Como les mencioné en nuestra visita anterior a
éste pesquero, en Julio volveríamos a hacer una pesca de boga y pacú, el 26/27
de julio visitamos Bella Vista, nuevamente con el auspicio de la
Dirección de
Turismo de Bella Vista, la invitación de
Roberto Guatto (Cabañas Bella Vista) y
la guiada de
Carlos Viccini. Decidimos hacer dos días de pesca, el primero
para pescar bogas y pacú y el segundo buscando algún dorado lindo o un cachorro,
llegamos el martes 25 para pescar el 26 y 27, en esos días estábamos disfrutando
del "veranito" de San Juan, al llegar hacía cerca de 30 grados de calor, pero
sabíamos que se venía el cambio de clima.
A las siete y media estábamos desayunando con
todo listo para entrar al río, seríamos de la partida Patricia, Carlos Viccini
(Guía), Roberto Guatto (propietario de las cabañas) y quien relata Hugo Gallo,
comenzamos a navegar agua abajo de la ciudad, en busca de las bogas.
Algo digno de mencionar es que las costas de
ésta zona son muy distintas a las que habíamos visto en nuestra pesca anterior,
(que salimos agua arriba), hay grandes barrancas en las que se puede apreciar
las distintas etapas de la formación del suelo, y que el agua y el viento dejan
al descubierto para delicia de los visitantes, luego de un rato de navegación
ingresamos en un riacho donde los pescadores artesanales estaban "patejeando"
sábalos en medio de un enorme cardúmen, compramos un sábalo fresco para encarnar
y seguimos viaje un poco más abajo.
Anclamos, armamos las líneas y a tentar a las
bogas, de inmediato comenzaron los piques, bogas medianas, alguna que otra un
poco más grande, nada extraordinario, pero el pique era tan frecuente que
pasamos un rato muy agradable, como había tanto sábalo intentamos con la pesca
"agua abajo", a ver si "robábamos" algún surubí, pero era tal la cantidad de
sábalos que en las dos pasadas que hicimos a los pocos metros ya teníamos un
sábalo en cada línea.
Por sugerencia del guía cambiaríamos de
lugares de pesca para tener una idea del resultado en distintos "bogueros", así
fue que recorrimos tres pesqueros más y en todos ellos las capturas fueron muy
numerosas y en algunos casos bogas bastante grandes, algo interesante es que en
todas las paradas de pesca ni bien tirábamos teníamos respuesta y el pique no
se cortaba en ningún momento, así que nos sacamos las ganas de luchar con éstos
peces, que son bastante difíciles de clavar y dan una pelea importante en
relación a su tamaño y el equipo que usemos.
Pasado el mediodía llegamos a un sector
distinto de los anteriores, una costa con piedras , correderas y veriles, así
que armamos las cañas de mosca, pusimos unas líneas sinking tip y comenzamos a
hacer lances hacia las piedras, cada vez que la mosca caía pegada a las piedras
pensábamos...ahí pica.. pero no, nada de eso, no logramos ni un sólo ataque, a
pesar que el lugar era ideal para que los dorados estén cazando no tuvimos "ni
un puto pique", a lo mejor lo que ocurría es que los dorados estaban siguiendo
al cardúmen de sábalos donde tenían comida abundante y fácil de lograr, o se
tomaron vacaciones, no sé, pero la próxima vez vuelvo por la revancha.
Luego de la frustrada pesca con mosca volvimos
al riacho donde habíamos comenzado la pesca, volvimos a hacer un "agua abajo" y
volvimos a patejear unos sábalos enormes, así que dimos por finalizado el día de
pesca y despacito nos volvimos a las cabañas.
El día de pesca fue muy bueno, capturamos y
devolvimos alrededor de 50 bogas, en ningún momento nos aburrimos, por el
contrario, no paramos de pescar en toda la tarde.
Es una lástima que no haya reglamentaciones
que se cumplan con respecto a la pesca artesanal, había decenas de pescadores "patejeando"
sábalos, llenaban las canos, pero además había decenas de tramperos o cimbras (un palo o rama flexible del que pende una tanza del 80, un plomo, y un anzuelo
encarnado con sábalo) éste arte de pesca está dirigido a los dorados y surubí,
ya que encarnan con el alimento que éstos peces están consumiendo en ese momento
y en ese lugar, imagínense un riacho de menos de cien metros de ancho con
decenas de tramperos y saquen sus conclusiones.
Equipos:
Cañas Kunan "Epuyén" 1952 (1.95 mts. 2 tramos) de carbono, reels Waterdog
rotativo mediano "huevo", tanza 0.35 Starligt, las líneas de boga con 5/7 cm. de
cable de acero de 10 lbs. en la punta para evitar que si pica un pacú corte la
línea, plomo de acuerdo a la velocidad del agua.
En nuestro segundo día de pesca el clima era
una incógnita, a las 8 de la mañana hacía bastante calor, estaba poco nuboso y
sin viento, pero sabíamos de la tormenta que se había abatido sobre Bs. As. así
que por si acaso nos llevamos camperas de abrigo, lejos, al sur, se veía venir
la tormenta, pero calculamos que llegaría a la tardecita.
Para ésta pesca se "bajó" Roberto Guatto que
tenia que preparar las cabañas por la llegada de turistas, así que quedamos
Patricia, Carlos y yo, salimos agua abajo de las cabañas y allí nomás en la zona
de la crucecita hicimos el primer intento, pusimos señuelos de media agua y
comenzamos una pasada a trolling, a poco andar tengo un pique....clavo....veo
saltar un doradazo de unos doce kilos...me afirmo, saca línea....vuelve a
saltar.....saca línea....y al intentar el tercer salto se suelta la pateja....me
acordé hasta de la abuela del dorado, pero ésta vez le tocó ganar a él... y yo
pensaba: era sólo para la fotooooo.
Intentamos hacer una nueva pasada, pero la
mala pasada la hizo el clima, se empezó a levantar viento del suroeste, es
decir, en contra de la corriente de agua y castigando en nuestra costa, así que
Carlos decidió que nos refugiásemos detrás de una isla, donde el agua no
castigaría tanto, así lo hicimos (previa mojadura al cruzar parte del río),
anclamos y comenzamos a pescar con carnada (morenas), dejábamos alejar la
carnada y comenzaron los piques, dorados medianos, un par de ellos cerca de la
medida, yo saqué uno de medida...alguna palometa brava... y así fue pasando el
rato, dimos cuenta del pollo frío que llevó Carlos mientras pescábamos, para
esto ya teníamos las camperas puestas y el viento era bastante frío.
Luego de pescar unos cuantos dorados Carlos
sugirió que nos corriéramos un poco a una zona donde suele haber buen pique de
pacú y que también estaba al reparo, allí Carlos y Patricia tiraron para pacú
encarnando con kinoto y yo seguí con la línea de dorado, de pronto tengo un
pique...clavo....saca línea pero no salta, (palometa)....saca más línea y no
puedo pararlo....(surubí)...cabecea con mucha fuerza....(PACÚUUU)...decido no
soltar la lancha y pelearlo anclado, saca línea, recupero, vuelve a sacar,
recupero..se esta cansando, cuando se acerca a la lancha sale como loco hacia
las ramas de la costa....le cierro la estrella y lo aguantooooo, lo traigo de
nuevo, ya está cansado....se pone de costado, lo arrimo bien y Carlos lo mete al
copo, ahora si a festejar.
Calculo que rondaría en los siete kilos de
peso, le sacamos fotos de todos lados y lo volvimos
al río, para aquellos que devuelven las piezas, cuando pesquen un pacú traten de
sacarlo sin largar la embarcación aunque lo pierdan, la lucha contra un pacú a
pié firme es algo inolvidable, luego de ésta captura tuvimos otro pique de no se
qué ya que se trabó el plomo en el fondo y cortamos la línea:
Nos volvimos al lugar anterior para esperar que amaine un poco el viento, pero a
las tres de la tarde decidimos volver porque cada vez se ponía peor, así que nos
pusimos los gorros de las camperas y cruzamos el río rumbo a la costa, nos
mojamos bastante pero llegamos sin sorpresas, una vez cerca de la costa llegar a
las cabañas fue un vermouth.
Realmente tuvimos dos excelentes días de
pesca, si el tiempo hubiese acompañado nuestro segundo día hubiese sido
memorable, pero la pesca es así y a la naturaleza no hay que porfiarle, si
alguna duda tenía respecto a éste pesquero ya no la tengo, es muy bonito y la
pesca es muy buena, por supuesto debe tener sus días mejores y otros no tanto,
pero en lo que a nosotros respecta estamos muy contentos con los resultados.