Costa Rica 2009 una pesca diferente
Por:
Mariano
de la Rúa
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Luego de haber vivido durante octubre del 2008 mi primer viaje a Costa Rica en
donde fui invitado por la gente de Sport Fishing Dominical, en el mes de enero
del 2009 armamos todos los programas de nuestros tours para este año y nuestro
primer destino fue este país.
El hecho de haber podido vivir la experiencia del año anterior, me facilito
mucho mas la organización de este tour, ya que en aquella oportunidad no había
viajado con un grupo de pescadores, si no que lo había hecho con mi mujer, y
esto nos dio la posibilidad de dedicar los días completos a conocer la zona y
las diferentes pescas posibles que ofrece este destino tanto para pescadores
como a acompañantes.
El primer grupo de pescadores que quiso contratar la excursión fue el mismo que
en el año 2008 había llevado a Panamá en donde habíamos vivido una experiencia
única tanto en la pesca como en lo general del tour, ya que es un país lleno de
lugares exóticos y atractivos para conocer.
Como este grupo estaba compuesto por cuatro pescadores, Carlos, Mariano, Marcelo
y Mario y la fecha que mejor les coincidía por trabajo y otras obligaciones
personales era abril, cerré el tour exclusivo con ellos, ya que fue un viaje que
promocionamos con bastante poco tiempo de anticipación diferente a lo que
hacemos habitualmente con el resto de los tours que por lo general los
organizamos con unos seis meses de anticipación, y por este motivo hubo varios
pescadores que querían realizarlo pero les fue imposible hacerlo por el poco
tiempo que tenían para dejar sus obligaciones en orden.
Partimos de Ezeiza el día lunes 13 de abril a las 6:30 de la mañana en un vuelo
de la línea TACA, Luego de tres horas de vuelo aproximadamente hicimos escala en
Lima, Perú ,para hacer transbordo en otro vuelo de la misma empresa para llegar
a San José de Costa Rica a las 13:30 de ese mismo día,
Al llegar al aeropuerto y hacer todos los trámites de rigor en migraciones, nos
estaba esperando a la salida un transfer del operador contratado para llevarnos
directamente hasta Dominical, centro de Costa Rica sobre el océano pacifico.
El traslado desde el aeropuerto de San José hasta Dominical tiene una duración
aproximada de unas cuatro horas, ya que si bien un lugar de otro está separado
por solo 110 km, para llegar hay que atravesar toda la montaña;
A las 18 hs ya estábamos instalados en el Hotel Cuna del Ángel, una maravilla en
todos sus aspectos, tanto por su atención, comodidades, y su estilo mezcla de
colonial y asiático.
Al día siguiente nos levantamos temprano como es habitual en estos viajes,
desayunamos y a las 6:45 am nos dirigimos hasta la playa en donde nos estaba
esperando nuestro barco; A diferencia de otros destinos como son Venezuela o
Panamá, aquí para embarcar hay que salir desde la playa en una pequeña lancha
sorteando las olas, ya que no hay marina por ser un lugar sumamente selvático y
nuestros operadores están en pleno proceso de recibir la autorización para
construir la misma;
El barco que nos había tocado era un crucero de 35’ en excelentes condiciones y
sumamente cómodo con todos los elementos de pesca en condiciones más que
optimas.
Ese día habíamos decidido realizar la pesca offshore ( mar adentro ), de velas y
marlines, y navegamos hasta el primer lugar de pesca unas 30 millas;
Ni bien llegamos a la zona de pesca, se dispusieron 6 canas en total todas con
diferentes luhrs y carnada natural ( balahoo );
El primer turno correspondía a Marcelo, ya que era su primera experiencia en la
pesca de mar, y sus tres compañeros muy amablemente le cedieron este privilegio.
Luego de unos 25 minutos de trolling una de las canas acuso el primer pique del
día, se trataba de un dolphin de unos 5 kg, pequeño pero para un principiante en
esta modalidad no estaba nada mal.
La pesca ese día no estaba como en días anteriores como nos comentaba el capitán
y marinero, pero como el grupo ya había tenido viajes anteriores sabía como era
la pesca de estas especies y en ningún momento demostraron una gran ansiedad.
Los equipos que estaban dispuestos para este día y estas especies eran todos
Shimano Tiagra de 20, 30, y 50 libras lo que garantizaban mucha efectividad al
momento de pelear con estos colosos.
De repente unos de los equipos de 20 libras recibe una corrida muy típica de los
velas, el marinero lo deja correr unos segundos y realiza la clavada, en ese
momento vemos como salta por el aire mostrando toda su destreza un hermoso vela
de muy buen tamaño para esta especie.
El turno le tocaba a Mariano, que con la experiencia del año pasado en Panamá
con un marlín negro de más de 200 kg y un azul de unos 100 kg, manejo al vela
con gran tranquilidad y destreza;
Luego de unos 20 minutos de lucha lo pudimos arrimar al barco, el marinero lo
tomo del pico, lo izamos y sacamos las fotos de rigor, liberándolo rápidamente
para estresarlo lo menos posible.
Una gran alegría de todo el grupo, ya que era nuestro primer vela del tour; Ese
primer día tuvimos en total 4 piques de vela, de los cuales capturamos y
devolvimos dos y los otros dos se soltaron en la pelea;
Alrededor de las 4 pm regresamos a la costa con la pesca finalizada en esta
primera jornada.
Esa noche en el hotel, Rudy Dodero encargado de toda la parte de operaciones de
pesca de Sport Fishing Dominical, me sugirió cambiar el día que teníamos
planificado visitar la reserva natural de Manuel Antonio, ya que todavía la luna
estaba un poco llena y prefería dejar el día miércoles sin actividad para
realizar nuestras tres próximas excursiones los días jueves, viernes y sábado.
Aceptamos su sugerencia y al otro día nos tomamos el día completo para visitar
esta reserva que es realmente uno de los lugares más paradisíacos de toda Costa
Rica.
Manuel Antonio es un Parque Nacional sumamente protegido y visitado por miles de
turistas de todo el mundo durante todo el año.
En él se puede observar una fauna y flora única, ya que el ingreso de turistas
es sumamente controlado y posee dos playas de las más bonitas de este país;
La excursión lleva todo el día, ya que este se encuentra en la ciudad de Quepos,
distante a unos 50 km de Dominical y para llegar hasta ahí hay que transitar por
un camino de ripio que demanda una hora y media de transporte.
Es increíble que todavía existan lugares como este, ya que uno se encuentra en
la playa, y de repente es invadido por cantidades de monos cara blanca, mapaches
que hurguetean en todas nuestras pertenencias e iguanas que toman sol junto a
todos los visitantes.
El día jueves decidimos volver a realizar la pesca offshore, ya que teníamos
mejores posibilidades por cómo se encontraba la luna, y una vez que estábamos
navegando, el capitán recibe una llamada por radio en donde otros colegas le
informaban que a unas 40 millas había mucha actividad de velas.
Rápidamente sin dudarlo este cambio de rumbo y se dirigió hasta este lugar.
Una vez en la zona pudimos observar a unas cinco embarcaciones que se
encontraban haciendo trolling y dos de ellas están con piques de velas.
Estos son momentos en que la adrenalina fluye por nuestro cuervo muy
fuertemente, ya que no es lo mismo comenzar el día sin saber cómo puede estar la
actividad que con una actividad tan importante.
Una vez dispuestos todos los equipos, no pasaron más de 15 minutos que una de
las canas acuso el primer pique, el turno era de Carlos, que todavía no había
logrado su primer vela de la excursión.
Ninguno imaginaba que este sería el comienzo de uno de esos días en que quedan
gravados en nuestra mente para toda la vida, ya que en esa jornada tendríamos 14
piques en total de los cuales capturamos y liberamos 8 velas todos de portes muy
interesantes entre los 35 y 60 kg. ;
Todos ya tenían por lo menos dos velas clavados, y Mariano y Mario tres en total
ya que el primer día habían sido los afortunados en capturar los dos primeros y
a esto debíamos sumarle un enorme dolphing capturado por Marcelo que le demando
mas de 40 minutos de lucha.
El día viernes nuestro tercer día de pesca habíamos acordado la noche anterior
que se lo dedicaríamos íntegramente a la pesca innshore ( cercana a la costa );
Esta es una pesca que se realiza en tres modalidades diferentes, trolling con
carnada viva, baitcastin con poppers, y jigging;
La variedad de especies es tan grande que en una misma jornada es posible
capturar hasta 12 o 15 variedades diferentes como son los Roosterfish,
trevallys, jurel azul, pargo cubera, african pámpano, bonitos, atún negro, pargo
dientón, makarel, jack, pez aguja, etc. Comenzamos pescando muy cerca de la
costa unas 3 millas aproximadamente en un bajo de piedra donde por lo general
hay muy buena cantidad de especies;
Como son especies que rondan entre los 3 y 20 kg, se dispusieron tres canas
Shimano Trevala de 60-100 libras todas con reeles frontales con señuelos Rapala
X-Rap número 14 que no profundizan más de 4 metros.
En un periodo de una hora logramos capturar más de 20 makarelas entre los 3 y 7
kg cada una, que con equipos tan livianos eran peleas sumamente divertidas.
Mientras unos se dedicaban a la pesca de trolling, dos realizábamos lances desde
la proa del barco sobre piedras que afloran en la superficie, en donde merodean
grandes roosterfish, trevallys, y jack azules.
En lo personal considero que hay pocas pescas más apasionantes de la de
baitcasting con poppers sobre estas piedras, ya que cuando uno viene recogiendo
tiene la posibilidad de ver cuando estos veloces peces se lanzan sobre nuestros
poppers frenéticamente y toman con una violencia pocas veces vista por otras
especies.
Con los poppers logramos estupendas capturas de roosterfish, y jureles azules de
portes entre los 5 y 10 kg que con los equipos que utilizamos daban más pelea
que los grandes marlines, algo increíble de describir con palabras.
Fue una jornada estupenda, dado que no son muchos los lugares en donde un
pescador pueda tener la posibilidad de capturar tantas variedades y en
modalidades diferentes.
Nuestro cuarto día de pesca fue totalmente diferente a todos los anteriores, ese
día cambiamos de embarcación y con nosotros vino como capitán Rudy, toda una
garantía en la pesca de estos mares.
Su propuesta fue muy concreta, haríamos trolling con carnada viva de marlines
negros, azules y velas sobre el Banco Furuno, lugar reconocido mundialmente por
su excepcional calidad de pesca y como el trolling a la viva como la llaman los
locales se hace a una velocidad muy lenta, esto nos da la posibilidad que
mientras se realiza el trolling si el capitán detecta una marca importante en el
fondo, puede para la embarcación y nosotros hacer jigging sobre esa marca.
A mas o menos 40’ de estar haciendo troling, tenemos un pique infernal de un
marlín negro, que cuando salto y mostro su silueta tanto Rudy como Gerardo, el
marinero, estimaron un porte de unas 500 libras algo así como 230 kg, este
corrió no menos de 150 metros y por desgracia para nosotros soltó el anzuelo.
Todos quedamos atónitos por semejante animal, ya que lo más impresionante de
pescar a la viva, es que uno viene muy lentamente y cuando pican es mucho más
violento que cuando se realiza trolling con ballahoo, que la velocidad de
trolling es de casi 6,5 nudos.
El ánimo de los pescadores estaba por la nubes, ya que veíamos muchas
posibilidades de capturar ese día uno de los grandes.
El sistema de pesca a la viva es muy particular, ya que la carnada se la obtiene
en el mismo lugar de pesca, haciendo trolling con dos canas que llevan una
pequeña cuchara y en ella se capturan bonitos entre los 300 grs y 600 grs
ideales para estas especies.
Una vez que se van capturando los bonitos estos son colocados en unos tubos
especiales con agua que circula permanentemente manteniéndolos con vida.
Lo importante es nunca quedarse sin carnada, ya que después de algunos minutos
los bonitos comienzan a ahogarse y mueren y cuando esto se produce hay que ir
cambiándolos permanentemente.
En un determinado momento Rudy identifica una marca muy grande en el fondo y
desde el fly del barco nos pide que bajemos los jigs lo más rápido posible, el
primero en hacerlo soy yo, apasionado por esta modalidad y sabiendo que en este
lugar las posibilidades son múltiples, ni bien llego al fondo, realizo unas
cuatro vueltas del reel y siento un pique muy violento, comienzo a recoger y
cada vez que recogía tres o cuatro vueltas me sacaba unas tantas mas,
apasionante, mientras yo luchaba con esta especie que hasta entonces no sabíamos
de que se trataba, los otros cuatro pescadores bajaban sus jigs a la vez, y ni
bien llegaban al fondo todos lograban capturar uno de la misma potencia del que
yo tenía.
Luego de unos 10 minutos de intensa lucha logro llevarlo a la superficie, y en
ese momento Rudy me grita que se trataba de un Pargo Seda, especie de las más
codiciadas en todo Costa Rica por su gran valor comercial y muy buscado por ser
una de las carnes mas deliciosas de los diferentes pargos que hay en la zona.
Lo subimos al barco, y este tenía unos 8 kg, muy buen porte pero por la pelea
que me dio hubiese imaginado que se trataba de un pez de mucho mayor peso.
Para compararlo de alguna manera con una especie local de nuestro mar Argentino,
podría decir que su pelea es muy parecida al del falso salmón de mar, pero la
diferencia es que un pargo de 8 kg pelea como un salmón de 20 de los nuestros.
En total capturamos un total de 35 pargos, todos entre los 6 y 10 kg, esto nos
daba un promedio de más de 8 por pescador, que en solo una hora de pesca nos
dejaron fuera de combate.
Mientras nosotros estábamos realizando esta excepcional pesca, había a una milla
aproximadamente otro barco con un grupo de americanos haciendo trolling al
marlín, y Rudy en un acto digno de destacar lo llamo por radio al capitán de
esta embarcación para decirle que se acerque a nosotros comentándole la pesca
que estábamos haciendo.
Esto me hizo reflexionar bastante, ya que no es común entre los capitanes de
nuestro país y más precisamente nuestra ciudad tener esta solidaridad, y por
supuesto que me incluye en esto, ya que muchas veces nuestro egoísmo nos impide
este tipo de acciones.
Cuando llego el otro barco y se puso cerca nuestro fue llamativo ver que no
podían capturar un solo pargo, en cambio si tenían piques violentísimos de
amberjak, especie familiar cercana de nuestros limones, pero de pesos muy
superiores, ya que en un rato pescaron unos 7 en total todos entre los 15 y 20
kg.
Obviamente que como todo pescador, uno nunca se conforma con lo que pesco, si no
que quiere más variedad y cantidad.
Por mi experiencia en la pesca de jigging se me ocurrió decirle a Rudy que nos
saque del cardumen de pargos, ya que si seguíamos sobre el mismo no nos daría la
posibilidad de capturar los amberjack, que a mi criterio están alrededor de los
pargos y por la gran voracidad de los mismos no los dejaban llegar a nuestros
jigs.
Rudy acepto mi sugerencia y nos corrimos de este cardumen e inmediatamente
Mariano tuvo un pique violentísimo que comenzó a llevar línea frenéticamente lo
que nos indicaba que no era un pargo, si no de un gran amberjack.
Me pareció lo más prudente sugerir a todo el grupo que no tiraran sus jigs en
ese momento mientras Mariano peleaba con el mismo, ya que no quería que por un
error le enredáramos su línea y a lo mejor perdiera su pez, y por otro lado
disfrutar de una semejante captura con un compañero de pesca es tan atractivo
como capturarlo uno mismo.
Esta lucha se extendió por más de 25 minutos hasta que por fin lo pude arrimar
al barco, estábamos impresionados por la belleza de ese pez y la lucha que había
demandado, al punto que Mariano quedo mucho mas extenuado que con cualquiera de
los velas que había capturado en los días anteriores ya que el equipo utluzado
para esta captura era una cana Trevala de 30-60 libras con un reel frontal
Shimano Saragoza, toda una garantía para disfrutar la pesca al maximo.
Hicimos un par de tiros mas en donde capturamos un par de estos de menor porte y
seguían saliendo pargos seda como los anteriores, pero decidimos entre todos que
la pesca y el día había sido sonada y que para coronar la jornada solo faltaba
capturar un negro o azul, fue así que le pedimos a Rudy que las dos últimas
horas de pesca se las dedicáramos a esta pesca.
Tuvimos otro violento pique de un azul, pero pareciera que no era nuestro día
para los marlines, ya que luego de una gran corrida logro zafarse como el negro
anterior.
A las 17 hs emprendimos el regreso a la costa, y como un bonus track Rudy nos
regalo unas cuantas pasadas en unas piedras cercanas a la costa donde obtuvimos
un par de jacks azules con poppers, mas no se podía pedir.
Pero si bien nuestras jornadas de pesca contratadas habían finalizado, Rudy un
gran capitán, amigo y anfitrión nos regalo una mañana entera el día domingo para
hacer una nueva despedida de pesca innshore, en donde pescamos varios
roosterfish, agujas, jureles azules y trevallys con poppers nuevamente.
Costa Rica sin lugar a dudas en un destino diferente por muchos factores,
variedad, cantidad, modalidades y lo más importante, un lugar sumamente
protegido y cuidado en donde el pescador deportivo se va a sentir como un niño
en Disneylandia.
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