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RELEVAMIENTOS
DE PESCANET |
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Zona |
Provincia |
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11-10-2005 |
Parque Náutico San Fernando |
Buenos Aires |
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Salida a la Salada de Monasterio |
Salón Náutico 2005
Por:
Gabriel "La Foca" Carrera
Del 29 de Septiembre
al 10 de Octubre de 2005 se llevó a cabo el Salón Náutico 2005, en el predio de
Parque Náutico San Fernando, nueva sede permanente del Salón Náutico
Argentino, en la calle Almirante Martín y el río Luján, entre la
Guardería Canestrari y el Club Barlovento.
Mas de 120 empresas participaron de
la muestra, completa y para todos los gustos, se pudieron observar todo
tipo de embarcaciones, comercios de accesorios y la infaltable presencia
y colaboración de la Prefectura Naval Argentina.
Nosotros como pescadores, nos interesamos por
las embarcaciones mas adecuadas para nuestra actividad, encontrando en
el mercado argentino una gran variedad de opciones, cascos
semirrigidos, embarcaciones del tipo "Trucker" cómodas y
seguras, lancha de diferentes esloras incluidas las tipo
"Cuddy" caracterizadas por tener un pequeño camarote.
También pudimos observar
embarcaciones diseñadas exclusivamente para la pesca con
artificiales, algunas de ellas cuentan con una superficie acorde
a los movimientos que debe realizar el pescador que utiliza un
equipo de mosca, permitiéndole moverse libremente.
En un marco familiar, cómodo y
pegado al Río Luján se pudo disfrutar de esplendidas tardes
primaverales, aunque una tormenta complicó la inauguración del evento,
el resto de los días fueron muy agradables y miles de personas pudieron
disfrutar al aire libre del evento
Saludos, Gabriel "La
Foca" Carrera
Dos salidas a la Salada de
Monasterio
El ir a buscar
tarariras con mosca antes de que el calor apriete es, casi siempre, una
aventura destinada al fracaso.
La tararira, un pez cazador y
territorial por excelencia tiene su hábitat en casi todas las lagunas de la
provincia de Buenos Aires. Es un pez muy influenciable por las bajas
temperaturas al punto tal de que un invierno con heladas seguidas durante varios
días las obliga a recostarse en la costa buscando mejor temperatura ambiente y
pueden ser cazadas simplemente empujándolas con el pie a la superficie. En estos
casos se produce una gran mortandad de ellas. En el invierno del 2004 esto
sucedió en casi toda la Provincia lo que hizo que la temporada del 2004/2005 no
fuera de las mejores.
Se protegen en invierno
Cuando comienza el otoño la tararira
se desvanece como por encanto. Como un llamado a la conservación se recuesta en
los fondos barrosos y se aquieta hasta que su llamado evolutivo la pone en
acción nuevamente. Cuando llega la primavera, buscan lugares donde la
temperatura del agua las mantenga cómodas en su desove y es el momento de ir a
buscar las mas grandes. Los fríos que aún permanecen en el volumen del agua no
las detiene en su trabajo reproductor pero no tienen la misma actividad agresiva
y territorial que desarrollan a medida que entra el verano.
Un pez para cuidar
Hambrientas después de un invierno
subsistiendo con sus reservas físicas las hace fácil presa de los pescadores que
la buscan con carnada. al principio de temporada.
Son las épocas en que las matanzas de
tarariras hecha por los “pescadores deportivos” son más despiadadas. Así como es
fácil pescarlas con carnada, se hace algo mas difícil con señuelos y casi
imposible con mosca. La tararira es un pez al cual aún no se le tiene el respeto
que merece. Toma artificiales, es agresiva, se logran capturas de tamaños
interesantes y es de carne deliciosa.
Nuestra primera incursión
Decidimos que ya podríamos pescarlas
con mosca. Para no tentarnos dejamos los señuelos en casa y si alguno llevó una
línea para hacerlo con carnada, no la usó. Habíamos la Salada de Monasteri en el
Km. 144 de la ruta 2. El camino de tierra solo fue posible recorrerlo por que
seguimos la huella de alguien que había entrado antes que nosotros y eso
facilitó nuestra llegada. Ni se les ocurra ir en auto a esta laguna si no tienen
claro el estado del camino que los lleva desde la ruta 2.
El lugar elegido
La laguna es chica, de junco ralo y de
agua bastante limpia. Es una confluencia de desagües pluviales y este año está,
lo bastante alta, como para poder pescar tarariras antes del junco. Ideal para
poder castear con las cañas de mosca y lanzar señuelos a lugares estratégicas
sin moverse de la costa. Hay una entrada de agua que se ensancha en juncales que
forma un pequeño arroyo que desagua en la laguna. Está sobre la margen derecha y
es fácil de darse cuenta porque el juncal se aprieta y se mete en el campo. Ese
era nuestro lugar, pero los barreros que entraron antes ya lo habían ocupado y
no quisimos molestar. Sobraba laguna. Seguimos unos mil metros adelante y
encontramos unas hermosas bahías para poder pescar con comodidad.
No hubo suerte
Después de comernos un asado dos de
nosotros fuimos a buscar pejerreyes y los otros se quedaron en la costa
comenzando a degustar la temporada que ya empieza a mostrarse. Vadear es
complejo por la succión del barro del fondo por lo que hay que tener cuidado.
Por supuesto ambos usaban líneas de flote y líderes cortos. Las moscas eran las
clásicas de todos los años con algunas que impone la creatividad y la
experiencia. Héctor tenía una con una pequeñísima cucharita separada del ojo del
anzuelo con la que ya había hecho excelentes experiencias en “El Abuelo” el año
pasado y Julio había atado una especie de Chernobill amarilla y verde con
gomitas como patas y una aleta incorporada al líder de amnesia. Todos estábamos
ansiosos por ver el resultado de esas dos moscas pero no hubo suerte.
Que las hay, las hay.
Al salir, llegó el otro bote. Bajaron
mas de medio centenar de tarariras y bagres. Entre ellos había ejemplares que
superaban los cuatro kilos y otros que jamás deberían haberse extraído del agua.
Los cuatro héroes se reían a carcajadas y gozaban de la masacre brutal que
mostraban con orgullo. Pedían que le sacáramos fotos de la hazaña lograda.
Soportando el mal gusto hicimos algunas para mostrar que es una laguna para
tener en cuenta. Lamentablemente los encargados de la laguna no hicieron ninguna
observación a estos pescadores para que nunca mas maten en condiciones tan
desfavorables para ellas. Hambrientas, indefensas y casi sin demasiada
capacidad de trasladarse.
El diez por ciento de esa pesca
hubiese alcanzado para que todas sus familias pudieran saborear el resultado de
la jornada. No pudieron , su propia ignorancia y hambre los hizo matar todo lo
que les tomó la carnada. Estas actitudes decepcionan y entristecen. Tanto la de
estos ignorantes como las de los que deberían cuidar la laguna para su propio
favor.
Conclusión (Salida del 23
de septiembre)
Los laguneros, en esta o en cualquier
laguna, deben limitar la cuota de tarariras por pescador y por supuesto
estipular una medida mínima. En el recibo que otorgan cuando uno paga los
servicios le aclaran que puede llevarse hasta 25 pejerreyes pero de las otras
especies no hay límites. Parece mentira pero es verdad. Los pescadores deben
comprender que a esta especie hay que cuidarla para poder divertirse, de lo
contrario, en esta época es casi lo mismo que pescarlas con una malla y en poco
tiempo, solo quedan las mas chicas. Al principio de temporada no maten o solo
háganlo con algunos ejemplares para saborearlos. El entorno es precioso. Hay
mesas dispuestas con parrillas instaladas cerca de ellas y la arboleda ofrece
sombra y complementa el delicioso paisaje de la laguna.
Regreso sin Gloria
Nunca una salida es un fracaso si uno
toma experiencia de los resultados. El 23 de septiembre habíamos dejado el
mejor lugar sin probar y nos quedaba la duda si no nos habíamos equivocado con
el elegido, por lo tanto el feriado regalado del 10 de octubre, adelantando el
desgraciado, despiadado y renegado festejo del 12 de octubre. Decidimos volver.
Un día que parecía el mejor
Ni bien tomamos el bote - bote grande
y con salvavidas para todos, asientos rotos. Buen ancla con el cabo corto e
inusable en días de viento fuerte. Nos fuimos derecho a la entrada de un pequeño
arroyo que llega en épocas de seca como una zanja a la laguna.
Viento de noroeste que no paró nunca.
Unos 23º de temperatura, un cielo azul impecable y un sol que nos quemaba las
orejas parecían señalar que la pesca de tarariras sería buena.
Resultados
Héctor clavó una tararira de 2,600
grs. con un oreno chico. Yo con el mismo oreno, mientras cuidaba el asado, saqué
otra en la zanja que entraba a la laguna. Luego, usando todas las moscas que
consideramos buenas, tres cañas casteando alternadamente sin interrupción,
logramos un solo pique. Por desgracia fui yo quien lo tuvo y también el que lo
perdió. Por lo menos me quedó que una mosca nueva, diseñada por Julio, había
motivado a una tararira en un día donde casi nada las activaba.
Los que pescaron con carnadas
pescaron, pero muy pocas comparando con la grosería que habíamos visto la visita
anterior.
Excusas considerables
El viento rizaba mucho la laguna y
todos sabemos que ese corrugado activo de la superficie del agua es lo peor para
pescar con mosca. Dificultad de lanzamiento, ya que el viento de frente impedía
la llegada de las mosca hasta el junco. Y el agua, a pesar del día bastante
bueno, estaba aún fría.
Conclusión
Un día espléndido con un viento que
molestó todo el día. Quienes pescaron con carnada fueron los que mejores
resultado obtuvieron. Los únicos que probamos con artificiales fuimos nosotros y
solo hubo una pieza considerable de dos que se lograron. Con mosca, no hubo
resultados, salvo un pique que no logré concretar. Seguimos, con todas las
salvedades que corresponden, recomendándola. Es una laguna para visitar, está
cerca, el camping es muy bueno y tiene “servicios”. Puede no alquilarse bote, ni
motor y llegar a pie hasta la entrada de este arroyo que es un excelente lugar
de pesca de tarariras. Son entre 15 y 20 cuadras por la costa derecha saliendo
del embarcadero.
Saludos, Enrique Gómez
Servicios:
"La Salada
de Monasterio"
Km. 144,5
de Ruta 2 - Camino de tierra 7 km.
Informes: 02241-15507645/15507379
Entrada :
10$
Camping: 15$
Bote:
30$
Motor:
70$
Bungalows: 40$
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