Chis Chis arrancó con todo
Por Fabián Macrinos
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Como veníamos anticipando en diversos informes, desde la Dirección de Recursos
Pesqueros estuvieron sembrando muchas lagunas en la provincia de Buenos Aires, y
las encadenadas de Chascomús no fueron la excepción de estas siembras.
Conociendo con buenas referencias de que la pesca había repuntado bastante
fuimos a laguna Chis Chis para realizar un relevamiento de pesca del pejerrey.
Salimos el día lunes con Néstor Sosa por ruta dos hasta el Km. 92 donde nos
esperaba Juan Bravi con su lancha, listo para salir hacia la laguna.
Para ingresar a la laguna debemos ir hasta el Km. 144 de ruta dos donde se
encuentra la entrada del Complejo de pesca El Faro Monasterio, que cuenta con
excelentes comodidades para el pescador y si vamos con la familia no hay
inconvenientes ya que posee excelente sanitarios, a con una proveeduría,
quinchos y parrillas al lado de la misma laguna, el día que nosotros fuimos se
encontraban muchos pescadores realizando pesca de costa.
Después de haber conversado con German el encargado del pesquero donde nos
contaba que en la laguna cuentan hoy con una trakker con motor para auxilio y
retirar redes clandestinas, cosa que paso la semana anterior donde secuestraron
junto a la policía de Lezama cien metros de trasmallo.
Bajamos la lancha por el sector derecho al proveeduría donde existe una bajada natural para botar la lancha, no es demasiado cómodo pero tampoco imposible de bajarla, pero se podría mejorar.
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Como el viento estaba en la mañana del sector sur, cruzamos la laguna en
dirección del canal que une Chis Chis con Tablillas para realizar el primer
garete sobre la costa donde esta el viejo ombú del campo de enfrente al
embarcadero.
Al llegar fondeamos la embarcación, para armar los elementos de pesca, estos
estaban conformados por cañas de 4.20 mts, reel frontales cargados con
multifilamento del 0.12 y líneas de tres boyas con distintos colores y formas,
chapetonas rojas, lagrimas verdes de poliuretano, Néstor uso unas plásticas de
color amarillo con rayas rojas, verdes y negro.
El color de las boyas no sería algo importante para visualizar, ya que el sol lo
teníamos de espalda a las mismas y el viento no tenía intensidad, lo cual por
ese momento no sería un problema.
Salimos casi paralelo a la costa de la vieja tapera o del ombú (muy fácil de
divisar es un solo árbol frondoso) en dirección contraría donde habíamos hecho la
pesca dos años atrás. Las brazoladas las corregimos como para que estén en
distintas profundidades y encontrar donde comería el pejerrey; que por lo visto
cuando navegábamos hay muchísimos pero chicos. Los anzuelos utilizados fueron n°
1 o n° 2 encarnando con mojarras medianas que tenía Juan según él ideal para la
pesca de esta laguna.
Apenas salieron las líneas los juveniles de pejerrey tomaban nuestras carnadas
saliendo las boyas con corridas rápidas hacia los costados, típico de este
tamaño de pejerrey. Los aparejos no navegaban mucho más de 15 mts que teníamos
que volver a recogerlos para encarnar nuevamente. Solo pudimos capturar algunos
que apenas superaban la medida.
El problema estaba presente, había que buscar la forma de ver como pasar las
líneas para poder pescar algo más lejos de la embarcación y trabajasen de otra
manera con la velocidad de la lancha. Mientras tanto los piques se multiplicaban
no faltaba oportunidad de meter un doblete. La pesca estaba por demás de
entretenida pero el tamaño no era el buscado, sabíamos que Chis Chis rendía con
tamaños muchos más grandes. Solo se escapaban de las críticas dos o tres de 30
cm.
Se nos ocurrió aumentarle el volumen a la carnada, al tener volumen la boca de
estos pejes seguramente no robarían nuestro carnadas, de esta manera poder pasar
esa barrera de pejerreyes chicos. A la vez también subimos las brazoladas a 10
cm.
Pusimos dos o tres mojarras por anzuelos y hasta un filete de dentudo para
trabar las mojarras, para esto el anzuelo era un n° 1 que permite cargarlo más.
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Levantamos el ancla, para que subiera la velocidad de gareteo y tiramos las
líneas; la idea dio resultado los juveniles tomaban el filete al cual no podían
desprender del anzuelo.
Las líneas llegaban más lejos, ahora faltaba ver si estaban los grandes allá
adelante nuestro. De repente en mi línea veo que es llevada lentamente hacía la
derecha, dejo que lleve algo para no errar, cuando toma la dirección opuesta
recojo el nailon del reel y clavo, dejando la boya del medio un gran rulo en el
agua, a simple vista se veía que era de otro tamaño. No aflojo el nailon y
siempre con la caña con la punta hacía arriba. Cuando se dejo ver venía prendido
del labio superior de la boca, Néstor agarro el copo y lo subimos al bote, media
40cm. Excelente pejerrey, se motaba que esta muy bien comido ya que por ser de
un tamaño bueno su cuerpo estaba bastante robusto, con un lomo muy verdoso
característico de estas lagunas.
De esta misma manera capturamos varios más que estaban entre los 30 a 35 cm, a
pesar del tamaño tenían muy buen grosor, todos combativos a la hora de ser
pescados, por momentos no teníamos control de la línea ya que se cruzaban de un
lado al otro.
Pero la buena suerte duro poco cerca del mediodía el viento se murio, dejando
la laguna planchada por completo, actuando solamente de esta forma los dentudos.
Probamos en diferentes sectores de la laguna para ver si están en algún lugar,
pero fue inútil, sin oxigenación del agua el pejerrey no se mueve ni siquiera
los juveniles.
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Al final de la tarde:
Ya cansados, de tanta búsqueda en vano, donde dejamos en manos de los dentudos
una bolsa de mojarras. Recién a las tres de la tarde cambio el viento al sector
oeste donde se volvió a rizar la laguna.
Pero esta vez nos tiraría para el centro de la laguna, hacia el embarcadero
donde encontraríamos mayor profundidad, el desafió estaba planteado y el frío
también ya que la tarde se cerro con nubes negras de típicas de los fríos
otoñales.
En esta oportunidad los tamaños eran mucho mejor, los juveniles no molestaban
tanto, cerca de la embarcación a unos 15 mts Néstor clavo uno de 37 cm
que por su cercanía a la lancha casi lo pierde.
En este gareteo anduvo mejor la mojarra sola, comiendo mejor sin dejar jugar al
peje antes de clavar, lo que sí hay que moverle cuando vemos los bulos cerca de
la línea para que coman mejor.
Sinceramente nos llevamos una grata sorpresa en Chis Chis, ver infinidad de
juveniles atacando a nuestras carnadas, a pesar de ser molestos pero por lo
menos podemos contarlo que están. Seguro que con algunas heladas se aletargaran
dejando espacio para los más grandes y no cabe dudas que volveremos más
adelante.
Lo recomendable es utilizar anzuelos grandes, para no dar oportunidad a los
pejerreyes chicos de comer y si comen no tragarse la carnada y ser devueltos al
agua. Hay muchos pejerreyes, pero no nos olvidemos que tuvimos unos cuantos años
de sequía de pejerreyes en estas lagunas, sino la cuidamos nosotros lo
padeceremos en el futuro.
Saludos
Fabián Macrinos
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