RELEVAMIENTO DE PESCANET
Fecha Pesquero Zona
17-12-2004 Bajos del Temor y Paraná Miní Delta

 

Por los Bajos y el Miní (Delta)

Por: Enrique "Guiturro" Capua y Gabriel J. Carrera

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No queríamos perder ni un minuto del domingo que se presentaba muy caluroso con poco viento y una pronunciada bajante, por lo cual a las 6 AM, ya estábamos navegando por el Vinculación hacia los Bajos del Temor, la idea era ir hasta el Paraná Mini, en la zona de su desembocadura se encuentran varios arroyos y bancos que prometían una buena jornada.

No puedo dejar de nombrar la salida que realizamos junto a mi amigo Rubén (de mataderos) donde realizamos una muy buena pesca en el arrollo "Los Lobos", este seria uno de los puntos a intentar, pero en esta oportunidad acompañado por Cristian y Carlos.

Así fue que navegamos hasta los Bajos del temor por el Vinculación, Urión, Honda, cruzamos el Paraná hacia el Sueco para luego seguir los "Palos" que indican el derrotero por aguas seguras, dado que es una zona donde reina la poca profundidad, por lo cual hay que prestar muchísima atención, estar atento al viento y a las bajantes.
 


Luego de cruzar los bajos, pusimos rumbo hacia el arroyo Diablo, paralela a la costa, a unos 60 metros, existe una franja con suficiente profundidad que nos lleva hasta la boca del arroyo Baldosas donde la poca profundidad vuelve a complicar las cosas y demanda atención en la navegación para poder llegar hasta el arroyo Diablo que de forma segura nos guía hasta el Paraná Mini.

 

En la zona de la desembocadura del Paraná Mini hay algunos arroyos para intentar la pesca de tarariras y si uno logra ubicarse en el lugar correcto en cuanto a correntada de agua y profundidad, puede llevarse alguna sorpresa.

Nosotros nos dirigimos primero al arroyo conocido como "Falso Diablo", en la boca del mini otros pescadores intentaban pescar bogas en los bancos. Entrar a "Los Lobos" se complicaba mucho por la bajante.

Anclamos a uno 200 metros de la desembocadura. Justo en ese lugar las costas estaban adornadas con juncos, islas de camalotes y vegetación que se apoyaba en el agua formando unas lindas cuevas, blancos de nuestros señuelos y aparejos.
Primero que nada tire una rana de goma con una caña de spinning, en el silencio de lugar resaltaba el ruido de "algo" cazando, clásico sonido que nos alegra mucho, más aun cuando logramos ver la explosión en el agua.

Las tarariras no aparecían, ni en mis señuelos, ni en las líneas encarnadas con mojarras y corazón que habían tirado mis compañeros.
No pasó mucho tiempo, hasta que Carlos logró capturar un bagrecito amarillo, me motivó a dejar la caña de spinnig para armar un equipo liviano con un rotativo, un leader, un anzuelo #5/0 pata larga y el pobre bagrecito vivo como carnada.

La corriente en bajante era muy fuerte, cerca de las costas estaba bien marcada la diferencia de profundidad, dejé que el bagrecito caiga entre el veril del arroyo y la costa, la corriente lo alejó unos 50 metros de la embarcación y quedo justo en un pequeño remolino que formaba un juncal. No pasaron más de 5 minutos cuando el reel comenzó a "Hablar", lo dejé correr un poco y clavé. Chiquito pero peleador, un doradillo, a cuidarlo para devolverlo sano, no se dejaba tener para la foto, pero con cuidado logramos dominarlo. Chiquito pero muy lindo.

 

Volvió al agua y me dejo al bagrecito medio arruinado, pero lo acomodé un poco y al agua bagre, aunque muerto el pobre.

No pasaron otros 5 minutos que el reel volvió a "Hablar", otra corrida, y otro doradillo que en la lucha me dejó el bagrecito muerto a merced de la corriente, la carnada de oro se perdió y no pude pescar otro ni por casualidad.

Decidimos cambiar de lugar, nos acercamos a una boca sobre el Paraná Miní, antes del arroyo Diablo. Al intentar ingresar nos encontramos con unos árboles caídos que dificultaban las cosas, pero lo que podíamos ver más allá de los árboles, nos animó a detener el motor y entrar a remo, era un paraíso que dudo se aprecie en estas pequeñas fotos de la nota.
 


Decidimos fondear justo en una bifurcación interna de este arroyo, donde nacía otro mucho más pequeño que seria el receptor de nuestros engaños. Y no falló, si bien los tamaños no fueron de lo mejor, la cantidad de tarariras en el poco tiempo que estuvimos fue satisfactoria, eso si, todas con carnada. Utilizamos corazón vacuno y mojarras del lugar, en aparejos de flote del tipo "Plop" con diferentes colores y hélices o paletas en el leader.
No faltó el ataque a las ranas de goma, el único señuelo con anti-enganche que tenia, pero no logré pincharlas.
 


Todo muy lindo, pero las hoplias eran chicas, si bien nos divertíamos, queríamos hacer también otra pesca, por lo cual decidimos dejar la fresca sombra del arroyo y dirigirnos hacia el Diablo, para desembocar en los banco de los Bajos del Temor, donde seguramente podríamos refrescarnos y hacer una pesca de bogas.

La primer parada fue saliendo del Diablo hacia Punta Moran, unos 200 metros sobre un gran banco, donde la profundidad era de 2 a 3 pies y bajando.


Teníamos varias carnadas para la boga, corazón, sábalo, maíz, salame, chorizo colorado. Los aparejos usados fueron de fondo, con plomadas corredizas de 20 a 40 gramos, con 2 anzuelos, la clásica línea de boga. Pero también se puede usar una plomada pasante, un pequeño esmerillon atado en la madre del reel y una brazolada de 40 a 60 cm. con el anzuelo, muchas veces da buenos resultados y para mi es más cómodo.

La Carnada rendidora con las boguitas fue el corazón teñido de rojo con esencia de vainilla y el chorizo colorado.
 
Las bogas estaban, pero eran chiquitas, aprovechamos para refrescarnos y pescar algunas que si bien eran pequeñas la pelea era muy linda, el agua continuaba bajando lo que nos obligó a salir del banco empujando la lancha dado que ya estaba por debajo de los 2 pies, solo nos habíamos metido 200 metros sobre el banco, lo que nos permitió llegar fácilmente hacia la zona con profundidad.

El chapuzón en lugar fue salvador y las boguitas nos entretuvieron.
Nuestro próximo objetivo eran los arroyos que desembocan en los bajos y nacen en al Aguaje del Durazno. Para llegar seguimos los palos hacia el Chaná, para luego tomar el Aguaje del Durazno, a pocos metros de la desembocadura hacia la izquierda, se encuentra el primer arroyo

Navegamos casi hasta su desembocadura, donde por la bajante ya no había nada de agua, aunque a esa hora comenzaba a entrar.

Bajé de la lancha para hacer un recorrido a pie, armado con una caña de spinning y la infaltable amiga, la ranita de goma.

Fui haciendo nadar a la ranita en todas la pequeñas bahías que formaba el arroyo debido a la bajante, hasta que en una de ellas comenzó la fiesta.
No faltó la variada, algunos bagres y palometas se encontraban en las zonas de mayor profundidad, pero en las costas, cerca de los juncos o en pequeñas entradas que tiene el arroyo estaban las tarariras esperando atacar cualquier cosa. Las pescamos con ranas de goma, con corazón y también con las mojarras del lugar. El tamaño no nos sorprendió, pero la voracidad y la cantidad si.
La zona ya la habíamos removido mucho, entre las capturas y el caminar por la agua fue mermando el pique.

El agua empezaba a entrar en el arroyo, y una pequeña corriente se quería llevar la lancha río arriba, lo que nos dio la idea de pescar al garete.

 

Muy despacio la corriente nos llevaba, mientras nosotros tirábamos señuelos y carnadas en todos los hueco y entradas del arroyo.

A medida que avanzábamos la cantidad de piques y borbollones aumentaba, logramos capturar muchas tarariras de las cuales, solo algunas supera el kilo y medio de peso.

Luego de un buen rato, de piques y piques, la cosa se fue cortando, el arroyo llego a una curva donde tuvimos que cortar nuestro "Garete", tiramos el ancla, guardamos los equipos y dimos por finalizado otro día de pesca con amigos, eso si, pronto voy a tener que volver, el arroyo "Los Lobos" aun me espera.

Saludos