RELEVAMIENTO DE PESCANET
Fecha Pesquero Provincia
24-11-2004 Paraná Guazú Bs. As.
 
Bagres de mar y variada en el delta
 

Por: Cristian "Pejerrey" Carreira - Gabriel "La Foca" Carrera

Cincuenta y cuatro kilómetros, aproximadamente,  hay que navegar desde San Fernando para llegar al río Paraná Guazú, límite entre el Delta Bonaerense y el Delta Entrerriano. Una hora y media, recorriendo ríos y arroyos de gran belleza que entre mates y charlas hacen mas placentero el viaje.


 

 

No hacia más de 15 días habíamos estado en la zona acompañados por Mauricio Oñate, sumando sus recomendaciones a las de otros amigos como Julio Pollero volvíamos a encarar esos rumbos en busca de la rica variada de la zona y del "Mimoso" o Bagre de mar, que en esta época se acerca al Río de la Plata para desovar preferentemente en zonas profundas sin dejar de remontar los grandes ríos de nuestro delta para encontrarlas.

Para la variada, fundamentalmente taruchas bogas y alguna especie de piel, teníamos planeado intentar en algunos arroyo como el Ceibito, Camacho, Ciego y Camachito. También la zona de la desembocadura del Correntoso, sobre sus márgenes y algunos arroyos de la zona.

El Bagre de mar, lo buscaríamos en la zonas profundas de la desembocadura del Guazú, y en las zonas profundas que se encuentra río arriba hasta llegar al Barca Grande, en el caso de no tener suerte en esas zonas, nos moveríamos hacia la desembocadura del correntoso, lugar que suele dar buenos frutos.

 

 

Llegamos el sábado a las 3 de la tarde, al Naranjo y Paraná Guazú, donde pasaríamos la noche, descargamos algunas cosas y nos fuimos directamente al arroyo Camacho en busca de algunas tararías.

 

 

Armamos líneas de flote encarnando con mojarrones pescados en el lugar, luego de un rato, se dieron las primeras capturas de tarariras, de medianas a chicas, pero divertidas, nos obligaban a hacer tiros complicados de forma tal que los aparejos caigan en zonas de mucha vegetación, dado que las hoplias se encontraban cerca de troncos, juncos y camalotes.

 

 

Así cerramos la tarde del sábado, con una divertida pesca de tarariras sin dejar de descuidar al mojarrero que era quien nos proveía de la carnada para poder continuar pescándolas.

Al caer la noche nos movimos hacia el arroyo Ceibito, donde armamos equipos de fondo para variada y un equipo un poco mas pesado encarnado con una anguila por si las moscas

Muy divertida estaba la noche, entre muchas capturas de especies de piel y mojarrones más alguna que otra tarucha perdida, pero se hacia la hora de la comida y partimos hacia el alojamiento donde nos esperaban unas ricas milanesas.

Durante la cena planeamos todo para el día siguiente, saldríamos temprano en busca del Bagre de mar rumbo a la desembocadura del Guazú, pero en los planes faltó el fuerte viento con el que nos encontramos al amanecer que nos obligo a cambiar de rumbo y remontamos el río hasta una zona profunda que se encuentra pasando el arroyo Naranjito, próxima al Km. 137.

Continuamente mirando el ecosonda logramos ubicar la zona de pesca, marcó 70 pies, el agua corría muy fuerte río abajo, decidimos fondear sobre el veril derecho donde el ecosonda marcaba 45 pies. Sabíamos que si tirábamos con buenas plomadas hacia el centro del canal, donde la profundidad era mayor, podíamos hacer la pesque que buscábamos.

Dejando de lado un poco nuestros gustos, armamos aparejos con cañas para soportar plomos de hasta 300 gramos, fuimos probando hasta detectar el peso justo para que la corriente no logre arrastrar la línea, sino la pesca seria nula.

Usamos líneas de un solo anzuelo numero 5/0 encarnado con una generosa tira de calamar fresco, lanzamos hacia la zona profunda, dejando salir mucho nylon hasta que el plomo toco el fondo. Los bagres no tardaron en aparecer, aflojando un poco la tensión del equipo y con algunos cabezazos acusaban su presencia y junto al peso del plomo y la fuerte correntada, exigían paciencia más aun, cuando ya estaban por llegar a la superficie donde por lo general se espantan y con las ultimas fuerzas intentan escapar.

 

 

Pescamos dos horas, los pique se daban constantemente, cada captura nos llevaba entre 5 y 10 minutos de trabajo, los tamaños no eran de lo mejor para la especie, todos entre los 3 y 5 kilos. Volvieron todos al agua menos 2 que uno se lo llevo Paulo y el otro fue el pago más valorado por Rodolfo, quien nos limpia la lancha todos los fines de semana.

Según la experiencia que pudimos desarrollar en este fin de semana y la información que nos brindaron quienes ya son expertos en la pesca de esta especie, podemos decir que lo básico es buscar zonas profundas, pescar hasta la parada de agua y preferentemente en bajante, usar plomos que impidan el arrastre del aparejo según la corriente, encarnar con calamar en tiras generosas y/o anchoas.

Hay zonas en el Río de la Plata sur que posibilitan la pesca de Bagres de Mar con equipos muchos más livianos dado que la fuerza de la corriente es menor, esto permite disfrutar mucho más la pesca.

 

 

Finalizada la pesca del Bagre de mar, nos dirigimos hacia el correntoso, el viento había calmado y la navegación fue muy placentera. Llegamos a un arroyo que se encuentra muy cerca de la desembocadura del correntoso en el Río de la Plata, nos metimos unos metros y con una fresca sombra, aprovechamos para almorzar y pescar algo mas variada para ir terminando un hermoso fin de semana de pesca.

 

Nos encontramos con mucho pique de bogas pero de tamaños muy chicos aunque divertidas. Las tarariras también se hicieron presentes en el lugar y algunas otras especies que nos regalaron un final del día tranquilo y divertido, ideal para planear caña en mano, la próxima salida.

Nota realizada por:
Cristian "Pejerrey" Carreira
Gabriel "La Foca" Carrera