RELEVAMIENTO DE PESCANET
Fecha Pesquero Zona
29-11-2002 Delta del Paraná Buenos Aires

El Delta – Pesca de temporada

Por Mauricio Oñate.
 

El Paraná, como fuerza que da origen a todas las cosas, recorre 2.570 Kilómetros. Se germina y se crece desde las costas de los pueblos y las ciudades a las que dio origen y corre....siempre corre, como para tratar de sobrevivir a los que lo quieren matar..
En Corrientes, más precisamente frente a Paso de la Patria, el Río Paraguay se le trepa y lo pinta con el color de 100.000 toneladas anuales de sedimentos que el Bermejo le regala. Y el Paraná sigue con su agua hacia abajo, suaviza las piedras y hace más acantilados los acantilados, se come las costas bajas y casi como una presencia mística, para los isleños puede ser Dios y puede ser el diablo. El Paraná, que quita y concede y que después de tanto pueblo, tanta barranca, tanta selva de montes bajos se abre en 12 brazos principales e intenta tomar por la cintura al Río de la Plata, y en ese intento se adelanta y avanza entre 50 y 90 metros al año.
Es ése Paraná, el que nos presta 14.000 Km cuadrados de Delta vivo, el único delta que no está en contacto con el agua salada del mar.
 


Los peces que siempre buscamos

Cuando a las ramas de los sauces comienzan a pesarle los brotes y el aroma de las glicinas le pone tonos dulces a lo que queda de las heladas, cuando los arroyos se desnudan de las brumas y neblinas de las mañanas, en los almanaques se indica la primavera. La primer especie que anuncia la pesca estival es la boga.
Ya en Septiembre se las puede ver en aguas bajas, sobre los bancos, donde el sol hace lo mojado más tibio. En grandes cardúmenes se alimentan de caracolitos y mojarras.
En la medida que los días se van haciendo más largos, las bogas comienzan a distribuirse por todo el Delta, así es como a partir de enero, los grandes ejemplares pueden ser encontrados en ríos con profundidades de entre 10 y 12 metros..
Normalmente da muy buenos resultados ubicar los aparejos bien cerquita de las paredes de juncales, es allí donde las bogas se refugian de sus predadores y aprovechan para alimentarse de raíces y semillas.
Esta es una especie típica de la época estival, que demanda mucha concentración por parte del pescador, hay veces que se pueden tener cientos de piques y concretar solo un par de capturas, esto se debe, principalmente, al modo tan particular en que come.
La boga suele primero probar la carnada dando pequeños mordiscos, y cuando se siente confiada, recién emprenderá un corta pero veloz corrida; es en ese preciso instante en el que habrá que dar el golpe de caña con el timing justo, ni más ni menos; si el “cañazo” es demasiado fuerte, el anzuelo se desprenderá y, si el golpe es débil, el anzuelo no alcanzará a clavarse.
 

Casi con coincidencia de fechas y como una cita puntual que se perpetúa en el tiempo, en Septiembre también comienza a alimentarse la Reina de los Arroyos.
Al comenzar la temporada, prefieren permanecer en aguas bajas y quietas, cuando con el bote recorremos a botador las lagunitas que se forman en las inmediaciones de la isla Oyarvide, a nuestro paso se “disparan” lomos como estrellas fugaces que dejan una estela en forma de “V”, en su disparada levantan un densa nube de limo y arena y van a dar contra la costa de enfrente hasta dejarme la sensación que quedan varadas en apenas 20/25 centímetros de agua. Suelo pasar mucho tiempo mirándolas, en grupos de 4 ó 5 con su aleta dorsal totalmente afuera del agua, quietas, inmóviles como petrificadas, siempre atentas al instante dramático en que una rana, un pequeño pez o un pájaro, dejan de ser su esencia para transformarse en alimento, la poca profundidad explota, el agua salpica, la espuma blanca que se desparrama le pone pureza al instinto nadie sufre, nadie entiende y en no más de 15 segundos, el agua de nuevo como espejo, refleja la historia del mundo.
Mientras el sol no transfiera demasiado reflejo de calor al agua, se las podrá seguir encontrando en lugares bajos, cuando el ejercito de las temperaturas avance, las tarariras buscarán más profundidad y solo cazarán en aguas poco profundas iluminadas por el azul de las estrellas.
Se las puede pescar tanto a flote como con líneas de fondo, con carnadas naturales, con señuelos en la modalidad spinning o con diversas moscas practicando fly cast.
 

Boga Tararira



Entre los meses de Octubre y Noviembre, hacen su ingreso por los grandes ríos los bagres de mar o “mimosos”, su presencia marina se asienta en pozones y veriles.
El principal desafío que propone esta pesca es la ubicación de los cardúmenes, en general se los busca en profundidades no menores a los 15 metros.
Su carne es muy apreciada y lo habitual en la pesca con caña son los portes de hasta 4/5 kilos, como excepción pueden obtenerse de más de 10 kilos, pero lo normal es que los peces de este tamaño se “prendan” de los espineles de los isleños, ésta especie, usualmente, permanece en nuestro Delta hasta bien entrado el mes de Enero.
Cómo dato curioso, en las tardes sin viento, se puede pueden ver sobre el Paraná Guazú, grandes cardúmenes de Bagres de Mar que, aparentemente con fines de reproducción, remontan el río nadando muy cerca de la superficie dando saltos y realizando una llamativa danza con sus cuerpos.

Hace unos años, cuando pescaba al inicio de la temporada en los playones de la desembocadura del Paraná Miní, podía observar que con bastante frecuencia se producían “espantadas” en las que tres o cuatro bogas comenzaban a saltar en todas direcciones y finalmente salían nadando tan en superficie que se podían ver sus lomos “cortando” el agua
a toda velocidad. Durante dos tardes consecutivas traté de comprender este fenómeno, aparentemente extraño y sin explicación alguna, durante la mañana del tercer día, las corridas volvieron a repetirse, solo que por suerte, esta vez el agua estaba lo suficientemente baja como para dejar ver los reflejos amarillos de los perseguidores.
Me había tomado unos días para pescar bogas y de golpe estaba revolviendo mi caja de pesca tratando de encontrar algo que me permitiese armar una línea para dorado.
Desde ese día y hasta hace un par de años, siempre, para Septiembre, reservaba una semana para dedicarme a este regalo del Río, éste inusual comienzo de temporada duró 5 años y, tan mágicamente como aparecieron, desde hace 2 años los dorados faltan a nuestra cita de primavera en los bajos del Paraná Miní.
Lo concreto es que a partir de fines de Octubre, en las desembocaduras de arroyos y desagües de zanjas y lagunitas, es posible pescar dorados en la zona del Delta, a medida que la temperatura del agua va aumentando, aumenta también la frecuencia de piques.
En general se obtienen piezas que van desde los 2 a los 5 kilos, pero si le dedicamos suficiente tiempo, atención, y logramos descubrir nuestra suerte derivando en un camalotal, es muy probable que podamos llegar a pescar un inolvidable 10 kilos.
A partir de Diciembre, gareteando veriles y pozones es posible pescar cachorros de surubí, desde mediados de Enero, esta especie también se puede pescar a la espera de fondo en veriles, desagües de arroyos y lagunas, y de flote en remansos y bahías profundas y casi sin correntada.
Las abras que se forman en los juncales que crecen en las zonas de “playas” suelen ser pesqueros rendidores, sobre todo cuando se combina esta pesca con una rueda de mate mojada de blanco por la luna.
Después del “agua alta” –normalmente unos cuantos días de sudeste o lluvias abundantes- los surubíes tienen por costumbre entrar en pequeños arroyos en busca de peces menores, difícilmente vaya a olvidarme de una tarde de Diciembre en la que con mi mujer y mi hijo, nos quedamos un buen rato en la popa del “Gaucho” mirando nadar a no más de 15 ó 20 centímetros de profundidad a dos surubíes que iban y venían recorriendo el arroyo en donde estábamos fondeados. Veníamos de casi una semana de lluvias fuertes, el río estaba muy alto y el agua que bajaba de las islas muy limpia.
Si bien los pesos promedio para la pesca con caña están en orden de los 5 a los 10 kilos, he podido ver algunos surubíes de hasta 18/20 kilos en las redes de los pescadores comerciales.
 

Surubi Pati

La pesca del patí es clásica de la estación en la que descubrimos que los rojos y los ocres pesan más que los verdes en las hojas del Delta, no obstante, durante el verano también suele dar muchas alegrías a los pescadores deportivos.
Normalmente se lo puede encontrar en zonas de canales y a juzgar por la cantidad de piques le gustan más las cenas que los almuerzos.
Desde hace unos años el peso de los patíes que se pescan en el Delta y el Río de la Plata ha ido en aumento de modo tal que hoy es frecuente obtener peces que estén por encima de los 10 kilos.

Más Peces

Dentro de esta categoría podemos incluir a las carpas, que en estos últimos tiempos se han adaptado tan bien al ecosistema del Delta que llegan a alcanzar pesos de más de 10 kilos.
De más está decir que siempre estarán presentes los bagres amarillos, blancos, bagres sapo –estos últimos son cazadores y muchas veces toman las moscas que están destinadas a capturar pequeñas tarariras-, maduvíes, manduvas –es una pesca muy entretenida que suele realizarse con línea de flote de dos boyas y mojarra viva como carnada-, las rayas, los armados – se pescan en zonas de mucha profundidad – las pirañas y las palometas bravas – toman muy bien señuelos-

 

Manduva o Manduvé Bagre Amarillo


Los Lugares de pesca

En líneas generales, casi podríamos decir que en todo el Delta es posible hacer pescas memorables, ahora bien, si tenemos en cuenta que hay más de 350 ríos, arroyos y canales, que hay infinidad de zanjas, esteros y lagunas, que los peces están en constantes desplazamiento y que usualmente hay varios movimientos de agua al día (crecientes y bajantes), entonces nos damos cuenta que no siempre resulta sencillo ubicar lugares en donde hacer buenas pescas.
Tampoco es tan complicado, solo nos tomará un tiempo de navegar por el Delta, probar en distintos lugares y así, de a poco, iremos armando nuestro propio circuito de pesca.
A modo de modesta sugerencia y quizás como para tomar de punto de partida, a continuación van algunos lugares en donde he obtenido buenos resultados.

Isla Oyavide:

En lagunas interiores, arroyos y abras entre juncales, muy bueno para la pesca de Tarariras, sobre todo en la modalidad spinning y fly cast, en los desplayados que dan al sur y al sud oeste de la isla, se hacen buenas pescas de bogas, en el canal que corre entre esta isla y las islas Solís, pescando al garete se obtienen patíes de muy buen porte, buscando los desagües de zanjas y arroyos sobre la costa que da al noroeste, también podrá encontrar dorados.

Bajos del Temor:

Pesquero clásico, rendidor y cercano, en casi toda esta zona es posible obtener bogas de todos los tamaños, en las desembocaduras de los arroyos Baldosas y Diablo se pescan dorados y en la pesca nocturna se pescan cachorros y tarariras. El Canal Picardo es ideal para una pesca de noche, con posibilidad también de cachorros y tarariras –conviene intentar con líneas de flote ya que es un lugar de mucha vegetación y troncos hundidos -. La desembocadura del Chaná, el aguaje del Durazno y en el otro extremo el Sueco, son buenos pesqueros para los días de semana ya que el tránsito de embarcaciones es mínimo.

Paraná Miní:

Los bancos que se encuentran a ambas márgenes de la desembocadura con el Río de la Plata suelen dar abundantes bogas, navegando la desembocadura de bajada y sobre la margen de babor, se extiende una amplia zona de juncos que a la vez nos indica la ubicación del veril, éste es un buen pesquero de patíes y cachorros y a partir de mediados de Enero se pueden obtener algunos dorados, sobre esa misma margen y con agua alta –para embarcaciones de poco calado exclusivamente-, se puede atravesar el banco y llegar al arroyo Los Lobos (siempre estar atentos a las mareas, si el agua está baja no entran y si baja cuando entraron, no salen.); aquí hay buena pesca de grandes tarariras y no es raro encontrar algún dorado cazando mojarras sobre el banco de la desembocadura.

Correntoso:

Siempre navegar esta desembocadura a velocidad baja y muy atentos a la profundidad, es la premisa para no romper la embarcación o en el mejor de los casos para no quedar de maceta arriba de un banco.
Existe una canaleta que permite llegar hasta una “isla” que se ve hacia sobre la amura de babor, en donde es posible pescar buenas bogas, incluso desde allí, dependiendo de la altura del agua y armándose de paciencia para quién no conoce, hay un paso que permite alcanzar el canal principal a la altura de la boya 113; este es un excelente pesquero de bagres mar, para quién no quiera arriesgarse a pasar por lugares que no conoce y de dudoso calado, es posible llegar hasta esta misma boya siguiendo el derrotero de “ los palos” a Martín García y desde allí navegar por el Canal Principal río arriba hasta la boya mencionada.
En los bancos y las abras de la margen de estribor de la desembocadura del Correntoso, se pescan bogas, algunos doradillos y por la noche los cachorros suelen dar sorpresas.

Paraná Guazú:

A decir de un amigo mío: “El papá de los ríos”, en las inmediaciones de la boya 128 se pescan bagres mar, en el banco que se ubica en la desembocadura, sobre la margen de babor, se pescan bogas y dorados, en las zonas más profundas y donde los veriles se arriman a las costas, tal el caso de la zona de la desembocadura del naranjo en el Guazú, las pescas de patíes suelen ser abundantes.
Los arroyos que nacen o desembocan en el Guazú atesoran tarariras que, en caso de poder pescarlas, son para el recuerdo, buenos y reparados pesqueros nocturnos son el Ceibito, el Camacho, Camachito y el arroyo Merlo.

La descripción de estos lugares seguramente podrán orientarlo para recorrer, desde allí, distintos puntos e ir encontrando sus propios minipesqueros, navegar hasta puntos indicados no representará mayores inconvenientes siempre y cuando se tomen ciertas precauciones:
 

Solo salga a navegar si el parte metereológico es bueno.
Mantenga la embarcación y sus componentes auxiliares en perfecto estado de funcionamiento.
Siempre prevea llevar reserva adicional de combustible, agua potable y algunos alimentos extras.
Verifique el buen estado de los elementos de seguridad.
En la medida de lo posible planee la travesía en compañía de otra embarcación



Estuvimos un buen rato entretenidos con esto de las especies y los lugares para la pesca de verano en el Delta y mientras tanto el Paraná sigue resbalando por su geografía, seguramente habrá muchas otras experiencias que en un futuro podamos compartir, desde aquí, le deseo que tenga muy buena pesca, la mejor de las suertes, y hasta pronto.

Mauricio Oñate
guía de pesca del Río de la Plata y Delta.
Mail mauricioonate@fibertel.com.ar
TEL : 4543-0476
W
eb :http://delta_aventura.tripod.com.ar/

 

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