| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 12-02-2003 | La Isla | Buenos Aires |
Pejerreyes, tarariras y lisas en Villa Nueva
La Isla, una laguna especial
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Quisimos relevar esta laguna porque esta a solo 140 Km de la Capital y se puede
llegar a ella sin tener que pasar por ningún peaje. La laguna La isla esta
situada en el Km. 64 de la ruta 29, a la altura de Villanueva, a 15 km de
Ranchos y a 10 Km. de Gral. Belgrano. Hay que llegar a Cnel. Brandsen por
cualquiera de los accesos y allí tomar la ruta 29 hasta llegar al complejo.
La entrada está pegada a la ruta, con la laguna a ambos lados de la misma, banderas y unos eucaliptus centenarios marcan el sitio donde se instala un prolijo complejo para la recepción de pescadores y sus familias.
Al pasar la tranquera, se encuentra un cartel donde se indican todos los precios - detallados al final de la nota - una costumbre que evitaría mas de una sorpresa en lagunas donde casi ni existen los servicios.
La carnada la compramos en el primer puesto de ida antes del cruce con la Ruta 6 a $2 la bolsa de buena mojarra, pero hay puestos cuando se sale del distribuidor de Etcheverry y luego, antes de llegar, no menos de tres o cuatro puestos con variedad de carnadas para elegir.
El camping y sus servicios.
El camping se llama "Sunday". Tiene
una hermosa arboleda y bajo su fronda se encuentran las instalaciones para
acampar. Existen no menos de 10 parrillas instaladas sobre bases de hormigón y
por si estas no alcanzaran hay otras tantas parrillas móviles realizadas en
tambores de 200 lts. Sanitarios limpios, con instalaciones prolijas y completas
con duchas de agua fría y caliente.
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Nada que sorprenda por su lujo pero si por la limpieza y sobriedad.
Luz de mercurio en el sector y tomas de luz para que las carpas pueda proveerse de energía.
Existe una proveeduría con lo esencial: carbón, leña, gaseosas, galletitas, helados, etc., a precios normales.
Existe una lomada con mesas de plásticos y sombrillas de junco que desde su elevación brinda un hermoso paisaje de la laguna, especialmente al atardecer cuando el sol se pone exactamente sobre el horizonte dejando el espejo de agua delante de extasiado expectador.
A unos 100 mts, del camping. está la bajada de embarcaciones con un muelle flotante, de buenas dimensiones.
Es una laguna de mas de 6000 Hs, rodeada de lomadas espectaculares, sin palos ni obstáculos a la vista.
Está formada en campos de cultivo de girasoles y pastoreo inundados por el gran caudal que baja del noroeste producto de los desbordes del arroyo El Siasgo, más el aporte del desmadre del río Salado.
Tiene en su parte mas profunda casi 4 m y mantiene caudal de navegación en toda su extensión.
Hay una isla que le ha dado su nombre.
Al recorrerla se aprecia un casco de estancia y otras construcciones semisumergidas que muestran la invasión y la desolación que debe haber provocado la irrupción de las aguas en una construcción hermosa y llena de sueños. Hoy perdida por la agresión de la naturaleza.
Pejerreyes en enero.
Con la embarcación en el agua y dispuestos a empezar antes que el calor apretara para la pesca del pejerrey, comenzamos un garete primero sin ancla, ya que el suave viento lo permitía. Luego tuvimos que bajar el ancla casi hasta rozar el fondo. A pesar de la amenaza de los dientudos, no nos íbamos a perder esta oportunidad de sacar algún pejerrey.
Por suerte no tuvimos ningún tipo de enganche. El fondo parece limpio.
Después de un garete bien largo 23 pejerreyes de medida poblaban nuestro balde. Muy combativos y de tomada franca. Un capítulo aparte fueron los dentudos, verdaderas alpargatas de 300 o 400 gr. Un festín para equipos livianos y para aquellos que hagan Fly.
Tarariras.
La zona de Villanueva, Ranchos y Gral Belgrano tuvo hace algo mas de un lustro un invierno muy crudo y con el arroyo el siasgo y el salado en su cauce. Esto provocó que todas las aguas alimentadas por este sistema se vieran disminuidas en su profundidad. Las heladas continuadas, sumadas a bajas temperaturas diarias y pocas lluvias, hizo que la tararira casi desapareciera. Lisa y pejerrey se podía venir a pescar, pero las tarariras, salvo raras excepciones en zonas profundas, eran difícil de encontrar.
Los que se habían decidido por la pesca de tarariras, volvieron a comer el asado, con unos ejemplares que, a pesar de nuestros pejerreyes, no dejaron de darnos envidia. Les preguntamos como las habían pescado y la respuesta fue que algunos las habían sacado de fondo, otros con líneas de flote y los demás con señuelo. Conclusión, la pesca de tarariras, según donde se las pesque en la laguna, se deben probar con todas las técnicas.
Una sorpresa a la tarde.
Terminado el almuerzo, volvimos a la laguna.
Dejamos a algunos muchacos en la Isla para seguir tentando
taruchas y practicar una variada que realmente nos sorprendió.
El viento había rotado y el garete se realizó exactamente a la inversa sin que existieran cambios en la pesca, siguieron los piques tanto de pejes como de dentudos.
El pique de pejerreyes mejoró notablemente cuando a las 17,30 se nubló.
Cuando salíamos pasamos a buscar los demás y aquí fuimos sorprendidos. Habían clavado, además de bagres y tarariras, un patí de buen porte.
Consultado Jesús, titular del complejo, nos informó que ya salieron, desde que empezó la temporada, como una docena.
Las lisas de un novato.
Uno de nuestros compañeros que nunca había pescado lisas pero que no por eso dejó de llevar un equipo para probar. Llegó el viernes y después de armar la carpa se puso a buscar algunas tarariras. Sin suerte se acostó pensando que en el otro día.
Amanecer al lado de esa laguna, debajo del fresco de la fronda de los eucaliptus invadido de olor a hierbas y humedad es privilegio de todos los que lo sepan descubrir.
El pasto prolijo del camping, las sombrillas de techo de junco iluminadas por el sol tímido de la mañana nos daba la sensación de compartir un hotel cinco estrellas que la naturaleza nos ofrecía sin egoísmos. Nuestro amigo decidió caminar la laguna desde el camping hacia el sur. Llegó hasta un alambrado que marcaba los límites y decidió vadearlo. Cuando lo hizo, flechas veloces en el agua se desplazan en todas las direcciones. Sin querer había encontrado un gran cardumen de lisas. Improvisó una línea de lisa, con boyas de rojas de 20 mm y anzuelos bogueros y un pequeños plomo para anclarla. Tuvo muchos piques que vio y debe haber tenido otros tantos que ni siquiera supo que los tuvo. Al mediodía, volvió al campamento furioso y frustrado. No había podido sacar una sola Lisa. Jorge López, que ejerce gran parte de su trabajo como guía en esa laguna, sin egoísmos le dio las indicaciones elementales para que le fuera mejor. Le aconsejó pescar con cuadraditos de vacío tañido de rojo ya que muchos de los piques errados debieron ser dientudos y no lisas, le indicó que la brazolada no debía exceder los 10 cm de largo y le contó como se veían los piques de la lisa.
A eso de las 16.30, armado con lo necesario y con la teoría de lo que debía hacer, volvió al mismo lugar en busca de su lisa. El quería solo una.
Todos los que pescamos lisas sabemos que esa, la primera, es como una droga que no tiene antídoto.
El primer pique, le paraliza el corazón y le rompe la línea. La bronca lo tenía de color fucsia.
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La novia lo miraba sorprendida porque lo conocía dulce y atento y no de esa manera, hablando solo y obstinado por un imposible. Cuando ella, se iba para no presenciar mas esta desigual lucha. Aquiles, clava su lisa. La explosión en el agua y los gritos llamándola para que viera semejante potencia fue una sola cosa.
Quien no conoce la fuerza de una lisa en acción se ve sorprendido de su fuerza y sus corridas. Aquiles, logró sacar esa y 24 mas. Por supuesto solo trajo 5 de las mas grandes.
Se incorporó a las huestes de los liseros, esos estoicos hombres que soportan el calor y se destacan por la paciencia. Esos humillados héroes a quienes tábanos, gegenes y mosquitos molestarán mientras el sol los calcina y ellos, imperturbables como astronautas, aguantarán todo por tener prendida una lisa en la punta de su caña.
El regreso.
Emprendimos la vuelta por la ruta 29, que si bien no es un billar es perfectamente transitable.
Hay gas, en Gral. Belgrano a 10 Km al sur del complejo sobre la ruta 29 pasando la entrada al pueblo y también en la rotonda de Brandsen. Los fines de semana, puede haber una larga espera.
Gastamos: Gasoil $ 35, 27 lts. con remolque. Entrada al Camping Sunday $ 5 por persona. Bajada de la embarcación $10. Carnadas $ 4.
Sume y divida por los que vayan.
Se dará cuenta que es una salida posible y con muy buena pesca.
No son tan fáciles las lisas de “La Isla”
Por Jorge López
Las
lisas de la laguna La Isla son una tentación para todos los pescadores que se
apasionan por esta pesca, pero, como en cualquier otro lugar, pescarlas no es
tan fácil. Esta pesca necesita de elementos sencillos pero es importante cuidar
cada detalle para practicarla con éxito.
La caña debe ser poderosa para poder clavarlas y las líneas deberán hacerse con sumo cuidado.
El hecho de que por los medios especializados se las haya descubierto en cantidad en un lugar tan accesible, no quiere decir que se pueda pescarlas cuando se quiera.
Con las lisas, decir que hay muchas no significa poder pescar tantas.
Por lo general se alojan en aguas quietas y tibias. Son muy delicadas y celosas del clima. Una brisa que enfríe la superficie del agua puede hacerlas desaparecer. Si el viento es intenso será difícil localizarlas. Cuando la laguna, por la época, baja su caudal, sienten esta influencia y migran buscando otras zonas mas cómodas para su delicada supervivencia.
La pesca de esta especie es
codiciada, por su tamaño y por su combatividad, en todos los ámbitos donde
existen. No se las debe subestimar con los elementos con que se la pesque. La
fuerza de una lisa clavada en la punta del anzuelo pondrá a prueba cada nudo,
cada esmerillón o rotor que forme la línea. Para aquellos que nunca se han
iniciado en esta pesca mis observaciones pueden parecerles exageradas. Les
aseguro que quien pesca la primera no dejará jamás de desear repetir la
experiencia del pique y la lucha que esta le dará, y de la misma forma se
encontrará frustrado si por culpa de una negligencia en el armado de su línea
pierde uno de esos torpedos que vinieron a buscar. La capacidad natatoria de una
lisa sumado a una masa de músculos poderosos hacen que el pique de una de ellas,
cuando se produce, es inolvidable. Por eso mi aseveración de que quien logra la
primera nunca lo olvida y volverá por mas, aunque éstas sean remisas, el calor
aturda y el ambiente sea hostil.
Jorge López