Damos la Bienvenida a un nuevo auspiciante:
Cabañas "El Tropezón" - Trevelin - Chubut - Argentina
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Lago Baguilt
La pesca es solo un complemento ante la mágica belleza del bosque milenario que lo rodea.
Por:
Enrique Gomez
Julio Rossotti
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A medida que se entra en La Patagonia el paisaje, amarillo y chato, se extiende desde la ruta hasta los cerros donde el color se oscurece en sombras extendidas. La vista, lisa y monótona, pasa por horas, cambiando de formas, pero conservando la aridez constante. Un sobrecogimiento inconsciente se apodera de quienes lo transitan. Se estiran los silencios en el vehículo acompañando a la soledad de la meseta. Cuando se deja El Bolsón y se continúa para Esquel, la ruta asciende y desciende con este entorno sobrecogedor y triste. El sol se mete en esa tierra austera y castiga sin piedad a quien se atreve a soportarlo. La sequedad de los pastos ralos muestra la inmisericordia del clima. La humedad ni se adivina. Si uno para y se baja del vehículo, la agresión se multiplica. El calor y el viento se suman a la saña con que la naturaleza se expresa. |
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Incendios que no ví Alterados por las noticias sensacionalistas de incendios incontrolables en las proximidades al Parque Nacional Los Alerces viajábamos intranquilos buscando humo o fuego en nuestro extenso recorrido. No vimos nada de la catástrofe que se mostraba las pantallas de los noticiosos nacionales. Nuestro destino en Arroyo Escondido era uno de los puntos que, según la información en Buenos Aires, había sido evacuados por la inminencia del fuego desbastador. Llegamos sin haber visto humo. Solo escuchamos, cuando ya nos habíamos alojado en la cabaña, el traqueteo uniforme y pesado de algún helicóptero. |
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Hacia el lago Pescaríamos invitados por Hugo Gallo y su esposa en el lago Baguilt. Saliendo de Trevelin con rumbo sur hay un cruce de rutas que indica el camino a Corcovado a la izquierda y a Chile a la derecha. Tomamos este último y al pasar el Arroyo “Los rifleros” comenzamos a trepar con las camionetas por una huella angosta, para alcanzar el Lago. El camino, sinuoso y estrecho, se ajusta a la rudeza de la zona y exige a los conductores mientras se sube. La huella y el paisaje se tornan más agrestes y salvajes a medida que avanzamos. La altura va marcando la vegetación. |
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Un paisaje sin tiempo Por largo rato viajamos con un bosque de árboles quemados. Grises y totémicos, mostraban con sus ramas secas que un antiguo incendio había cobrado, en esa zona, su cuota de destrucción. Debajo de este bosque aniquilado uno nuevo está emergiendo. Se reconstituye lentamente lo que el fuego aniquiló. Es imposible saber cuando sucedió el siniestro pero las muestras seculares de los árboles quemados perdurarán señalando la gravedad y el daño constituido. El tiempo de la naturaleza es inmedible desde nuestra ignorante mirada. Cantidad de troncos enhiestos y ramas grises emergen de la flora joven y verde que los reemplazará. Los ñires y cohiues aparecen en la mitad del camino del cerro cerrando el bosque. Muestran que no todos fueron mutilados por las llamas. Manojos de cañas a los costados escoltan el camino y ocultan el monte que ya, en la mitad del recorrido, se torna tupido y salvaje. |
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Hay que animarse al camino La camioneta de Pescanet va delante de la nuestra señalándonos la huella. Protegiéndonos, toman primero el riesgo que se corre en las trepadas o en los profundos badenes que solo pueden transitarse en el verano. En invierno la nieve lo hace imposible. El bosque se va entramando y el camino, cada vez más sinuoso e intransitable, moviliza la ansiedad de llegar al lago Baguilt. Luego de una curva que nos obliga a hacer dos maniobras para pasarla, llegamos por fin. |
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Un espectáculo conmovedor Un bosque de lengas añosas nos fuerza a levantar la vista para admirarlas. La pequeña playa del lago describe, en un círculo de piedras apiladas para hacer fuego, que otros han venido antes. Son muy pocos los que se atreven al camino, y quienes lo hacen cuidan celosamente esa muestra milenaria de la naturaleza. El lago solo cuenta con truchas pequeñas. Una de más de un kilo puede considerarse un trofeo. El lago se congela en invierno y, conjeturando una respuesta, esta puede ser la causa de la detención en el desarrollo de las truchas. Es imposible empezar a pescar sin antes aceptar la grandiosidad del bosque. |
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Es necesario sentir la densidad vegetal de esa flora antigua y remota. Podemos pensarnos en el siglo XXI, en la prehistoria o en el futuro. Nada cambiaría. Debajo de esa vegetación silenciosa el tiempo no cuenta. Los anchos troncos de las lengas son los cuerpos dominantes del bosque. Árboles nacidos desde la misma piedra las abrazan con sus raíces. Ramas y troncos podridos se apoyan en la tierra negra salpicada de pequeños trozos de corteza y hojas infinitas. Planchas de musgos húmedos se apoyan en troncos y piedras. Son como animales sin cabeza, ni ojos, que protegen con sus delicados verdes las curvas de raíces maltrechas o las superficies de piedra que han sucumbido a la bestia vegetal que las devora. De las ramas cuelgan barbas cual pinceladas de movimiento en la quietud silenciosa del bosque. Helechos y arbustos nos impiden un paso fácil e intimidan la intención de ahondarnos en sus sombras. Caminar por allí es sentir la caducidad de nuestro tiempo. Se hace notorio el corto espacio que la vida humana nos ofrece ante la magnitud de la vida inconmovible e infinita que nos envuelve. No hay ruidos. El silencio es el marco estremecedor de tanta magnificencia. |
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El lago Baguilt Este lago cordillerano está ubicado al pie del cerro Cónico. Limite natural de nuestro país con Chile. El glaciar que lo alimenta se ve lejano destacando su blancura de los otros picos maltratados por un verano extremadamente caluroso. Fue declarado hace muy poco Reserva Natural Turística porque la variedad del bosque a mas de mil metros del nivel del mar lo hace singular respecto a todos los demás lagos de la zona. Dista de la ciudad de Trevelin solo 22 km pero 18 de ellos imponen la dificultad que dejan las nieves del invierno en un camino de difícil mantenimiento. Al lugar no se puede llegar de otra forma que con vehículos 4 x 4, a pie o a caballo y es mejor ser conducidos por un guía especializado para la propia seguridad y el cuidado de la integridad de este precioso patrimonio natural. Un lecho de arena y piedra fina dan color a la parte menos profunda. Un poco mas adentro la vista de piedras bochas marcan claramente la línea que perfila su parte mas profunda. Un molesto viento del sudeste riza la superficie del lago y prueba, con su irritante vuelo, nuestra capacidad en los lanzamientos. |
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Comienzo a pescar Pruebo con un equipo cuatro, línea de flote y una “elk hair caddis” en anzuelo catorce. No tardo nada en tener pique y lograr la captura de una trucha. El equipo hace divertida la faena que Patricia se ocupa de filmar. Luego tengo un par de piques de la misma magnitud y, satisfecho y bien pagado por haberme llegado hasta ese precioso sitio, me vuelvo a la playa a comer. La tarde no se mostró generosa. Mucho viento, olas y la superficie rizada limitaron los resultados. Pero ateniéndome a la mejor definición de pesca que conozco, emitida por Hugo: “Pescar, es estar pescando”, fue una jornada maravillosa e inolvidable. Por ella, por la pesca, pudimos acercarnos a un lugar que parece decorado para imaginar la vida cuando recién comenzaba. |
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Conclusión:
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Servicios:
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CABAÑAS "OREGÓN" |