| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 07-01-2003 | Lago Espejo | Neuquén |
Pescando en la zona de Villa La Angostura
Truchas en el Lago Espejo
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Está
ubicado al norte del Lago Nahuel Huapi y paralelo al lago Correntoso.
Su forma
alargada, muestra al final, majestuosos, los cerros que le dan nombre a la
desembocadura de los dos ríos que lo alimentan, el Campana y el Cuerno.
Estos
cerros son la señal a seguir por aquellos que quieran hacer spinning o pesca con
mosca en el lago.
Buscar
el rumbo hacia ellos será encontrar desembocaduras con excelentes postas para
poder pescarlas vadeando, todavía esto es imposible pero en muy poco tiempo esto
cambiará, ya que las aguas están bajando apresuradamente.
El lugar
es como un pequeño delta con islas, bajos y paredes que hacen a estas
desembocaduras un lugar ideal para las truchas.
Es de
fácil acceso y tiene una extensa playa de arenas volcánicas, es muy sencillo
bajar las embarcaciones por su caída suave y profunda, en ella una guardaparque,
joven y hermosa, es la que da la bienvenida y la que sugiere las normas para que
este lugar se respete.
Al este
del lago se forma una ancha bahía que muestra una costa de piedras y playas
cercanas a un veril profundo que exhibe troncos secos recostados en su fondo, su
marco de árboles centenarios fue lo que indicaba, por el exceso de agua, su
perímetro, pero aún así fue para nosotros el lugar más prolífero.
La pesca de la mañana
Por los
datos que nos brindaron pescadores amigos decidimos el Lago Espejo.
Cuándo
llegamos a la mañana aumentó nuestro entusiasmo porque encontramos esperando a
sus clientes a Omar "Banana" Martínez y a Gonzalo Detry ambos del staff de guías
mas prestigiosos de esta zona. Esto nos confirmaba que nuestra elección no había
sido vana.
Salieron
antes que nosotros y quedamos en almorzar juntos, ellos fueron derecho para la
desembocadura del río Cuerno y realizaron su incursión entre este y el río
Campana, nosotros, desconocedores del lago pero respetuosos de los guías
trabajando, decidimos no seguirlos y probar en las profundas bahías que cavan
el perímetro del lago.
Elegimos
la primera que se muestra a la izquierda de la navegación en línea recta que
habíamos iniciado por el medio del lago, diez minutos de marcha y nos
introducimos en aguas quietas, transparentes, que por la profundidad se
descomponían en un tono azul petróleo, piedras y árboles caídos sobre la costa
izquierda, una caída de vertiente en el medio del gran semicírculo que la
formaba y el poco viento que era protegido por los cohiues gigantescos que la
marcaban, nos afirmaron que estábamos en un gran lugar.
Como
indican los manuales de la experiencia, las primeras moscas que usamos eran
lastradas con colores marrones y olivas, ambas líneas con shooting de
hundimiento nos permitían lanzamientos precisos hacia la costa o paralelos al
veril que se lo veía caer mostrando troncos deformados y oscuros en su lecho.
Cuando
estábamos por desistir del lugar, una trucha arco iris siguió la mosca de Julio
Rossotti sin tomarla, luego pasó lo mismo con la mía, ésta visión encantadora
nos puso en tensión porque ahora ya sabíamos que estábamos cerca.
A los
pocos minutos una Woolly Bugger, de cuerpo verde oliva con brillos, hackle
grizzli teñido y cola de marabú del mismo color, es atrapada por una perca.
Enseguida con el mismo engaño Julio logró una pequeña trucha arco iris y luego
por intentar sacar una foto que mostrara la belleza de este animal en un salto
perdió, por mi culpa, una tercera de excelente tamaño.
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Mis
moscas de ese color, salvo aquel olvidado acercamiento, no volvieron a ser
seguidas ni atacadas, cambié por una Woolly Bugger naranja buscando alguna perca
que por lo menos me diera la satisfacción de un pique, cambié la mosca por un
streamer de cuerpo rojo y verde con brillos con alas y barbas de ciervo, a pesar
de estar lastrado en su pata agregué una perla de plomo para contrarrestar la
flotabilidad que podía exigir el ciervo, sabía que ese streamer no era el ideal
para las aguas quietas de un lago pero era el que me había gustado cuando abrí
mi caja.
Al
segundo lance logré una marrón de unos 50 cm muy delgada y deteriorada, su flaca
figura se debía a la época de reciente desove por la que había pasado.
Estábamos contentos porque "Banana" nos había dicho que eran raras las marrones
en este lago, avistamos por lo menos nueve o diez truchas mas siguiendo nuestras
moscas pero estaban reticentes y poco irritables, igual todos sabemos lo bello
que es ver a las truchas nadar detrás de nuestros engaños, aún cuando no lo
tomen, eran las 12 y la mañana se había escapado entre truchas, sol y el paisaje
soñado todo el año.
El Almuerzo
Frente
al cerro Campana, sobre la costa que lo enfrenta, existe una playa claramente
visible por quienes navegan el lago, era allí donde habíamos quedado en
encontrarnos para almorzar.
Atracamos las embarcaciones y nos encontramos en un lugar que parecía surgir de
un viejo libro de estampas, una playa, una vertiente que corría paralela dando
música al paisaje, una cabaña de troncos y entre la sombra de cohihues y matas
de cañas colihues: una parrilla, una mesa de troncos y una sombra fresca para el
almuerzo.
Encendimos el fuego, y mientras los guías preparaban las verduras para hacer
pollo con morrones pálidos, cerveza y aceitunas, nosotros poníamos en la
parrilla unos churrasquitos de cerdo y hacíamos una picada con bondiola y
queso.
Vino,
charla, risas y alguna que otra agresión por la pesca que unos lograron y otro
no. risas, copas, un poco de prudencia en los comentarios y una pesada siesta,
no me permitió despedirme de mis ocasionales y queridos compañeros de almuerzo.
La pesca de la tarde.
Ellos
volvieron a la misma zona donde no habían tenido éxito por la mañana, recabando
después por comentarios de Omar que la pesca fue exitosa y logrando buenos
piques y una satisfactoria cantidad de truchas, nosotros, volvimos a la bahía
que habíamos descubierto a la mañana y corrimos la misma suerte. Conseguimos
algunas más, aunque esta vez con diferentes moscas que a la mañana.
Nuestra
mosca estrella fue una de alas y cola de marabú amarillo con cuerpo de chenil
con brillos del mismo color y una pequeña barba de lana roja.
Cansados
del sol, el paisaje y los vinos del almuerzo, decidimos perdernos la mejor hora
y nos volvimos a la costa a las 19 hs. no supimos de los resultados de nuestros
amigos hasta dos días después, en lo mismos lugares que habían fracasado
rotundamente a la mañana por la tarde habían logrado pescar muy bien.
Conclusión.
El lago
Espejo es el lugar que no se debe dejar pasar si uno se llega a Villa La
Angostura, distante de ésta nada mas que 14 km, con una bajada de lancha cómoda,
una larga playa y un buen lugar para acampar, de fácil geografía, casi sin
peligros y con truchas, que aunque las marrones sean escasas, darán con que
divertirse a todos los que se acerquen.
Ofrece
un paisaje de paz, tranquilidad y belleza dentro del marco imponente que le
otorga los cerros Campana y Cuerno, quienes desaguan sus deshielos en este lago.
La pesca tiene poesía
Impreso pegado con chinches en la cabaña del Lago Espejo
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"Pesco
porque me gusta pescar, porque disfruto de los lugares invariablemente hermosos
donde se encuentran las truchas y me disgustan los lugares, invariablemente
feos, donde se juntan las multitudes.
Pesco
porque así escapo de los avisos de la televisión, de los cacktails y de las
falsas actitudes sociales, porque en un mundo donde la mayoría de los hombres
parecen transitar la vida haciendo cosas que detestan, mi pesca es, a la vez, un
fuente inagotable de goce y una pequeña rebelión, porque las truchas no mienten,
no hacen trampa, no pueden ser compradas ni sobornadas o impresionadas con el
poder, sino que responden únicamente a la quietud, a la humildad y a una
infinita paciencia.
Porque
yo sospecho que los hombres recorren este camino por última vez y no quiero
desperdiciar el viaje por que misteriosamente no hay teléfonos en los ríos de
truchas, porque solamente en los bosques se puede encontrar la soledad sin
sentirme solo, porque el whisky que se toma en una vieja taza de latón siempre
sabe mejor, porque tal vez algún día atrape un sirena y finalmente, no porque
considere que pescar sea tan terriblemente importante, sino porque sospecho que
tantas preocupaciones de los hombres son igualmente intrascendentes y ni por
asomo tan divertidas.
Robert Traver.
Debajo
del texto impreso, escrito a mano:
A la
memoria de mi padre porque el día que murió todas las truchas que volvió al agua
lucieron un hilera de escamas negras en señal de luto.
En
recuerdo de Carlos Monti. El dulce, el bueno, el macho. 3/97
Buenas truchas pero difícil llegar hasta su acecho
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| Desde la Tolva el lance era posible.
Desde el lado de la hostería era dificultoso por eso no se ven pescadores lanzando. |
Consultamos con aquellos que nos podían dar datos ciertos sobre la pesca y nos
indicaron que en el río Correntoso cobraban buenas truchas pero estaba difícil
castear.
Estos
debían mostrar sus cualidades mucho más que otros años.
Del lado
de la hostería - que está en plena reparación - donde antes se ubicaban seis
pescadores, sólo podían hacerlo dos, y el lance era complejo, aún para los mas
expertos, por que el agua excedía la cintura de quienes se atrevían a lanzar la
mosca desde allí.
El cast
hasta el pozón donde se busca a las grandes debe superar los 30 ms o mas.
Si
siempre fue necesario lanzar bien, este año en principio de temporada se ponía
a prueba a los mejores.
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La vieja hostería está en
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Desde el
lado de la Tolva, a pesar que el terraplén está bajo 0,70 m de agua es posible
hacerlo con más comodidad aunque para llegar donde se busca a las más grandes es
necesario lanzar y hacer derivar la línea para poder alcanzarlo, es mas un lance
estratégico que táctico.
La
pesca, como todos los años, es buena en cantidad y calidad de piezas.
Si
parece menor la producción es solo porque en el mismo tiempo hay menos
pescadores y la mitad de ellos deben mostrar las cualidades de su swing con los
brazos levantados sobre sus hombros para lograr los metros necesarios que esta
boca exige.
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No sería un año igual a los otros
Lagos y ríos desbordados
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El día
sábado cuando pasamos por Piedra del Aguila rumbo a Villa La Angostura
pensábamos en lo que habíamos visto en la represa hidroeléctrica del Chocón.
Las
paredes rocosas color de arcilla eran el marco acantilado de un lago al cual
nunca habíamos visto tan crecido, imaginábamos un principio de temporada
complicado porque el río Limay se mostraba extraño por su ancho, por estar casi
al límite de su cauce y se lo notaba peligroso por su fuerza desaguadora.
Cuando
salimos de esa localidad, veíamos imponente en el horizonte al Volcan Lanín con
nieve hasta su base.
Luego de
pasar ese paisaje desértico y tan patagónico que son los últimos kilómetros
hasta Bariloche, confirmábamos nuestras presunciones. El río Limay, en las
islas que se forman en su cauce, tapaba los árboles hasta su copa y en las
riberas, estos apenas mostraban su fronda porque las aguas turquesas se
mezclaban con el verde reluciente de los sauces en la costa, notamos pocos
apostaderos para pescar, y los sitios tradicionales para cobijo y sombra de los
pescadores y sus familias, estaban invadidos por el agua corriendo.
Ya
podíamos anticipar que la pesca no sería en los ríos porque lo que seguiríamos
observando sería similar.
Cuando
entramos al sinuoso camino, bordeado de retamas, que nos trasladaba a Bahía
Manzano, el brazo Huemul, del Nahuel Huapi, se mostraba raramente tranquilo y
nos confirmaba que el lago estaba excedido de su nivel mucho mas de lo que por
lo menos nosotros habíamos visto en viajes anteriores.
Luego
nos enteraríamos que no existía una creciente igual en la zona desde hacía más
de 30 años.
El
puerto de Bahía Manzano estaba completamente invadido por el agua, los elegantes
muelles y amarras estaban cubiertos, y las embarcaciones se ubicaban fuera de
los lugares habituales.