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Magdalena arrancó con todo

Por: Fabián Macrinos

El pejerrey es una de las especies más buscadas por la mayoría de los pescadores deportivos, de eso no cabe dudas, el ejemplo más claro fue la masiva concurrencia de los pescadores en Semana Santa.
Sabiendo este fanatismo estuvimos buscando varios pesqueros de costa y embarcado en las lagunas; y creímos que era el momento del primer relevamiento del Río de la Plata.

Ya la semana que paso nos habíamos puesto en contacto con Miguel Alvarado en Magdalena para salir en busca de las flechas de plata; el clima nos jugo una mala pasada, llovió toda la semana. Pero acordamos que en esta semana salíamos cueste lo que cueste.

Salimos el jueves pasado con mi amigo Salvador Longobuco, temprano a la mañana para Magdalena con la idea de estar a las 08:00 hs que tendríamos buena marea a esa hora, siempre hay que tener presente el movimiento de agua tanto para entrar como para salir, de lo contrario deberemos trabajar empujando la embarcación por varios de cientos de metros.

Al llegar a las cabañas que tiene Miguel en la entrada del club de pescadores, nos esperaba con su embarcación para salir lo antes posible; sin demorarnos fuimos a la playita donde Miguel con mucha maestría y su camioneta baja sin inconvenientes la lancha.

Vale recordar que la embarcación es de casi de 8 mts. de largo, con una manga de 2.5 mts. y un puntal de 90 cm, motorizado con un motor de 50 hp; además de estar equipado con ecosonda, radio VHF, y celular de buen alcance por cualquier contingencia.

Salimos los tres (realmente nunca pesque tan cómodo en una embarcación para 6 personas), en dirección sur, pasando el banco de arena como yendo para el lado de los cuarteles. Atrás nuestro venía Raúl con la otra embarcación de Miguel con dos personas de Buenos Aires que contrataron sus servicios. Ellos se quedaron justo enfrente de los cuarteles, nosotros fuimos un poco más lejos casi llegando a la reserva de Pearson.

A una distancia aproximada de 2000 mts. de la costa y con un día magnifico, comenzamos a armar los equipos de pesca con cañas largas para el río no menor a los 4.20 mts. y de acción de punta.

También con reeles cargados con multifilamento del 0.12 con una carga de más de 100 mts., y las líneas de tres boyas de color rojo y negro, amarillo y negro, de plástico y de poliuretano expandido. Atados con nudos corredizos para que cuando se clava con el multifilamento no cortar en el nudo, anzuelos N° 1 y 1/0 encarnando con mojarras, tosqueros y panzudos. Cebando con aceite y con escamas de pescados símil a la carnarina.

El primero en salir con la línea fue Miguel que en apenas un recorrido de 25 mts. tuvo el primer pique, con una llevada clásica de peje chico, corrida y salto fuera del agua, media unos 25 cm.

El guía nos comentaba que esta semana la luna llena estuvo con mucha fuerza; el pejerrey al estar tan iluminado con ella come de noche los bichos que caen en el río y están bien alimentados, la ceba con la carnarina asemejaban los bichos sobre el agua dando la misma sensación de comida, y cada vez tiraba ceba el pique era más intenso.

Las boyas se veían a la perfección al tener un viento suave del sector este-sudeste, la lancha corría casi paralela a la costa, apenas nos llevaba para la costa. Al ver tan bien las boyas los piques casi todos eran efectivos.

A media mañana con el sol algo más fuerte se comenzó a dar el pique con más intensidad y el tamaño aumento considerablemente, en la línea de Salvador tuvo doblete de piezas que rondaban los 40 y 45 cm., con lo que hay que tener cuidado si vienen prendidos del labio cuando lo subimos, ya que se pueden desprender.

Cuando se cortaba el pique de pejerreyes, era a consecuencia de la presencia de la variada, en muchas ocasiones venían prendidos varios patíes de 30 a 35 cm. y también una de las especies que a esta altura del año comienza a verse mucho, como el chafalote, que con sus filosos dientes suelen cortar las brazoladas.

Cuando nos acercamos a unos 600 mts. de la costa el agua se tornaba algo más oscura, esto se debe a que las lluvias caídas oscurecen dejando sin oxigeno al agua del río.

Inmediatamente Miguel propuso cambiar de lugar, pero en ves de ir en dirección a la de donde veníamos para aprovechar la ceba, salimos rumbo río adentro par probar como andaba, Miguel sabe muy bien que en Magdalena no se pesca tan lejos. El GPS marcaba aproximadamente unos 5000 mts., soltó el ancla de capa, la ceba y volvieron las líneas al agua; mientras esperábamos que navegasen y comience a actuar la ceba, tomamos unos ricos mates; es tal la cantidad de pejerreyes que en mi línea había quedado a unos 7 mts. frenada y se veían los pejerreyes detrás de las carnadas en los anzuelos, en ese momento deje el mate y moví la línea y volvió la misma con un triplete.

Al ver tanta cantidad, cambiamos la carnada por otra tan rendidora como la que estábamos usando, con el único dentudo que pescamos realizamos filet, con esta nueva carnada logramos aumentar el tamaño de las capturas llegando algunas a 47 cm. Para eso queríamos que saliera algunos dentudos más, pero no pudo ser y se acabaron. Así que con el pejerrey más chico lo sacrificamos logrando filetes de 4 cm. de largo y 2 de ancho, y seguían picando igual sin bajar el rendimiento.

Sin lugar a dudas en el río, Magdalena largo primero y con buena cantidad de pejerreyes, y de no mediar grandes fríos lo tendremos bastante tiempo, sin importar la carnada, la línea, y también quizás el pescador, no se falla en la pesca.

Saludos

Fabián Macrinos