| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 22-07-2002 | Villa Cañás. | Santa Fe. |
Por: “Leo” Azcárate.
22-07-2002.
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Con una invitación de Eduardo Gambini y la promesa de buena pesca nos
trasladamos hasta Villa Cañas en el sur de la Provincia de Santa Fe, unos 370
Km. de la Ciudad de Buenos Aires.
La laguna conocida como laguna de Villa Cañas pero cuyo nombre es “Laguna Virginia L de Díaz”, nombre que lleva en agradecimiento a la persona que donara el espejo de agua para la Escuela de Enseñanza Técnica de la ciudad, tiene una superficie aproximada de 3500 hectáreas con una profundidad media de unos dos metros, el acceso al predio de la ENET es facilísimo ya que al llegar a la entrada de la ciudad viajando por la ruta provincial 94 hay un cartel que indica donde desviar en un camino de tierra compactada de unos cuatro mil metros de longitud que se encuentra en muy buen estado aun nos dijeron en los días de lluvia.
Arribamos a la laguna alrededor de las nueve de la mañana, el día era espectacular, aunque soplaba un viento leve del sector noreste que si bien muy favorable para la pesca, por el contrario hacia sentir baja la temperatura que en realidad no era tal ya que el sol estaba a pleno y calentando desde temprano aunque nos encontrásemos en plena temporada invernal.
Junto al muelle en donde se encuentra la bajada de embarcaciones nos aguardaba Eduardo Gambini, guía de pesca en la laguna y colaborador con la comisión de la ENET, solo tuvimos que descargar las cosas y acomodarnos en la lancha que utilizaríamos que es una de las embarcaciones con que cuenta la escuela ya que Eduardo por un problema de tiempo no había podido trasladar la suya hasta la laguna.
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Salimos navegando rumbo a la zona norte de la laguna, Eduardo había estado
pescando en el lugar días anteriores obteniendo muy buenos resultados, y
esperaba que se pudieran repetir en la jornada, de no ser así probaríamos en la
parte sur, pero se noto de entrada que Eduardo es un hombre que se tiene fe,
porque en el momento que nos embarcábamos casi al filo de las diez de la mañana
le dijo a Javier encargado del lugar que para las trece o trece treinta horas
nos tuviera preparado el asado que para entonces tendríamos la pesca hecha.
Mientras Eduardo preparaba el ancla de capa para garetear, José Luis y yo preparamos nuestros equipos, ambos al igual que el guía pescaríamos con líneas de flote con boyas “LUNA” chupetonas en colores vivos y combinados, en tanto que el largo de las brazoladas iban entre los 15 y los 25 cm tanto en mi aparejo como en el de mi compañero en tanto que Eduardo tenia algunos centímetros más en una de sus bajadas.
Lanzamos las líneas y las dejamos derivar esperando el pique, era lo único que faltaba ya que habíamos podido observa borbollones y corridas que delataban la presencia de los pejerreyes, entre tanto Eduardo nos comentaba las características de la pesca en la laguna, nos decía que ocurre un fenómeno parecido a las lagunas como la de Gómez en Junín, porque acá se pesca muy bien cuando el clima esta templado a cálido, pero una vez que cayeron dos o tres heladas seguidas la cosa se complica un poco y el pique se hace discontinuo, aunque por lo demás esa es la única similitud con las mencionadas lagunas del noroeste bonaerense, ya que los ejemplares que se pueden pescar en estas agua son mas robustos, como así también morfológicamente bastante diferentes.
De mucha charla estábamos cuando el guía clava el primero de la jornada, las líneas se encontraban a unos cincuenta metros de la lancha, yo a decir verdad ni vi el pique ya que gareteabamos con sol de frente y la línea de Eduardo se encontraba en el medio mismo del reflejo, la primera pieza resulta ser un lindo ejemplar de unos 35 cm de largo y muy robusto, mientras encarnaba nuevamente Eduardo me comenta que a el también se le complicaba la visibilidad el pique no lo vi pero pude sentir el pique al tacto ya que al no poder ver bien tenia uno de sus dedos continuamente en contacto con el multifilamento de esa manera cuando sintió el pique y clavo.
Seguimos gareteando y nuevamente Eduardo clavo otro lindo peje al tacto como denominan algunos a esa manera de pescar sintiendo el pique en la línea casi sin ver las boyas, mientras tanto nosotros continuamos sin tener ni pique.
Cuando nos estábamos arrimando a la costa opuesta casi al punto de tener que
levantar nuestros aparejos y volver navegando hasta la costa opuesta para
comenzar una nueva pasada por el lugar tuve mi primara oportunidad que no la
desaproveche, la boya del medio de mi línea salió como disparada hacia la
derecha, pude verlo ya que me encontraba pescando en la proa de la embarcación
por fuera del reflejo del sol, en un acto casi reflejo pegue el golpe con la
caña y esta inmediatamente reflejo el éxito de la acción ya que mostraba la
resistencia del pez enganchado al otro extremo de la línea, que si bien no era
de gran porte ofrecía una resistencia importante comparada con su tamaño.
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Retornamos navegando hasta la costa donde nace el viento pero nos alejamos unos cincuenta metros del trayecto recorrido en nuestra primera pasada y sin dudas esta elección fue muy buena, ya que en la gareteada anterior solo habías capturado tres ejemplares y José Luis ni siquiera había tenido un pique, pero ahora las cosas cambiaron en este sector los piques se sucedieron uno tras otros y también mejoro la calidad de los ejemplares, tanto José Luis como Eduardo concretaron cada pique que tuvieron en tanto yo me encontré un tanto errático en la jornada ya que desperdicie más de diez piques en las tres pasadas que hicimos en este lugar.
En uno de los piques que concreto Eduardo observamos que su caña (un equipo bastante liviano) se arqueaba más de lo habitual y que el reel con la estrella floja patinaba, le preguntamos si quería el copo y acepto por precaución, no sea que se nos escape una linda pieza o se dañe mi equipo, al izar el pejerrey comprobamos que era de buen tamaño pero no lo que pensábamos ya que sin verlo, y dado que el pez en el agua oponía una resistencia fenomenal todos nos ilusionamos con un matungo de más de un kilo, algo frecuente en esta laguna, pero este ejemplar acuso seiscientos veinte gramos a la balanza, de más esta decir que un ejemplar excelente.
Continuamos con la pesca y los ejemplares que obtuvimos parecían hechos en una copiadora la mayoría de medidas que superaban los 35 centímetros robustos y muy saludables, como Eduardo lo había anunciado, a las trece horas estábamos de regreso en el embarcadero para acomodar las cosas e ir a liquidar el asado que Javier tenia casi listo.
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Según el comentario no solo del guía sino de algunos pescadores que consultamos en Villa Cañas, la laguna rinde siempre mejor cuando el clima esta templado y además cosa que comprobamos nosotros es una laguna para trabajarla, si bien se pescan buenos ejemplares hay que moverse y tratar de buscar los pejes siempre gareteando y dejando derivar bien las lineas ya que la mayoría de los piques se dan entre los treinta y cuarenta metros de distancia de la embarcación, si uno se queda anclado las posibilidades de realizar una buena pesca son muy limitadas cosa que comprobamos nosotros ya que en tres horas de pesca superamos las cuarenta piezas capturadas y una embarcación con deportistas de Rosario que se encontraban pescando anclados a no más de doscientos metros de nuestra posición no superaron las diez piezas en el mismo lapso de tiempo, por lo que para obtener resultados como los que logramos o seguramente mejores hay que moverse y los buenos resultados no se harán esperar.
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Como llegar:
Desde Capital Federal y sus alrededores por RN 8 hasta el kilómetro 340, se dobla a la izquierda si se toma por la ruta provincial 94, desde allì son veinte kilómetros de asfalto hasta Villa Cañas, luego se dobla a la derecha en el cartel indicador de acceso a la laguna y desde allí son cuatro mil metros hasta el predio de la ENET.
También desde Buenos Aires se puede llegar por RN 7 hasta Junín donde se empalma con la ruta provincial 65 hasta la localidad de Teodelina allí se toma la provincial 94 y son 22 km. hasta Villa Cañas.
Desde Rosario se puede viajar por la RN 33 hasta Venado Tuerto y desde allí por la RN 8 en dirección a Buenos Aires son 35 kilómetros hasta el empalme con la ruta provincial 94 a la altura del kilómetro 340 de la ruta nacional.
Cañas de 4,20 metros, reeles cargados con multifilamento. Las líneas de flote de tres boyas, las que mejor resultados nos dieron fueron las chupetonas de tamaño más bien grande ya que el pique se daba lejos de la embarcación. La carnada utilizada fue mojarra viva de tamaño grande y sin colorear.
Laguna Virginia L de Díaz
– Escuela de enseñanza Técnica:
Alquiler de botes, bajada de lanchas, venta de
carnada, parrillas, zona de camping muy bien forestada, parrillas sanitarios y
quincho comedor. Valor de la entrada $2 por persona y $3 la bajada de la
embarcación, alquiler de botes $30 por día por reservas y consultas Sr. Javier
Salinas (encargado) TE: 03462 – 15504481.
Guía
de Pesca:
Eduardo Gambini, lancha trukker de 6,20 metros de eslora. Salidas guiadas con
carnada y combustible incluidos. Por reservas y consultas via TE: 03462 – 490445
/ Cel. 03462 – 15660908 o por e-mail a : eduardogambini@hotmail.com