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Fecha |
Pesquero |
Provincia |
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27-04-2004 |
Junín de los
Andes
Piedra del Águila |
Neuquén |
Dos cortas salidas sin guías
Por
Mario Capovia del Cet
Tanto en Junín de
los Andes como en Piedra del Aguila la gran afluencia de pescadores en el mes de
marzo mantuvo ocupados a los principales guías de pesca, por lo cual no fue
posible contar con la compañía de alguno de ellos.
Efectuamos entonces por nuestra cuenta, en ambas localidades, dos breves salidas
de medio día por la tarde: al río Malleo y a la represa de Piedra del Aguila
respectivamente.
Río Malleo
En Junín de los
Andes nos alojamos en el tradicional
hotel San Jorge, lugar que desde hace tres décadas convoca a gran parte de
los pescadores en la zona.
Desde allí, y luego
de almorzar una suculenta parrillada en el restaurant
La Aldea del Pescador, partimos hacia el internacionalmente conocido río Malleo,
el cual figura en la actualidad en gran parte de los folletos y catálogos de
operadores de turismo de pesca de Europa y Estados Unidos. Y no es para menos,
ya que la calidad de su pesca y la belleza de su paisaje han trascendido de
forma tal, que es común encontrar en sus costas pescadores de cualquier parte
del mundo. Es un río mediano que nace en el Lago Tromen y recorre cerca de
setenta kilómetros hasta su desembocadura en el río Aluminé.
Allí no se buscan “récords”,
pero es tan productivo que es común sacar veinte o más piezas por día haciendo
esto las delicias de los fanáticos de equipos muy livianos (líneas 2, 3 o 4)
utilizando principalmente ninfas, soft hackles y secas.
Nuestro objetivo
fue incursionar en el tramo denominado “Malleo Abajo”, que abarca desde el
puente que cruza el río sobre la ruta provincial 23, hasta su desembocadura en
el río Aluminé (desde el mismo puente hasta su nacimiento en el lago Tromen se
lo conoce como “Malleo Arriba”). Es esta una zona muy concurrida y muy sencilla
de recorrer pues la ruta bordea el río en toda su extensión, por lo cual basta
con subirse al vehículo y en pocos minutos puede uno estar pescando otras
correderas.
Nos tocó una tarde
de mucho calor y bastante ventosa lo que hizo que lanzar fuera un tanto
dificultoso pero no imposible ya que por tratarse de un río pequeño los tiros
son siempre cortos (en algunos momentos de la presentación mejor ni hablar). Las
moscas eran tomadas por cantidad de pequeñas arcoiris y marrones en las
correderas de poca profundidad y algunas mas grandecitas el los pozones y costas
profundas. A última hora me encontré con el “Tuna” Labarta -conocido guía del
noroeste que se hallaba acampando cerca-, y mientras charlábamos el viento se
fue deteniendo por lo cual nos quedamos a la espera de que se manifestara algo
de actividad en superficie. Esta llegó pero fue muy escasa, ya que no habían
insectos y tan solo hubo unas diez subidas de truchas de las cuales el Tuna pudo
capturar una arcoiris con una pequeña Compara Dun en anzuelo #16 y yo tuve un
par de subidas sin concretar.
Ya con muy poca luz
regresé a nuestro vehículo donde Patricia y Hugo, que nunca habían pescado el
Malleo, estaban fascinados comentándome sobre las capturas que habían logrado y
lo mucho que les había gustado ese pequeño tramo del Malleo donde pescamos.
SERVICIOS
STH Fabrica de
reels
Steelhead Argentina S.R.L.
AV. Costanera y Neuquén
Junín de los Andes Neuquén C.P:8371
TEL/FAX (02972) 492115
E-mail
sthreels@jandes.com.ar
Represa de Piedra del Aguila
Esta localidad
también nos recibió con mucho calor y se repitió la imposibilidad de contar con
algún guía local ya que allí el turismo de pesca estaba a full.
Nos hospedamos en
el
Hotel Chamonix donde tras largas deliberaciones decidimos ir a conocer el
tramo del río Limay ubicado a partir de los 500 metros del paredón de la represa
de Piedra del Aguila. En menos de media hora de recorrido llegamos al puesto de
gendarmería donde nos presentamos y con mucha gentileza nos indicaron que
debíamos estacionar el vehículo junto al río, pero en una zona alta, pues si
bien se puede llegar hasta la costa sería riesgoso si la represa comenzara a
soltar agua. Una vez estacionados, antes de comenzar a armar los equipos,
observamos un poco el lugar. Aquí no existe el entorno idílico de bosques y
picos con nieves eternas con que todo pescador de mosca sueña cuando va a la
Patagonia, si no que es un páramo estepario desprovisto de las bellezas propias
de zonas aledañas a la cordillera. Es más, en este rincón la costa dista mucho
de tener encantos naturales pues los trabajos de movimiento de tierra que
implica la construcción de una represa modifica todo a su alrededor y aquí nos
encontrábamos a solo 500 metros de ella, zona encajonada donde la suelta y
retención de agua deja marcas que parecen grandes escalones sobre la costa.
El re-nacimiento de
las aguas de un río en la base de una represa son internacionalmente conocidas
como “tail waters” y muy recomendadas por la gran concentración de peces que
allí suelen acumularse al no poder continuar su ciclo migratorio natural.
Recuerdo una visita que hicimos con un amigo a la represa del Chocón en los
setenta, al año de inaugurada, en la cual quedamos asombrados al ver desde lejos
una inmensa mancha oscura de por lo menos cien metros de diámetro en la
superficie del río y muy impresionados cuando nos acercamos a la costa y nos
dimos cuenta que se trataba de millones de truchas que se concentraban contra el
paredón como en una gigantesca lata de sardinas. Para alguien que ama a los
peces y la pesca, ver eso es tristísimo.
Cuando nos
disponíamos a bajarla barranca pudimos observar dos truchas nadando a pocos
metros de la costa, sobre un banco de fina grava clara. Cuando llegamos al lugar
y comenzamos a efectuar los primeros lances, nos dimos cuenta que eran por lo
menos diez las truchas que patrullaban sobre el banco. Una “original” Wooly
Bugger negra, en los primeros minutos, fue la tentación de nuestra primera
captura. Luego las veíamos desplazarse pero muy desconfiadas. Algunas lentas
persecuciones a ninfas con algún pique errado y muchos cambios de moscas sin
resultado. El constante viento que rizaba la superficie nos impedía la visión
aunque de vez en cuando se detenía y podíamos ver con mucho detalle cuatro o más
arcoiris desplazándose cerca nuestro.
Un par de pequeñas
lagunitas que se formaron a pocos metros del banco, albergaban algunas truchas
que entraban y salían constantemente alertadas por nuestra presencia. Una sola
picó pero se desprendió inmediatamente; otra bastante grande siguió con sigilo
la mosca y luego volvió lentamente hacia su refugio bajo un tortuoso sauce.
Contra todas las
reglas, ya que nada se movía en superficie, Patricia obtuvo una arcoiris cercana
al kilo con una Royal Wulff. Atento a esto se me ocurrió poner una skating
spider, mosca que popularizara el Bebe Anchorena en la Boca del Chimehuín y que había atado hace tiempo para ver que tan buenas
eran las plumas de gallo que había utilizado. La gran sorpresa fue que en los
primeros tiros una trucha subió a tomarla con mucha violencia pero no lo logró.
Pude entonces comprobar que las plumas no tenían la suficiente rigidez ya que en
menos de veinte lances se habían torcido hacia atrás como si fuera un collar
(conseguir buenas plumas para esta mosca siempre fue muy difícil) y ya no
patinaba correctamente sobre el agua (eso que las había pegoteado un poco con
esmalte para endurecerla un poco). Coloqué entonces una Skitterbug que había
atado hace más tiempo y que jamás había probado. Esta mosca es similar a la
anterior pero hecha de pelo de moose comprimidos con un tope de ciervo cortado a
tijera en cada lado para mantenerlos perpendiculares al anzuelo. Patinaba
correctamente y a los pocos tiros la tomó una arcoiris la que tras varios saltos
pude sacar. Me dejó contento el hecho de que la mosca mantenía su forma original
a pesar de lanzarla una y otra vez, aunque perdía un poco la flotabilidad, cosa
que me obligaba a secarla y reembeberla en siliconas de vez en cuando. Los que
confeccionamos nuestras moscas solemos atar algunos modelos, incluirlos en
nuestras cajas y sacarlas a pasear en cada salida, pero muchas veces ni siquiera
las probamos pues lo mas común es que atemos a nuestro tippet aquellas que
consideramos “infalibles”. En este caso, tal vez por el aburrimiento,
experimentar
la Skitterbug me
dio una satisfacción y ganas de tenerla en cuenta en otra oportunidad y atarla
el próximo invierno en varios tamaños y colores.
A última hora de la
tarde, cuando la luz comenzó a atenuarse, comenzó la actividad en superficie.
La mayoría de los
movimientos se daban fuera del alcance de nuestros tiros, en el filo de la
correntada y el remanso, a por lo menos treinta metros de la costa. Decidí
entonces poner una Elk Hair Caddis en tamaño 6 (la única que podría ver
claramente con tan poca luz, ya que mas que una mosca parecía una boya) e
intentando lanzar casi toda la línea para acercarla a la zona de actividad. Y
resultó, ya que después de una tomada fallida hubo una segunda que me permitió
sacar la última arcoiris de la tarde.
La zona del Limay
medio es inmensa y difícil de conocer si no se contrata un guía o se tiene un
amigo que comparta sus experiencias. En esta oportunidad nosotros pescamos un
minúsculo fragmento de doscientos metros de costa.
Para la temporada
que viene tenemos planeado coordinar una flotada que nos permita analizar y
conocer otras zonas del río con mayor profundidad.
SERVICIOS
Restaurant y Hotel “Chamonix”
Hotel - Parrilla - Restaurant
Roca Nº 77/79 - David Zapata Nº 133
Piedra del Aguila - Prov. de Neuquén - Patagonia
Argentina
Tel/Fax (02942) 493162 -
e-mail chamonix@paguila.com
Guía de Pesca Daniel Ortega
Casa de Pesca: Ruta Nacional 237 Km 1446
Estación de Servicio YPF
TE: 02942-493100
E-mail:
daopesca@infovia.com.ar
web-site:
www.daopesca.com.ar

