Bonito, cómodo para pescar y muy productivo es el río Pichileufu.
Nace en el Cerro Colorado (2073 metros de altura) muy cerca de la ciudad de
Bariloche y luego de un largo recorrido sobre un paisaje estepario, desemboca en
la represa de Piedra del
Aguila (antes en el río Limay).
Río Pichileufu
Camino al Pichileufu
Muelle de Piedra
Muelle de Piedra
Para los cultores
de ninfas y moscas secas en equipos muy livianos es este un río ideal, pues si
bien no suelen lograrse “récords” –aunque han habido excepciones-, la pesca es
siempre muy divertida. Rápidas correderas, buenos pozones al pie de grandes
piedras, pequeñas paredes verticales y canaletas profundas con paredes de sauces
en sus costas nos brindan una variedad de aguas pescables que van de 60 cm. a 2
metros de profundidad. Su lecho es de piedras casi en su totalidad, salvo en
algunas partes muy lentas donde hay sedimentación permitiendo afirmarse una
densa vegetación acuática.
Muelle de Piedra
Muelle de Piedra
Muelle de Piedra
Muelle de Piedra
Hay que tener en
cuenta que es este un buen lugar a principios de temporada. Luego, en la medida
que avanza el verano, las aguas bajan mucho y los peces mayores se van retirando
hacia el lago de la represa.
Los equipos ideales
van de línea dos hasta cinco para los días muy ventosos (que suelen ser la
constante. Las clásicas Hare´s Ear, Prince y Pheasant Tail son ninfas muy
efectivas en esta aguas así como las Soft Hackle y también pequeños streamers
oscuros para lugares más profundos donde intuímos alguna buena marrón. Adams,
Adams Parachute, Royal Wulff, Extended Body Parachute, Humpy, CDC Adult Caddis,
Elk Wing Caddis y Griffith Gnat son secas que también dan excelentes resultados.
Salimos de Villa la
Angostura acompañados por los guías Luis Espinosa
guía independiente(
02944-1556-5038 ) y Pablo
Bizzozzero de
PatagonFly.
previamente entramos en un barrio privado llamado "Muelle de Piedra", al fondo
del cual está el Lago Nahuel Huapi y ese lugar de pesca donde habíamos estado en
nuestra pesca en el lago del día anterior, hicimos algunos lances sin resultado
y seguimos nuestro viaje hacia el Pichileufu. Luego de cruzar el puente de la boca del río Limay doblamos a la izquierda por
el camino de ripio que va hacia Pilcaniyeu y en 45 minutos de marcha arribamos
al primer tramo donde río y ruta comienzan un recorrido paralelo.
Allí nos subimos a una gran piedra desde donde siempre suelen verse truchas,
aunque en esta oportunidad pudimos divisar solo dos o tres. Hace mas de veinte
años uno no veía menos de treinta peces de todos los tamaños en este lugar, pero
en años sucesivos hemos visto con impotencia y en muchas oportunidades a
pescadores locales con ristras de decenas de truchitas muertas atadas a una
soga, pero jamás control alguno.
Sacamos tres o
cuatro muy pequeñas y decidimos ir río abajo. Cruzamos un puente de cemento y
unos kilómetros mas adelante decidimos bajar a una larga y profunda corredera
con algunos sauces en su costa.
Patricia, Pablo y
Hugo se quedaron allí, mientras Luis y yo nos dirigimos aguas abajo. Es difícil
-cuando uno es pescador-, evitar caminar siempre hacia el próximo pozo, y al
otro, y al otro... Y tanto caminamos que, cuando Luis sacó con una Wooly Worm
una bellísima marrón de casi un kilo, estábamos a unos seiscientos metros del
punto de partida donde estaba la cámara fotográfica y por más que gritamos no
nos escucharon. Decidimos entonces regresar y unirnos a los demás para no perder
mas fotos.
El resultado de las
dos últimas horas de la tarde fue excelente pues pudimos sacar al menos treinta
truchas utilizando ninfas y pequeños streamers. Por un lapso de media hora nos
dio la sensación de que habían dado la orden de comer ya que los piques fueron
muy furiosos y continuos obligando a Patricia a correr de un lado a otro para
sacar fotos.
Hugo, que se había
quedado a unos cien metros en un pozón nos comentó con alegría que había sacado
seis o siete en menos de media hora y que una de ellas fue una arcoiris de por
lo menos un kilo.
Satisfechos ya por
la experiencia y con un buen lote de fotografías para vestir la nota, desarmamos
nuestros equipos y emprendimos el regreso, con la convicción de que el Pichileufu
sigue siendo -a pesar del maltrato al que se ve sometido-, uno de los
principales atractivos para los pescadores de mosca que visitan Bariloche o
Villa la Angostura.
Servicios:
Apart Hotel Blue West Ruta 231 Km 59 (8407) Villa La
Angostura. Pcia de Neuquén
Tel: (02944) 49-5216. Celular: (02944) 15-556785
Reservas en Bahía Blanca (0291) 486-0665 E-Mail :
bluewest62@hotmail.com Web Site:
www.interpatagonia.com/bluewest/