Auspicia éste relevamiento:
Yahapé
Prov. de Corrientes - República Argentina
El pez que me hizo temblar las piernas
Por:
Hugo Gallo
"Ver Video"
Luego de nuestra visita a Itá Ibaté viajamos hasta Yahapé,
allí fuimos recibidos en las Cabañas "Puerto Paraíso Yahapé", a cargo de
Francisco, gran amigo de años que siempre nos hace sentir como en casa, a fuerza
de mucho trabajo el complejo está impecable, césped bien cortado, lanchas
limpias, todo preparado para recibir a los pescadores que llegan a realizar su
excursión de pesca, como es un complejo nuevo voy a brindarles varias vistas
para que lo vayan conociendo.
Éramos una bandada de periodistas, Bruno Saccone de Pescanet con dos periodistas americanos, Daniel Calabrese de el tigre de los
ríos con un compañero de pesca, Patricia y yo, así que Francisco fué todo a
pérdida, mas grande nuestro agradecimiento.
Llegamos el lunes al atardecer, nos instalamos, y nos
sentamos en el quincho frente al río a charlar con Francisco ya que hacía
varios meses que no nos veíamos, un placer mirar el parque tan prolijo con el
río de fondo y saboreando un wiskicito, planeamos entrar al río temprano a
pescar bogas, y -si se daba- algún pacú, así que preparamos los equipos y
después de una buena cena nos fuimos a descansar.
El día de la pesca entramos al río bien temprano, con nuestro guía, como no teníamos
plomos de 70 grs. que hacían falta, fuimos hasta puerto "Carau" a buscar algunos
a la casa del guía, de allí aguas abajo hasta una corredera muy fuerte (por eso
los plomos de 70 grs), Patri armó una caña Shimano Clarus y yo una Kunnan South,
ambas con reels rotativos chicos y multifilamento del 0.15.
Usamos líneas pre-armadas, son liders de 1 mt. con un corto
tramo de acero antes del anzuelo, para evitar el corte en caso de un pique de
pacú, pusimos un grano de maíz en los anzuelos y a pescar, a los pocos minutos
el guía clava un pacú y me pasa su caña para que lo pelee yo, decidimos dejar la
lancha anclada para que la lucha sea mas pareja, una hermosa porfía, ya que el
pez puede aprovechar la fuerza de la corriente para defenderse, cosa que no
ocurre si soltamos la embarcación para "caer" con el pez.
De inmediato Patri clava otra pieza, sacaba multi rápido
pero logró contenerlo y acercarlo a la lancha, resultó ser un hermoso salmón de
río (pirá pitá), a los pocos minutos otro salmón, de inmediato logra capturar un
combativo pacú, hasta allí las bogas ni noticias, en un momento se corta el
pique y al ratito comienzan a picar las bogas, una tras otra, por momentos todas
las cañas con pez, en poco más de tres horas hicimos una pesca espectacular,
pasado el mediodía regresamos al complejo para almorzar y descansar un rato.
Para éste tipo de pesca dejamos caer la línea al lado de la
lancha y la vamos levantando y dejandola caer hasta que sentimos que el plomo
hizo fondo, así varias veces, de ésta manera la línea se va alejando y cubrimos
un amplio sector de pesca, tengan en cuenta que en aguas muy rápidas el peso del
plomo no permite el uso de cañas demasiado livianas porque no podríamos levantar
el plomo del fondo.
A las cinco de la tarde volvimos al río, ahora para hacer
pesca con carnada, hacíamos la caída desde Puerto Carau hasta bastante más abajo
del Puerto Yahapé, es toda una zona de piedras profundas, al rato largo Patricia tiene
un pique y captura un lindo dorado que hizo grandes saltos y
volteretas para soltarse del anzuelo, pero que finalmente pudimos levantar para
las fotos.
Volvimos a las caídas pero no pasaba nada, estábamos acompañados por la música que llegaba del camping que está en el
Puerto Yahapé, ya cayendo el sol decidimos hacer la última caída, pero en medio
de ésta cambiaron la música de cumbia por Pink Floyd, Beatles, y Creedence,
estaba tan lindo el río y la música que seguimos pescando, en una remontada
"corta" es decir hasta antes de Puerto Carau, Patri tranca, a la vez a mi me
saca nylon y pensé que también había trancado, pero al remontar la lancha noto
que mi nylon seguía saliendo así que pegue el cañazo, y..... "a correr dijo Muñoz",
empezó a sacar línea a mil, destrancamos la línea de Patricia y dejamos caer
la lancha para poder pelear al pez, como en ningún momento lo vimos dimos por
seguro que era un surubí grande (unos días atrás habían sacado uno de 63 kilos
que ví en el diario de Corrientes).
Mientras yo peleaba con el pez Patri y el guía calculaban el
peso, 30 kilos, 35 kilos, 40 kilos, -parecía un remate-, después de "caer" un
buen rato trayendo yo y escapando él, logro acercarlo por primera vez a la
superficie, como el agua estaba muy transparente lo veo mas de un metro abajo y
la gran sorpresa, UN DORADO, cuando vió la lancha salio como un cohete hacia el
fondo y vuelta a empezar, pero ya tenía la emoción de tener en la línea el
dorado mas grande que jamás había pescado y entraron a jugar los nervios
Si ajusto más me corta
Si sigue sacando se va a la piedra y corta
Quizá nunca voy a tener un pez así en la caña, no puedo
perderlo
Me va a ganar por el fondo de la lancha y corta
"Y me temblaban las piernas", la fuerza del dorado parecía no
tener límite, en un momento creí que el Calcutta se había roto, pero era que yo
giraba y él sacaba mas de lo que yo juntaba, el guía con el motor en marcha corría
la lancha cuando se quería meter abajo, se empezaron a juntar lanchas alrededor
nuestro y más presión me metían, después de más de media hora pude sacarlo a la
superficie y el guía no le dió tiempo a nada, una mano en la cola, la otra abajo de
la panza y DORADO ARRIBA.
No encuentro las palabras que definan mi estado de euforia
por la captura, no daba crédito a mis ojos, la cabeza del pez era casi grande como la
mía, rápidamente le sacamos las fotos para devolverlo
lo antes posible y en unos minutos pasó de ser una hermosa realidad a un eterno
recuerdo.
Olvidé mencionar que los dorados muy grandes no saltan, ya
que no pueden levantar su peso afuera del agua, así que se sumergen para tratar
de liberarse y por eso solemos pensar que es un surubí.
Como les he comentado muchas veces, el Alto Paraná puede
darnos largas horas de espera a veces sin respuesta, pero está latente pescar el
pez más grande de nuestra vida, es una cuestión de perseverancia y mucha suerte,
y además tener un guía que sepa por donde pasar las carnadas y como ayudarnos en
nuestra lucha con el pez.
Un enorme agradecimiento a nuestro guía porque le puso garra
hasta el último minuto, y nuestro cariño y agradecimiento a Francisco, quien nos
brinda la oportunidad de hacer éstos relevamientos en su hermoso Complejo.
Saludos
Hugo Gallo
Servicios:
Cabañas "Puerto Paraíso Yahapé"
Yahapé - Corrientes - Argentina

