulta que había tenido un par de piques que no pudo concretar (uno le destrozó un señuelo) y en el momento que llamó había clavado un destacable dorado. Horacio llegó para el momento en que en una llevada éste consiguió el corte del multifilamento.

Seguimos con muchas capturas, ya no de surubíes, todos dorados en unas dos horas de furia hasta que comenzó a aflojar el pique. Bastante cansados y con calor debido a que el sol había comenzado a sentirse, caímos en la cuenta que habíamos superado la hora 15.00. Por las razones antedichas decidimos corrernos con la embarcación hasta un sector de árboles orilleros para refrescarnos y dar cuenta de las viandas.

Me di cuenta mientras nos alimentábamos, descansábamos y nos refrescábamos que había ido a hacer una nota de tarariras y no tenía una sola foto de alguna, para peor la fuerte bajante hacía dudar al guía sobre el estado que tendrían sus pesqueros para esta especie. Evalué que presentar al lector fotos y texto con buenas respuestas de Dorados y Surubíes a 140 Km. de Buenos Aires era una nota bien cumplida, pero me preguntaba: ¿y para que gastamos con Horacio en la compra de específicos señuelos anti enganche para pescar tarariras?

A las 18.00 el guía tenía que llevar a puerto un grupo de pescadores de su servicio de “transporte a lugares de pesca”, por lo que tras mis pensamientos y quizás un intento de justificar el gasto retomamos mi objetivo original y decidimos entrar al Pinto y por éste a otros arroyos para, ya con una pesca diferente realizada, ver si conseguíamos presentar la nota con tres especies cazadoras muy valoradas, especialmente para artificiales.

El Pinto se mostró picado y removido, y presagió fracaso con las tarariras, lo que se cumplió pese a que practicamos los intentos tanto sobre los cauces como en bañados, que casi ya no tenían agua. Le dedicamos solo un rato y con practicidad decidimos abandonar los intentos y volver a probar en las piedras en que perdí el buen dorado con mosca. Lo hicimos en ese lugar que suele tener excelentes respuestas creyendo que conseguiríamos algunos, porque además habíamos visto movimiento de ellos.
 
A las 17.30 pedimos al guía que nos dejara en la bahía de los pájaros, descargamos nuestros equipos e hicimos base entre ambas bahías mencionadas. Habíamos dejado descansar el lugar un par de horas o algo más. Daniel partió a cumplir su misión y quedó en regresar para los lances de la última hora de pesca.

Aprovechamos para reordenarnos y me calcé las botas para investigar el otro extremo de la bahía en la cual habían trabajado con maquinarias para movimientos de suelos y por ello el acceso se hacía difícil por barros complicados e inmensos toscones de tierra. Encontré un entubamiento bajo un terraplén que permitía que pasara el agua negra filtrada por la vegetación del interior que separaba el terraplén.

Pudiendo con las botas moverme con más libertad hice en las puntas a las que llegué los últimos intentos con las tarariras mientras Horacio hacia lo propio en la parte más playa.

Los saltos de doradillos nos llevaron a decidir terminar la jornada ambos con mosca. Volvimos a tener muchos piques, algunos no concretados y unos cuantos con final feliz. Repetimos las capturas con mosca hasta el momento en que, producto del cansancio, no coordinaba bien mis lanzamientos por lo que más pausado y en spinning cerré la tarde a puro dorado a señuelo mientras Horacio hacía lo propio con mosca.

Daniel Suigo llegó a buscarnos apurado ,a la hora de los mosquitos y ya con poca luz demorado porque la gente que tenía que trasladar no tenían listas sus cosas, cargó nuestro equipamiento mientras peleábamos las últimas dos piezas y emprendimos el regreso a puerto mientras el sol se escondía tras los árboles.

CONCLUSIONES:

Fui unas cuantas veces. Sigo y seguiré yendo a Baradero. Nunca me fue mal en alguna salida de pesca con éste guía. En lo personal me gustan más las especies cazadoras, los artificiales y los equipos livianos. Disfruto enormemente estas pescas en el lugar. En anteriores oportunidades he conseguido Dorados y Tarariras en cantidad que satisface a cualquiera. No grandes tamaños, aunque hay y he visto pocos pero Dorados importantes. Hoy sumé unos 5 surubíes y resté en las tarariras (que casi siempre hay muchas).

Baradero siempre me responde bien, a veces en demasía, cosa que creo que a quien le pase no se quejará por ello. En el viaje de vuelta Horacio opinaba que durante el día entre los sacados y perdidos yo había conseguido unos 25 peces. Parece mucho y seguramente no es el promedio habitual por persona ni mucho menos, pero si es seguro que cualquiera que domine la técnica volverá con resultados positivos. El guía conoce bien los lugares, la pesca y es eficiente. Además es de trato agradable y perfil bajo. Tiene diferentes propuestas de pesca y mucho trabajo, por lo que es conveniente hacer las reservas con anticipación
SERVICIOS:
Guía Daniel Suigo: Tiene un Trucker de 6,50 m con un F.B. de 90 HP ambos nuevos. 
Celular 03329-15-602455.
E-mail: danielsuigo@hotmail.com.ar
 http://www.pescabaradero.com.ar
 
Salidas convencionales con su servicio de guía y el combustible necesario para la pesca en spinning, bait y pesca con mosca.-
Traslados de ida y vuelta con horarios combinados a lugares de pesca de orilla en base a 4 persona s con posibilidad de hasta 7 pescadores. En este caso la pesca pasa especialmente por la variada (Bogas, Bagres de diferentes tipos, Paties, etc. etc.)y también la posibilidad de algunas especies cazadoras de las que hay.
Tiene dos departamentos confortables para los pescadores y un paquete especial de dos días de pesca, alojamiento, almuerzo en la isla a mediodía y cena en restaurante por la noche.
RECOMENDACIÓN:
Vaya con la idea de pescar y no conservar sus capturas. La pesca con devolución, tan importante para el cuidado de las especies, es muy tenida en cuenta por éste Guía. Ojalá todos, aunque cierto es que hay muchos, lo comprendieran e imitaran. Hemos pescado más o menos unas 40 piezas y todas, como corresponde volvieron vivas cuidadosamente devueltas a su medio.

Hasta la próxima.

jclopezbasavilbaso@yahoo.com.ar