| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 05-02-2003 | Las Perdices | Buenos Aires |
Inmejorable pique en extensiones de Las Perdices
Por: Rafael Franzón.
Fotografía: Rodolfo Pascual
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La
laguna Las Perdices se encuentra por la ruta 3 a la altura del kilómetro 115,8 a
una hora de la ciudad autónoma de Bs. As..
Es una laguna que, en el invierno pasado, fue uno de los pesqueros mas
rendidores de pejerreyes, y este verano del 2003 se presenta como uno de las
mejores zonas para la pesca de tarariras.
El domingo por la mañana nos encontramos con Jorge Lissi, guía de la cuenca del
salado y lagunas encadenadas para usar sus conocimientos y tratar de verificar
los datos que nos habían volcado nuestros colaboradores del foro de Pescanet.
Las líneas.
El
pesquero al que nos llevó nuestro guía, se encuentra mas allá de la Laguna de
las Perdices propiamente dicha, para llegar hasta él cruzamos varios alambrados
cuyos postes apenas asomaban a la superficie. Detuvimos la embarcación sobre la
margen norte y con viento de tierra a nuestras espaldas nos dispusimos para lo
que sería una buena jornada de pesca.
-"Armen sus boyas plop"- dijo Jorge.
Estas boyas que se han puesto de moda y que tienen tantas variaciones en sus
armados, son la combinación del señuelo del mismo nombre, con una línea standard
con carnada, algunos usan estas boyas con una concavidad exagerada, otros
compran algunas que se parecen mas a un señuelo que a una boya y muchos
incorporan hélices artesanales a las mismas.
Lo importante de estas líneas es que en su tracción alteran a la tararira y la
hacen subir a la carnada, desde este concepto, es que hay que diseñarlas.
Lamentablemente me había olvidado este tipo de líneas y comprobé que mis
compañeros tenían mas piques que yo, por supuesto, me ofrecieron de sus líneas,
pero no acepté que mi error pudiera dejar a mis compañeros sin alguno de sus
elementos, coloqué un boya trompo con un anzuelo grande con la esperanza que
diera el mismo resultado.
La primera.
A los
pocos minutos de haber lanzado mi línea, la boya marcó dos veces el pique hasta
que se hundió, el nailon se tensó y comenzó a salir del reel acompañado del
sonido de la chicharra.
Dijo Jorge. "Por como saca nailon es una tararira grande, parala antes que
llegue a los juncos.". Clavé y el agua explotó muy cerca de los juncos.
Por el ambiente y por mi equipo liviano tardé en acercarla, cuando la tuve al
alcance de la mano la tome delicadamente de los opérculos para no lastimarla y
le quité el anzuelo, luego la hundí suavemente en la laguna y disfrutando en mis
manos de la tibieza del agua, la dejé marchar. Al hacerlo me di cuenta que la
temperatura en el líquido me habilitaba para probar con artificiales.
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Carnadas vs. artificiales.
Cambié
el equipo y me interné en la laguna.
Las tarariras que tomaban los artificiales eran algo mas pequeñas y los piques
menos frecuentes, así que volví a la orilla y a las boyas.
Dos horas después con una suficiente cantidad de capturas empezamos a probar
técnicas mas sofisticadas con la esperanza de capturar algún ejemplar que nos
sorprendiera, probamos señuelos distintos, líneas de fondo y hasta manejábamos
las carnadas con la técnica de pesca al vuelo y con todas teníamos éxito, pero
nuestro gran ejemplar no aparecía.
Buscamos la grande.
Jorge
decidió cambiar de pesquero y nos llevo a "La Tapera", un lugar de costa
arbolada con una bahía de aguas bajas, lanzamos nuestras líneas y fuimos a
almorzar, desde la sombra de imponentes eucaliptos podíamos divisar la casa en
ruinas que daba nombre al sitio elegido. Luego del almuerzo vino la tararira
que esperábamos, Rodolfo nos convidó con una copa de champan bien helado,
apuramos el brindis y volvimos a la orilla, levantamos nuestras líneas y
encarnamos con filet de lisa fresco.
Rodolfo, con una solicitud pagana bendijo su carnada con un chorrito de champán
de su vaso. Luego nos internamos en la laguna hasta la cintura.
Cuando la carnada bendecida tocó el agua fue tomada casi al caer por una
hermosa, grande y peleadora tararira, que no dejó de saltar hasta estar
completamente agotada, era la que buscábamos. Luego de desprenderle
cuidadosamente el anzuelo, la hamacamos para que se oxigenara y cuando recobró
su vigor, apuró su aleta caudal como saludando y se alejó lentamente, marcando
su paso con una pequeña estela.
Luego de esa captura volvimos al embarcadero, cansados, y con la satisfacción
que solo da un excelente día de pesca, trajimos un nuevo dato, a las tarariras
mayores les gusta el champán.
Equipos y carnadas.
Las
tarariras en la laguna de Las Perdices son abundantes y existen en variados
tamaños, usted podrá pescar allí con una caña de medio lance que no supere los
2,75 para pescar con carnada.
Conviene que sea fuerte en la punta porque la tararira tiene una mandíbula dura
de atravesar por el anzuelo, si lo hace con señuelo, esto es con anzuelos
triples, adáptese con el equipo al peso de estos. Cuanto más liviano, más se
divertirá.
Observamos que fue más rendidor usar líneas con boya plop, armadas con o sin
cucharas o hélices giratorias, pero en la medida de comparar triplicaron los
piques logrados con líneas convencionales.
La carnada le ganó al señuelo.
La mas efectiva fue sin duda el filet de carpa, con o sin piel, algo que daría excelentes resultados es usar juveniles de carpas vivas cuyo tamaño no exceda de 6 u 8 cm. Estas son usadas con éxito en la Provincia de Entre Ríos, donde los puestos de carnada las ofrecen vivas de a media docena, es una posibilidad que no se ha probado aún en nuestras lagunas.