| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Provincia |
| 24-11-2004 | Paraná Guazú | Bs. As. |
Fotos: Gabriel Carrera
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Viernes a la noche, llovía muchísimo. Las dudas de siempre, al consultar los partes meteorológicos daban la sensación que cada uno hablaba de zonas distintas. Unos anunciaban más lluvia, otros muy buen tiempo y, como casi siempre hay alguien que no se para en los extremos, alguno hablaba de tiempo inestable y mejorando. Igual no salía a trabajar llevando gente al río. Tenía muchas ganas de salir a pescar yo y decidimos embarcar a la hora que nos diera la gana. Era una de esas salidas con amigos.
De ida
Sobre el río Luján, apenas después de la hora del almuerzo y antes de la siesta, a la altura de
Benavides, nos encontramos con la Jubileo, una Canestrari open 150 tripulada por Gabriel, Cristian y...vamos a ponerle el Sr. Pique al tercer tripulante, propulsada por un 40 hp.
Cargamos combustible en nuestra lancha, Excel es un casco de 6, 30 de eslora, inyectado en poliuretano, propulsado por un 90 hp. De acompañante, cocinero de a bordo y marinero de primera, Maxi.
En poquito más de 15 minutos las estelas de las lanchas le dibujaban espuma blanca al Paraná de las Palmas.
Otros 20 minutos, los sauces del canal La Serna y la corta distancia del Canal 4 pasaron antes de que entráramos al Paraná Miní.
Luego vinieron las cañas, la distancia recta, estrecha y los álamos del Canal Arana. La cintura ancha del barca Grande y los ceibos, las curvas, las glicinas y los azahares del arroyo Naranjo.
El papá de los ríos, como le decía un amigo al Paraná Guazú. Profundo, ancho, con las ganas de conceder o quitar flotando escondidas en cada arroyo.
Y los bagres?
Aguas abajo hasta la desembocadura, el Guazú con variedad precisa desparrama humedades sobre el Río de la Plata. Algún camalote deriva, un poco de espuma justo en la junta de agua donde se dibujan los veriles, algunos sueños como anhelos transformados en barquitos naufragados, también a la deriva.
Fondeamos en 60 pies – unos 18 metros -, sobre la margen de babor unos 2.000 metros aguas debajo de Guazucito. La Jubileo lo hizo un poco más hacia el centro del canal, en 10 pies más de profundidad.
Suelo armar las línea para el Bagre de Mar con un solo anzuelo y el plomo atado a un esmerillón que corre por la madre. De este modo me aseguro que la carnada trabaje bien asentada en el fondo.
En esta oportunidad, el río escurría fuerte hacia el mar y las brazoladas subían con bastante pasto y algas, esto no es nada bueno para la pesca del Bagre; en primer lugar por que las carnadas se cubren rápidamente y en segundo término, daría toda la impresión (no hay estudios serios hechos al respecto, solo experiencias empíricas) que estos peces comen en la parada de agua y en los momento de creciente. De todos modos, el objetivo de la salida casi se estaba cumpliendo. La mirada se repartía, al este jugando con el amarillo de la arena de las costas de Carmelo y el verde aislado de la Isla Sola , al oeste los álamos y los sauces de Guazucito haciéndole cosquillas al amarillo del sol y al sur, como una mancha impresionista, la altura pétrea de Martín García.
Habíamos decidido cambiar de lugar, estos desplazamientos por veriles y canales son lo indicado cuando los pique no suceden.
En la Jubileo se veía algo de acción, un par de piques y los bagres que zafan de los anzuelos. Nosotros seguíamos sin ningún toque y otra vez cambiábamos de lugar.
Ahora el viento se había calmado y se veía a los bagres saltando por todos lados, aparentemente esto es un juego que sucede cuando se están reproduciendo. Se estaba yendo el día y no habíamos podido levantar ni uno solo.
Junto al sol decidimos poner proa al oeste y apenas unos segundos antes que la oscuridad se desparrame sobre las islas, estábamos fondeados banda con banda unos mil metros aguas arriba de la desembocadura, sobre la margen de babor y con las uñas del ancla unos 48 pies abajo, rasgando la piel del veríl.
Sobrevino la conversación, un par de nuevo piques que, cómo no podía ser de otro modo, el Sr. Pique tuvo y después, de nuevo la calma y el frío nocturno que nos convencieron de poner proa a la isla donde iríamos a pasar la noche.
Mientras Excel y Jubileo navegaban haciendo un par y poniéndole espuma
fosforescente a lo oscuro, la pregunta me daba vueltas en la cabeza: y los
bagres?....se habían estado haciendo buenas pescas....qué pasa con los
bagres?...
Casi un ritual
Como si las lanchas de golpe se hubiesen convertido en barcos
de transporte pesados, comenzamos a descargar todo los elementos necesarios para
el ritual de la noche.
Mientras algunos comenzaban a prender el fuego, costumbre ancestral si las hay, otros se dedicaban a desparramar víveres y vituallas sobre la mesa.
Las brazas, mágicas se cambiaban del rojo al naranja, al amarillo, de nuevo al naranja, de nuevo al rojo y lento, también se iban haciendo cenizas mientras la carne si iba asando.
No hacía frío al lado del fuego y con el vino que animaba la charla las historias y anécdotas se multiplicaban.
Había otros pescadores también haciendo su asado y me dio un poco de pena cuando los vi pasar comentando que iban a revisar sus espineles. Me dio pena por ellos, por los bagres y por mí.
No tengo muy claro que hora era cuando decidimos seguir conversando al lado de las brasas mientras la luna llena se bañaba en el Guazú. Tampoco tengo muy claro cómo y por qué decidimos irnos a dormir, creo que el cansancio y la satisfacción decidieron por nosotros y nos llevaron de la mano.
El rocío se había quedado a dormir en nuestras lanchas. No hacía mucho que había comenzado a levantar el sol.
Nuevamente a bordo, Guazú abajo sobre la margen de babor nos trepamos al agua
del banco.
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Cambiamos de pesca
Es un laberinto con matas de juncos, pequeños canales y algún que otro arroyito. Mucho banco de arena dura, mojarras,
almejas y caracoles conforman la dieta de las bogas y, las bogas conforman la
dieta de tarariras y algún doradillo.
En la Jubileo ya habían levantado una tararira. Línea armada con boya plop, leader y sábalo como carnada. La línea en permanente movimiento y de golpe sobreviene el pique.
Mientras tanto, seguíamos nosotros cambiando de lugar en busca de algún doradillo pero.....siempre hay un pero, casi parece la vida real, un ejército de palometas daba cuenta de todas nuestras carnadas y nuestros anzuelos. Unos lances por aquí..otros por allá...pero en todos lados seguían atacando.
Vamos para el Correntoso???!!!!!, fue el comentario entre todos...
Si, pero no por el camino tradicional.
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De nuevo a montarse sobre el agua del banco, 2 ó 3 pies , a 25 nudos del escalón de los 6/7 a la escalera descendente que lleva hasta los 110 pies , no hay más que unos segundos.
Desembocadura sobre la margen de estribor. A la proa, mancha difusa, verde, elevada que se llama Martín García y en este caso nuestra referencia. Estábamos navegando “por afuera”. No es tan complejo si las condiciones meteorológicas acompañan, el boyado del canal está vigente – recuerde, de bajada la verde a estribor y la roja a babor -. Solo con agua alta y tomando las precauciones del caso, es posible salirse del canal sin correr serios riesgos.
Cómo magia, la boca del Correntoso se recorta en el monte. Busco el veríl del canal principal y de nuevo el fondeo al agua.
La jubileo prefería dedicarse a las bogas, taruchas y quizás algún doradillo. Por este motivo puso rumbo al banco el matón y su isla nueva, lo contorneo hasta su extremos sur y desde allí, utilizando una breve canaleta puso proa a zona de bancos, arroyos y pequeñas desembocaduras.
Dos rumbos, una pesca
Excel había quedado fondeada en el veríl del canal principal. Los bagres de mar seguían siendo su objetivo. Una y otra vez los anzuelos con tiras de calamar fresco bajaban 15 metros hasta lo oscuro.
La jubileo buscaba el pique en bancos y arroyos. Sus carnadas principales,
sábalo y corazón. Cómo descubridores, los tres tripulantes no cesaban de
explorar los bordes y las canaletas de cuanta salida de agua encontraban.
En el veríl del canal principal, los piques seguían sin llegar. Delta adentro, los cortos y potentes tironcitos clásicos de una boga comiendo no se hacían esperar.
En la Jubileo estaban haciendo la pesca. Algunas bogas, un par de buenas tarariras y el infaltable escape de siempre, el más grande siempre se escapa, tenían bien atentos y muy dispuestos a los pescadores.
Las tarariras picaban a flote y a fondo; preferentemente con la carnada en movimiento. Las bogas lo hacían exclusivamente a fondo.
Cerca de la media tarde en Excel dimos por finalizada la NO PESCA del bagre de mar. Habíamos ido a buscar mimosos y solo tuvimos un par de tímidos piques que no se concretaron.
El resto de la tarde, la pesca de especies de verano desde la Jubileo fue lo que se llevó las palmas.
Más allá de los resultados de la pesca, lo importante es que la Jubileo y Excel navegan muy bien juntas.