RELEVAMIENTO DE PESCANET
Fecha Pesquero Ciudad Provincia
15-06-2006 Cabañas "Quique Pesca" Esquina Corrientes

DORADOS A PEZ VISTO…
Momentos irrepetibles en la vida de un pescador de mosca

Esquina - Prov. de Corrientes

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Por: Mario Capovía del Cet


Tras semanas atrás vino Bruno Carrera a casa para presentarme a Evan y a Barret, dos jóvenes norteamericanos que dejaron todo en su país de origen y decidieron recorrer nuestra Patagonia con el solo objetivo de pescar con mosca durante seis meses. Bruno pescó con ambos en Junín de los Andes y a su regreso quedaron en verse nuevamente en Buenos Aires.

Y aquí estábamos, charlando sobre sus experiencias con nuestras truchas durante tanto tiempo (al menos 180 días de campamento o durmiendo en el auto..) y viendo la gran cantidad de fotografías que habían sacado de sus numerosas capturas, supuse que ya estarían cansados de pescar y que no verían el momento de regresar a sus casas… pero dada su juventud y grado de “enfermedad” por la pesca, uno de ellos me preguntó: “¿qué posibilidad hay de pescar algún dorado con mosca?.. nos queda una semana todavía”…

Decidí entonces comunicarme con el Daniel Salinas, un excelente guía de Esquina para que me contara como estaba la cosa por allí. Me explicó entonces que había bajado mucho la temperatura -lo que aplaca un tanto la voracidad de los dorados-, pero que valía la pena intentarlo pues había posibilidades de sacar algunos para que al menos tuvieran la experiencia… Acordamos una salida de dos días (martes y miércoles). Ante la duda le pedí a Daniel que consiguiera un par de equipos para carnada, de manera tal que pudiéramos asegurarnos que pudieran sacar alguno…cosa que ellos no aceptaron…"o con mosca..o nada".

El lunes por la mañana –día en que íbamos a viajar por la noche- me llama Daniel para comentarme que tenía buenas noticias ya que la tarde anterior había descubierto una zona donde el agua era muy transparente y habían tenido muchos piques… “queda un poco lejos, no son grandes pero hay muchos… si no se mueven de allí tus amigos se van a llevar un buen recuerdo” me dijo…

Llegamos a Esquina el martes a las cinco de la mañana y allí nos esperaban para trasladarnos al complejo “Quique Pesca”, donde nos alojaríamos.

Mientras desayunábamos veíamos a través del ventanal del comedor el río Corriente totalmente planchado. No había viento y estaba hecho un espejo…. la mañana se presentaba realmente muy bonita y sin nubes.

Dos horas de navegación nos separaban del lugar clave… mientras, hicimos algunos intentos en dos o tres lugares que Daniel reconocía como muy buenos y solo en uno tuvimos varios piques fallidos hasta que al afirmar uno y ver que pez era, nos dimos cuenta del porqué…eran chafalotes... y algunos muy grandes, pero no pudimos sacar ninguno.

Sobre el mediodía, y luego de atravesar centenares de arroyos por los laberintos del río Corriente, llegamos a la zona de aguas negras donde nos recibieron dos trasmallos que cruzaban totalmente el arroyo, por lo cual hubo que levantar el motor para no engancharlos con la hélice…. Afortunadamente fueron los únicos que vimos en todos nuestro trayecto.

No menos de 20 doraditos sacamos esa tarde, lo que significa que perdimos al menos otros tantos piques. Como éramos tres, solo pescábamos de a dos para no molestarnos, e íbamos pasando la caña luego de cada captura. El clima se mantenía muy agradable por la falta total de viento, lo que permite lanzar con absoluta comodidad, a los peces captar las vibraciones de la mosca al caer, y poder ver cualquier movimiento en superficie.

Evan y Barret estaban realmente fascinados con su experiencia a pesar de que los doraditos no estaban realmente en buena forma, pues salvo algunos la mayoría estaban bastante flacos y con las colas muy comidas por las palometas. Daniel lo atribuía a que ese bañado estuvo mucho tiempo cerrado y dada la reciente bajante se había abierto un arroyo principal, lo que permitía que las transparentes aguas drenaran. Dada la hora, quedamos en investigarlo al día siguiente remontándolo para y ver hasta donde se lo podía pescar.... Controlé la hora de regreso y fueron dos horas exactas de motor a toda marcha el tiempo de regreso a las cabañas… quedaba realmente lejos….

Al día siguiente nuevamente la mañana se presentó con cero viento, lo que hace de la navegación un placer ya que la a pesar de la velocidad, la lancha parece que estuviera parada.

Nos detuvimos solo en el lugar donde nos habían picado los chafalotes. Evan sacó uno mediano y yo un doradito… las fotos consabidas y luego, sin parar, navegamos hasta la boca del arroyo que nos faltó recorrer el día anterior.

Como estaba muy bajo Daniel comenzó a remontarlo muy lentamente. Realmente era un acuario…la transparencia del agua era tal, que podíamos ver todo el lecho. Una enorme vieja de agua nos recibió apartándose lentamente de la embarcación (luego vimos dos más).

En un trayecto de unos 300 metros siempre íbamos arreando pequeños cardúmenes de sábalos medianos entre los cuales siempre había algún doradito y al presentarles la mosca se los veía salir del grupo y tomarla a toda velocidad, otros se arrimaban desconfiados y luego se retiraban sin tocarlas.

Realmente era espectacular. Al menos una docena de dorados sacamos en ese trayecto a pescado visto y otros tantos sin verlos. También capturamos unas seis o siete tarariras de buen tamaño que pudimos ver acechando en la costa, quietitas, casi con el lomo afuera, las que arremetieron abriendo su bocaza y “engullendo” nuestras moscas.

Luego el arroyo se angostaba mucho, era muy profundo y con mucha vegetación acuática. Esa zona, de no mas de 200 metros, concentraba una enorme cantidad de sábalos. Lo recorrimos lentamente y en silencio. Como un vivero de peces, miles de sábalos se desplazaban en una suerte de “ballet”… nosotros, en total silencio, parecíamos hipnotizados ante semejante visión… solo uno o dos doraditos muy pequeños pudimos detectar entre esa masa de peces…y ni siquiera les hicimos un lance… el momento era demasiado bonito como para perder el tiempo pescando.

Evan y Barret no podían tener mas suerte ya que al final de canal nos esperaba un pequeño grupo de hojas de Irupé o Victoria Regia, planta acuática que no es común en la zona. Para tener una referencia de su tamaño, pusieron una lata de cerveza sobre una de las hojas y les sacaron muchas fotos.

Desandamos el arroyo hasta su desembocadura pescando ya sin fanatismo y casi con desgano sacamos algunos doradillos mas… la pesca ya estaba hecha y la sangre ya no hervía.

Con una sonrisa en cada rostro regresamos a Esquina a toda velocidad, sobre las espejadas aguas de la tarde ya que como el día anterior el viento era inexistente.

Al llegar al embarcadero Evan y Barret comentaban entusiasmados distintas situaciones de la pesca. Les dije que atesoraran la experiencia ya que podían venir muchos años y tal vez nunca pudieran repetirla. Evan, asombrado, me preguntó ¿por qué?... a lo que le respondí: ¿vos pensás que es así la pesca del dorado?... ¿No es así? -me contestó- ante lo cual le comenté que en mi caso, en al menos 25 años de pescar dorados con mosca, muy pocas veces había tenido la oportunidad de pescarlos en aguas tan transparentes y a pescado visto. Creo que recién en ese momento lograron comprender la real magnitud de lo vivido.

Ya en mi departamento en Capital, Evan me mira, sonríe y me dice: Mario…” las imágenes de estos dos días me vienen constantemente a la mente…¡qué lindo!...”.

Antes de despedirnos – ya que al día siguiente regresaban a los Estados Unidos- y mientras veía como rearmaban el caos de mochilas y bolsos que habían desparramado en mi comedor, me quedé pensando en esa rara suerte que a veces tenemos los pescadores de llegar a un río en el momento y a la hora exacta…



Según Daniel, tres días después y por causa de la bajante, seguramente ese soñado arroyo estaría casi seco y todos sus peces ya se habrían retirado… Habrá que esperar…
 




Saludos
Mario Capovía del Cet

 

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