Visitamos "Lago Cholila Lodge"
Servicios de primer nivel, paisajes cordilleranos y buena pesca

Versión Español
Versión Español

English Version
English Version

Version franaise
Version Francaise
Versione italiana
Versione italiana

Versão Português
Versão Português

Ver Video

El ámbito

En el sector septentrional, los arroyos Tigre, Tercero o Blanco, Segundo o Villegas y Primero o Percey descienden de las cumbres de los cerros Dos Picos, Premolar, Pico Solo y Tres Picos. Ellos aportan sus aguas al lago Cholila, cuya forma alargada en dirección oeste-este abarca una superficie aproximada de 17 km2. Por su margen norte, este lago recibe las aguas del arroyo del Turco, el cual forma un amplio abanico aluvial en su desembocadura. A la salida de este lago, confluye por margen izquierda el arroyo Pedregoso y el emisario, el río Carrileufú, sigue su curso hacia el sureste.

Al noreste, el arroyo Blanco fluye con rumbo sudeste hasta alcanzar el valle de Cholila, desde donde escurre en forma paralela a la ruta Nac. 258. Allí recibe por margen derecha al emisario del lago Lezama. Hacia el este, varios cursos descienden del cordón Leleque hacia el valle de El Cajón, aguas arriba de la localidad de Cholila. Se trata de un valle fluvioglacial en donde escurre el arroyo Las Nutrias que recibe los excedentes de un grupo de lagunas y bajos entre los que se destaca la laguna Las Nutrias. Este arroyo desagua en la laguna Los Mosquitos (L. Pellegrini) de 461 ha de superficie, cuyo emisario es el arroyo homónimo. Este arroyo recibe el aporte de cursos que provienen del Mallín Delgado y del Mallín del León. Aguas abajo se produce la confluencia con el arroyo Blanco e inmediatamente con el río Carrileufú. Con rumbo sudoeste, el valle de Carrileufú alcanza el lóbulo nororiental del lago Rivadavia.


El Lodge

En Cholila tuvimos oportunidad de pasar un día y medio en uno de esos aislados lugares: en un nuevo y muy bonito complejo llamado “Lago Cholila Lodge”, que tiene capacidad para albergar a 15 personas en un cálido ambiente con sobria decoración y con un servicio muy esmerado. Las habitaciones son hermosas, realmente confortables y los espacios en la planta baja son amplísimos, contando además con enormes ventanales desde donde se puede apreciar el entorno de bosques, montañas y hasta una pista de aterrizaje donde arriban los huéspedes que decidan hacerlo por ese medio. Y todo esto a unos cien metros del lago. Ideal.


La Pesca

por: Mario Capovía del Cet

Lago Cholila
Bonito como pocos

Hospedarse en cualquier ciudad o pueblo de nuestro sur siempre es confortable y cómodo pues uno hasta puede ir caminando al centro, hacer compras, ir al casino o simplemente sentarse en la mesa de un café; todo está a mano.

Pero uno “se siente” mas en la Patagonia cuando tiene la oportunidad de alojarse en un lugar apartado, como cuando hace un campamento en medio del bosque o su bolsillo le permite acceder a alguna cabaña o complejo alejado de todo rasgo de civilización, y si es posible junto a un río o lago.

La tarde en que llegamos, Mauricio y Julieta –su mujer- nos dieron una cálida bienvenida y nos asignaron las habitaciones. Mauricio es el administrador y a la vez chef del lodge. La idea era experimentar y escribir esta nota sobre la experiencia de un día de pesca en el lago y hospedados en un lugar tan particular.

La tarde caía, y el tiempo pasaba volando mientras conversábamos junto al hogar viendo arder los leños, y bebiendo algún whisky o cerveza acompañados de canapés, saladitos y tentempiés que muy generosamente nos convidaban Mauricio o Julieta. Realmente un placer.

La cena, que nos brindaron era digna de la escuela de Mauricio, quien nos comentaba que en algún momento de su carrera cumplió funciones en uno de los más renombrados hoteles de Retiro en Capital Federal.

Un simpático matrimonio oriental con los cuales conversara sobre pesca un par de horas antes –ella de origen chino y él japonés- y que estaban pescando por tercer año en nuestro país, ocupaban la mesa de al lado.

La mañana llegó calma. Daniel y Rene se dispusieron a preparar la embarcación junto a un pequeño muelle de piedra todavía en construcción. Se trataba de un semirrígido de mediano tamaño, muy seguro en todo tipo de aguas. El tema es que tenía comando en el centro y una enorme caja con tapa que ocupaba la mayor parte de la popa. Muy bueno para navegar y pescar a spinning, pero algo complicado para mosca por la falta de espacio, pero podríamos vadear y pescar de a uno siempre en la proa.
Por la falta de espacio Hugo decidió que fuéramos solo Patricia y yo. Mientras esto sucedía el viento comenzó a soplar como hace 10 días nos tenía acostumbrado.

El principal afluente del lago Cholila es el río Tigre, el cual se encuentra en el extremo oeste del lago y proviene de glaciares y desagota a través del bonito río Carrileufu que luego desemboca en el Lago Rivadavia.

El Carrileufu como el Tigre son dos de los últimos reductos de salmones encerrados en nuestro país.
Rene encendió el fuera de borda y puso proa al oeste. Casi una hora nos llevó el llegar hasta la desembocadura del río Tigre. Como estaba crecido tenía en ese momento una hermosa y amplia desembocadura con al menos cuatro brazos de salida con bastante corriente, pero el agua venía muy lechosa, casi blanca.

René nos comentó que cuando está mas bajo el agua es mucho mas transparente, se puede vadear bastante mas cerca del veril en su brazo principal y la pesca suele ser muy buena.
Estuvimos intentando unos 45 minutos sin pique alguno y con un viento cada vez mas fuerte. Entonces René decidió cambiar de lugar y hacer un recorriendo pescando sobre la costa mas reparada.

Y fue una buena elección, ya que a pesar del viento, que lo obligó a trabajar mucho para mantener a remo la embarcación a distancia razonable, ese tramo nos permitió sacar un par de percas y algunas clásicas arcoiris de lago de entre 800 grs a kilo. Y eso solo en unos 200 metros de costa. Muy buena pesca si pensamos que era una sola caña, ya que Patricia se dedicó solo a filmar pues dada la falta de espacio y el fuerte viento que complicaba el lanzamiento, desistió de pescar.
Y así fuimos de bahía en bahía picoteando con algunas capturas mas, pero como en casi todas las salidas de este viaje el viento se puso cada vez peor y a media tarde, consciente de que todavía no habíamos almorzado, René decidió llevarnos a una playa muy reparada para comer algo.

Arena clara, una piedra ideal ya que tenía forma de mesa, el agua cristalina a pocos metros y el inmenso bosque que se cernía sobre nosotros. Era un marco soñado para descansar y reponerse un poco.
Un menú soberbio y bien presentado, que puso de manifiesto las habilidades del chef, acompañado por un generoso vino tinto, fue la muestra cabal de la preocupación que Mauricio pone en su oficio, para que cada huésped del Lodge se sienta bien tratado aún en un almuerzo informal de campo. De primera.

Mientras estábamos en eso, algo nos sorprendió ya que ninguno de los tres habíamos visto nunca algo así. Se trataba de un murciélago, en pleno día, con un sol radiante y a menos de diez metros, alimentándose en vuelos rasantes sobre la superficie. Tal vez para un experto esto sea un tema conocido, pero para nosotros, estos mamíferos voladores solo se movían de noche. Y se quedó un rato haciendo esto ante nuestras desconcertados ojos. Luego desapareció.
Como el viento se aceleraba cada vez mas y ya teníamos bastante material para editar, decidimos dejar todo limpito como corresponde, desarmamos los equipos y emprendimos el regreso.

En todos los años de pesca en nuestro sur nunca navegué con olas tan altas. En la angostura del lago creo que tenían al menos dos metros. Como esta vez íbamos viento a favor, René las iba cabalgando con el semirrígido y cuando llagaba a la cresta aceleraba un poco para hacer que la embarcación barrenara desplazándose hasta llegar a la cresta de la siguiente. Si bien lo mejor en estos momentos es estar en la costa tomando unos mates, el tiempo pasó rápido y llegamos “sequitos” hasta el muelle. Poco duró esta felicidad ya que cuado la embarcación llegó al reparo las olas eran tan grandes que bastó que estallaran cuatro o cinco sobre el muellecito pasando por encima de él para que quedáramos empapados. Gajes del oficio.

Baño, cena y descanso fueron la secuencia de pasos esa noche. Al día siguiente nos despedimos de nuestros anfitriones ya que partimos hacia Bariloche, donde pasamos dos días encerrados sin poder salir a pescar por la fuerte tormenta de viento y lluvia que duró dos días seguidos. Irónicamente cuando salimos de Bariloche de regreso a Buenos Aires la mañana estaba preciosa… Hubiera sido mejor quedarnos en Cholila.

Cuando viajabamos de regreso pudimos ver la nieve caída la noche anterior que pintaba nuevamente las montañas de blanco, el frío nos seguía a todos los lugares que visitábamos.

Ver Video

Servicios

"Lago Cholila Lodge"
Cholila - Provincia de Chubut - Argentina
Te. (02223)-154221140
Te. (02223)-154221144
Web site: www.cholila.com
e-mail: info@cholila.com

Auspició este Relevamiento
Secretaría de Pesca de la Provincia de Chubut

Dirección de Pesca Continental
E-mail:  pescacont@commlab.com.ar