Laguna Willimanco
Estos son vientos…
por:
Mario Capovía del Cet
Hace unos 6 años, viajando con Pablo Bizzozzero, decidimos incluir dentro de
nuestro itinerario de pesca, a esta pequeña laguna, ya que ninguno de los dos lo
conocíamos y otro buen amigo, Alejandro Inzaurraga, me había hablado muy bien de
ella.
Para ello, cuando llegamos a Esquel, nos conectamos con su permisionario, el
Señor Raúl Assef, quien se encarga de conceder los accesos a este pequeño espejo
de agua.
Contratado el día de pesca, el acceso es muy fácil pues queda muy cerca de
Esquel y sobre la ruta, a corta distancia de la estación de servicio que hay a
su entrada.
Al hacer contacto visual con la laguna lo que nos llamó la atención era la forma
de los pocos árboles que había en su costa. Parecían esas acacias que se ven en
las películas sobre Africa, con su follaje chato, como si le hubieran pasado una
plancha encima. Claro que las acacias africanas tienen esa forma por naturaleza,
pero los de la costa de la Willimanco eran así porque las había esculpido el
viento…es más, en ese momento el viento era tal, que parecían más chatos aún.
Nos encantó la espectacular plataforma de arena clara junto a la cual se puede
estacionar bajos los árboles, todo estaba muy lindo…pero de pescar ni hablamos.
Huímos con el rabo entre las patas. Una exageración de viento…y para colmo en
contra. A la vuelta, si había tiempo y estaba mas calmo probaríamos (cosa que
nunca hicimos pues regresamos con el tiempo justo).
Cinco años al menos pasaron hasta que regresé, esta vez con Hugo y a través de
Pescanet. Esta vez las condiciones del día eran distintas ya que casi no había
viento, y nuestro guía en aquel
entonces, el conocido Juancho Cammisa, pudo acompañarnos en su gomón remando sin
inconvenientes. La pesca fue buena y sin complicaciones.
Este diciembre del 2006 vino bastante complicado para los que pescamos en
Patagonia dado el constante mal tiempo que reinó durante todo el mes.
Y no es lo mismo cuando uno pesca por su cuenta y decide que “no tiene ganas de
pelear todo el día con el viento” y disponerse a pasear dormir un poco mas o
atar moscas hasta que amaine, que tener la “casi” obligación de hacer una nota
pues existen compromisos con gente y muchas veces con autoridades de la zona. Y
digo “casi” porque a veces por mas voluntad que uno ponga es realmente imposible
cubrir todo lo pautado cuando las condiciones meteorológicas son totalmente
adversas. Uno debería quedarse mucho mas tiempo para buscar “el día
ideal”...pero como dicen en los medios “el tiempo es tirano”… y se hace lo que
el clima permita.
Y allí estábamos, alojados en las cabañas Rayén Hué cuyo propietario es Randall
Williams
preguntándonos si el viento que estaba soplando calmaría o no a la mañana
siguiente.
Y la mañana parecía mejor que el día anterior, pero una cosa es mirar las
hojitas del arbolito (en este caso un maitén), que está pegado a la cabaña y
otra estar junto a la costa caña en mano.
Cordiales saludos cruzamos con Juancho Cammisa, pues desde la vez que mencioné
mas arriba no nos habíamos visto, cuando nos encontramos en la estación de
servicio donde se había acordado el encuentro. Lo acompañaban
Alejandro Cantón y
Pablo Fuentes,
enganchado a su camioneta un hermoso trailer con un catarraf sobre el cual
pescaríamos.
Unos veinte minutos bastaron para divisar a corta distancia
la Laguna Willimanco. Todos estacionaron con la camioneta mirando hacia la
laguna y les juro que costaba abrir las puertas.
Bonitos corderitos reventaban en la parte azul profundo de la laguna y en la
plataforma de grava blanca, por ser muy baja, solo había olitas continuas y
pequeñas arrugadas por las ráfagas de un viento realmente fuerte y parejo (creo
que de haber tenido profundidad esa costa nadie podría haberse acercado a menos
de 10 metros sin que las olas lo salpicaran).
Desde ya que de remar ni se habló y una vez vestidos para la pesca, Juancho
Cammisa me dijo: “vení Mario que te voy a hacer pescar”.
Me acompañó hasta un hueco en los juncales que estaban a unos cien metros a la
derecha y me indicó que lanzara la pequeña ninfa hacia una punta donde se
terminaban los juncos pues “Siempre hay alguna allí”. Y así fue; bastaron unos
tres “complicados” lances (no es lo mismo lanzar un shooting contra el viento
que hacer un tiro corto con una floating, pues casi no se siente el peso de la
línea), y una bonita arcoiris de algo mas de un kilo salió disparada por el
aire.
Con 4x de tippet y una pequeña ninfa en #14 se arriesga un poco el tratar
de detenerla para que no se meta entre los juncos, pero la caña #6 logró
frenarla lo suficiente como para evitar esa posible situación. Mientras, Hugo,
desde la costa iba registrando todo en su filmadora.
Seguimos caminando con Juancho por esa zona del juncal mientras Alejandro y
Pablo probaban sobre el banco de grava clara.
Salvo que mi ninfa desapareció por el impacto de un pique que me tomó de
sorpresa y sin ángulo que la caña pudiera absorber, nada mas sucedió entre los
juncos y pasado un rato regresamos a los vehículos para decidir si seguíamos o
no pescando.
Y la decisión fue la de continuar probando, ya que hacer una nota sin pescados
no se luce tanto. Y de todos modos ya estábamos allí.
Todos con cara de mucho frío menos yo pues mi weader es de neoprene de 5 mm me
protegía mas que los de otro tipo. Patricia y Hugo se metieron en la camioneta
atentos a que alguien tuviera algún pique. No valía la pena quedarse afuera pues
nos pusimos a pescar los cuatro a menos de 30 metros sobre el banco.
Y allí ví algo que no había visto jamás. Era un continuo desfilar de sombras que
iban y venían. La agitación del agua movía el fondo seguramente impidiendo que
cualquier organismo vivo se pudiera refugiar, de modo que las truchas
aprovechaban esa situación para patrullar y buscar este alimento hasta en zonas
donde el agua no tenía mas de 30 cm.
Mas allá de las condiciones climáticas (de las cuales les aseguro que me
olvidé), el momento me pareció espectacular.
Unas cinco truchas sacamos en menos de una hora y media, poniéndoles la mosca al
frente y viéndolas como a veces giraban para tomarla. Maravilloso.
Una vez que tuvimos suficiente tiempo de filmación y como el viento no amainaba,
la decisión fue la de regresar a la ciudad de Esquel y tal vez volver a la
laguna si calmaba por la tarde (cosa que nunca sucedió y yo sigo con ganas de
suicidarme).
Si volvería a la Willmanco?......... Desde luego que si…...pero solo si hay viento.
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Auspició este Relevamiento
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Dirección de Pesca Continental
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