| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 23-01-2002 | Bahía San Blas. | Buenos Aires |
A pesar del mal tiempo.
Encontramos al
“Tiburcio” en San Blas.
Por: “Leo” Azcárate
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Estuvimos en
Bahía San Blas en busca de tiburones, esta es una época donde la pesca de los
escualos se da muy bien, especialmente con ejemplares de las variedades Bacota y
Escalandrún, que a pesar de la extracción, todavía abundan en las cercanías de
la Bahía.
Como es habitual cada vez que hacemos una pesca embarcada en éste pesquero utilizamos los servicios de nuestro cliente y amigo Miguel Rao, “MIKE”.
La tarde anterior al día para el que habíamos acordado nuestra salida nos acercamos al comercio de Miguel que se encuentra en la costanera para ultimar los detalles y la hora de partida, de acuerdo a la marea, entre otras cosas Mike nos dijo si el tiempo acompaña, (cosa que dudaba debido a un frente de tormenta que se estaba formando), realizaremos una buena pesca.
Muy a nuestro pesar y seguramente sin ser una satisfacción personal para él, Mike acertó con el pronostico, no alcanzaron las sombras de la noche a oscurecer la bahía cuando el viento se intensifico con rachas de una velocidad superior a lo acostumbrado para la zona, lo que hacia presagiar un temporal, si bien el fenómeno climatológico no duro mucho su intensidad fue muy importante provocando a su paso la avería de algunas de la embarcaciones que se encontraban en la costanera, en la zona del puerto frente a prefectura.
Finalmente el temporal no fue lo intenso que nos pareció por la noche, a la mañana siguiente observamos a los lancheros acomodando sus embarcaciones, mientras los bomberos voluntarios recogían algunos gajos de árboles arrancados por el viento.
Pero su intensidad fue suficiente para que el mar amaneciera muy revuelto con olas bastante pronunciadas, mientras que el viento soplaba del sector sur, la combinación de todos estos factores pospusieron nuestra salida por lo menos a una espera de cuarenta y ocho horas.
Finalmente la demora se extendió por un lapso de tres días, hasta que una mañana charlando con Mike, arreglamos para salir a pescar a las catorce horas desde la zona de embarque.
El cielo estaba
despejado, la temperatura era moderada y el viento soplaba del sector nor-noroeste
de manera suave, todo indicaba que las condiciones eran muy buenas tanto para la
navegación como para la pesca.
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Tal como lo
habiamos convenido por la mañana a las dos de la tarde nos reunimos en el puerto
todos los que nos embarcariamos, Mike y su ayudante Oscar, ambos constituyen
la tripulación del mini crucero propiedad de Miguel, a quienes nos sumamos el
Dr. Silvio Comacchio, su hijo Luciano, y Agustín Abraham, todos oriundos de la
ciudad de Rosario en la provincia de Santa Fe, y finalmente quien les escribe
por parte de Pescanet, en esta excursión le toco a José Luis quedarse en tierra,
ya que estaba completa la capacidad de la embarcación de acuerdo a la normativa
de la Prefectura Naval Argentina.
Salimos navegando por el Canal Constitución, siguiendo la costa de la bahía a no más de quinientos metros de distancia de la misma, con el poderoso impulsor de la embarcación de 225 HP de potencia trabajando a unas tres mil quinientas vueltas por minuto.
La parte inicial de nuestro derrotero rumbo a la zona de pesca, continuo a marcha sostenida siguiendo el contorno de la bahía hasta llegar al sector conocido como Playa de Arena casi hasta el punto donde se encuentra un parador, allí comenzamos a virar con rumbo este siempre por el Canal Constitución, para navegar costeando el Banco Nordeste, en este lugar navegamos por un planchón, donde la profundidad va de los seis a ocho metros, este planchón esta ubicado entre el mencionado Banco Nordeste y el Banco del Medio.
A esta altura de la navegación ya notábamos que las condiciones climatológicas y de navegación habían cambiado notablemente, primero el viento se había vuelto más intenso, y el mar al salir del reparo de las islas que se encuentran frente a la bahía presentaba olas bastante importantes.
Continuamos navegando de forma paralela a la línea del Banco Nordeste hasta la finalización del mismo, en este lugar Miguel puso proa al sudeste, rumbo que mantuvo durante el lapso de tiempo que la embarcación cubrió los quince kilómetros de distancia que nos separaban desde el extremo del Banco Nordeste y el punto marcado por el GPS al que Mike estaba dispuesto a llevarnos para probar suerte con los tiburones.
Cuando la ecosonda marco 18 metros, Miguel desacelero el motor mientras que Oscar rápidamente se acomodo en la proa de la embarcación para arrojar el ancla, una vez que la lancha quedó firmemente anclada, apagó el motor esperando que la nave se acomodara.
Oscar comenzó a preparar la carnada, tomo varias lisas enteras a las que corto por la mitad, dejo la parte de la cabeza para encarnar en ese momento y guardo las que correspondían a la cola en una bolsa.
El Dr. Comacchio, y su hijo Luciano comenzaron el a preparar su equipos y cañas, mientras que Mike y Oscar preparaban cuatro cañas más, mientras tanto Agustín y yo permanecíamos como meros espectadores, tratando de no molestar a quienes estaban trabajando.
Oscar repartió las carnadas que fueron colocadas en los anzuelos 12/0, indicados para el tipo de tiburón que se encuentra en estas aguas, a las líneas se las lastro con plomadas de 250 grs..
Para que las líneas se alejen de la embarcación, como es imposible realizar un lance de manera tradicional, una por el peso de la línea, y otra por la corta longitud de la caña, hace que quienes son afectos a esta pesca, hayan agudizado el ingenio, y mediante la utilización de globos hacen que la línea derive hasta alejarse lo que el pescador desee, el globo se une a un gancho en la mitad de la línea de la siguiente manera, un esmerillón del que sale una soga plástica de unos cinco milímetros de diámetro puesta de manera doble que culmina en el extremo de otro esmerillón, donde además hay un gancho en el que se enlaza el globo, desde el otro extremo del esmerillón se continua otro tramo de soga plástica doble hasta un siguiente esmerillón, desde donde sale un cable de acero del que pende el anzuelo en este ultimo esmerillón también hay un gancho en el que se asegura la plomada.
De las seis cañas que fueron armadas a cuatro se le colocaron globos y a dos se las arrojo cerca de la borda de la lancha, el desplazamiento de las líneas dotadas con el globo se hizo con cierto grado de dificultad, ya que el viento soplaba en una dirección mientras que la correntada de la marea que todavía se encontraba creciendo lo hacia en sentido inverso, cuando las líneas se alejaban a la distancia requerida por el pescador que sostenía la caña, este realiza un movimiento casi idéntico al que se debe realizar para la clavada de una pieza, esto provoca la rotura de la membrana del globo que se separa de la línea dejando que la misma descienda a las profundidades por efecto del peso de la plomada y la media Lisa que constituye la carnada.
Con todas las líneas en el agua no quedaba otra cosa que esperar, las cañas quedaron instaladas en los posacañas con que cuenta la embarcación, y todos nos acomodamos para esperar el primer pique, ahí me entere que los Comacchio eran además antiguos clientes y amigos de Miguel Rao, particularmente el Dr Comacchio había realizado innumerables salidas junto con Mike, mientras que Agustín Abraham realizaba su debut en la pesca del Tiburón.
Yo por mi parte trataba de estar atento, apuntar todo lo que a mi juicio pudiera ser relevante tanto para los visitantes de nuestro portal de Internet como para los lectores de PescaNet Gráfica.
Habían pasado ya
veinte minutos de las tres de la tarde, y si bien en la embarcación nadie se
notaba nervioso, en los rostros se reflejaba la ansiedad de la espera.
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El primer
indicio de pique fue una corta sacada de nylon del reel Penn Senador II 10/0,
luego la corrida del pez fue mas violenta y saco mucho mas nylon del carrete
haciendo sonar la chicharra del mismo, Luciano rápidamente tomo la caña con
ambas manos por la empuñadura y apoyando el pulgar en el carrete del reel clavo
con un seco golpe de caña, una fracción de segundo antes de que Mike le gritara
a viva voz : “ ¡Dale, clavalo, clavalo que se te va!”.
Mi reloj marcaba que faltaban diez minutos para la hora dieciséis, este fue el momento en el que comenzó la lucha entre el hombre y el pez.
A la clavada de Luciano, siguió una corrida larga del tiburón que volvió a sacar gran cantidad de nylon del carrete, mientras él se divertía haciendo fuerza con el “tiburcio”, para éste momento todavía no se había develado la incógnita sobre si se trataba de un Escalandrun o de un Bacota, se produjo un pique en otra de las cañas, Mike la tomo y se la ofreció al debutante Agustín, quien siguiendo las indicaciones de Miguel clavo y comenzó su propia contienda con otro pez.
Oscar y Miguel, se dedicaron a recoger las demás líneas que estaban en el agua para evitar un enredo con la consiguiente probabilidad de corte, mientras que yo trataba de prestarles ayuda en lo que pudiese, Luciano era asistido por su padre quien ya había acomodado en la cintura del mismo el arnés para apoyar la caña, y destinado a favorecer el trabajo del pescador en este tipo de pesca, además el cinturón con que el arnés se ceñía a Luciano servia también de punto de sujeción de donde Silvio mantenía asido al joven por si este perdía pie.
Sobre la captura de Agustín no son muchos los comentarios que puedo realizar ya que el pez resulto ser un Bacota que no superaría los quince kilogramos de peso, y que no pudo oponer mucha resistencia frente al pescador.
Entre tanto el más joven de los Comacchio seguía luchando con el pez, ahora en vez de correr en contra el tiburón había iniciado una franca carrera en dirección a la embarcación por lo que Luciano debía recoger rápidamente el nylon, el pez paso a un lado de la embarcación y siguió su loca carrera esta vez tomando distancia de la lancha por el lado de estribor, en esta pasada pudimos divisar por fin su figura y develar la incógnita en la que nos encontrábamos desde el momento mismo en que se produjo el pique, el ejemplar era un Bacota de muy buen tamaño y que estaba dispuesto a no dejarse ganar fácilmente.
El joven pescador se sentaba o se paraba tratando de mitigar los efectos del cansancio que le provocaba la intensa lucha, mientras que el bicho llevaba a casi todos los tripulantes de la embarcación de una borda a otra, en cinco oportunidades Luciano arrimo el tiburón a la embarcación, en todas ellas el tiburón pudo burlar los intentos de capturarlo, en una de esas pasadas se metió por debajo del casco haciendo peligrar la captura, porque si la linea rozaba el casco pondría cortarse en nylon, y además porque en ese momento la caña crujió de una manera que nos hizo pensar a los presentes que se había quebrado.
Finalmente el
pescador gano la contienda y el tiburón pudo ser subido a la embarcación, habían
transcurrido cuarenta minutos de incesante lucha, en el rostro de Luciano se
reflejaba el cansancio, pero una ancha sonrisa de satisfacción parado junto al
tiburón Bacota de noventa y seis kilogramos de peso que acababa de capturar.
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Cuando todos
suponíamos que probaríamos suerte nuevamente así me tocaría el turno a mí o a
Agustín de trabar lucha con uno de estos gigantes, Mike nos dijo que seria muy
imprudente quedarnos pescando ya que había que tardar mucho tiempo para poner
todos los equipos en el agua y esperar el pique, sumado a esto otra media hora o
más de lucha con uno de estos peces nos retrasaría mucho, la marea estaría
cambiando, habría mucha correntada y además el viento se había incrementado
peligrosamente, en estos casos siempre hay que hacer prevalecer la sensatez
sobre las ansias de pescar por lo que resigne mis expectativas de pesca y me
acomode dentro de la cabina de la embarcación, mientras entre todos disponíamos
las cosas para el recorrido de regreso a la bahía, eso si en la próxima visita a
San Blas espero tomarme revancha.
Equipos:
Cañas
de 1.90 mt. acción 80-90 Lbs., reels Penn 9/0 y 10/0, nylon 0.90, anzuelos
Mustad 12/0.
Servicios :
Cabañas Puerta del Sol: TE: 02920-499240