|
Fecha |
Pesquero |
Zona |
|
17-12-2002 |
Mar del Plata |
Buenos Aires |
Como en
Centro América pero en Mar del Plata
Captura a
trolling de pez limón
Por Gonzalo Fernández Pastor.
“Picó, picó” fue el grito de
Gustavo mientras la chicharra de su reel no dejaba de sonar. Inmediatamente, Leo
Rodríguez paró su embarcación para que el pescador pudiera pelear tranquilo al
pez limón que había tomado el señuelo Alfer´s de media agua en la zona del Banco
de Afuera.
El jueves por la noche, luego de conducir el programa de radio
"
Punto Cardinal
",
salimos junto a Gustavo Cordero con destino a la ciudad de Mar del Plata. La
idea era llegar bien temprano ya que nos esperaba el guía Leo Rodríguez para
salir embarcados desde el club Motonáutico a las seis de la mañana para intentar
capturar algún pez limón de los que ya habían llegado a las costas de la Ciudad
Feliz.
El objetivo era probar todas las pescas que había en ese momento en Mar del
Plata y era por eso que debíamos zarpar bien temprano. Llegamos al club
Motonáutico donde nos esperaba ¨El gallego¨, como le dicen a Leo sus amigos,
junto a Raúl Civechi, una eminencia de la pesca a trolling y quien ha realizado
más de diez viajes a Centro América para capturar atunes, peces vela y marlines.
Era toda una garantía salir con Raúl, nos comentaba días anteriores nuestro
guía, mientras aclaraba que si bien el pique no estaba firme aún nos prometía
por lo menos una captura de limón y que luego intentaríamos pescar meros,
salmones y cazones, que había en gran cantidad y de excelentes portes.
Nos retrasamos en zarpar ya que las condiciones climáticas no eran las mejores y
en ese momento noté en el rostro de Leo que debíamos cambiar nuestro itinerario
de pesca. Me arrimé para consultarlo y me indicó que debíamos probar con el
limón pero que luego se nos complicaría cruzar para probar con los salmones y
cazones.
A las ocho ya estábamos saliendo del puerto y nos llevó algo más de una hora y
media navegar las nueve millas para llegar al Banco de Afuera, zona donde
intentaríamos capturar el veloz pez de color amarillo verdoso de la familia de
los túnidos.
A medio camino, cerca del Banco de Pescadores, nuestro guía notó una pajarada.
Una gran cantidad de gaviotas y otras aves marinas, se lanzaban al mar en busca
de alimento como si un cardumen de caballas o peces limón estuvieran cazando
anchoitas y las aves aprovechan la comida fácil. Modificamos un poco el rumbo,
mientras Civechi preparaba un equipo para comenzar a trolear ni bien llegáramos
a la pajarada. En cuanto nos acercamos todo se dispersó y aunque lanzamos el
aparejo no tuvimos ni una respuesta y tampoco sabíamos que es lo que estaban
cazando, aunque luego nos enteraríamos mientras navegábamos.
Volvimos al rumbo y a una milla notamos cómo una de las olas, que para esa
altura ya comenzaban a ser de unos dos metros, cambiaba su color verdoso a un
tono más oscuro, como si fuese una sombra. Todos miramos hacia el cielo y al no
ver ninguna nube pusimos nuevamente el detalle en el agua. La sorpresa fue
gratificante al ver que eran toninas, delfines que se encuentran en nuestra
costa, que comenzaban a mostrarse y cada vez más cerca de la embarcación, como
si nos estuvieran acompañando. Eran cientos, aunque no se puede precisar la
cantidad, y mostraban un espectáculo extraordinario que nos llenó a todos de
placer.
Ni bien llegamos al lugar elegido para comenzar a trolear e intentar capturar un
pez limón, Raúl preparó los equipos. Comenzamos con sólo dos, ya que las
condiciones del mar producto del fuerte viento de más de 20 nudos nos
complicaría y se harían enredos si intentábamos con más líneas.
Un equipo fue armado con un señuelo Alfer´s de media agua, que fue a parar a
manos de Gustavo, y el segundo con un tamden de fiocos simulando calamarcitos y
con un profundizador, que comenzó a ser usado por Civechi. En la primer pasada
no tuvimos respuesta, pero en la segunda sí. El grito de Gustavo sumado a la
chicharra del reel nos despertó a todos. En la otra caña inmediatamente después
también comenzó una corrida, aunque el único que se prendió fue el de la caña de
Gustavo.
Mientras intentaba agarrar la cámara fotográfica para no perderme nada, el pez
saltó fuera del agua dejando ver todo su maravilloso color. Luego, la pelea se
extendió por unos minutos donde el pez hacía fuertes corridas para intentar
zafarse del engaño pero por suerte para nosotros se transformó en la primera
captura del día y para el guía el sabor de haber cumplido con lo prometido.
Seguimos troleando por más de dos horas en la excelente embarcación que
construyó Leo, diseñada especialmente para la pesca deportiva, como las que
muchos de nosotros conocimos en San Blas ya que varios de los mejores guías las
utilizan. Los más de siete metros de eslora y los dos metros sesenta de manga
hacen que cinco pescadores estén más que cómodos.
Como habíamos viajado durante toda la noche y estábamos sin dormir, nos
turnábamos con Gustavo para pescar mientras el otro dormía un poco dentro de la
cabina de la embarcación.
Al mediodía anclamos en el Banco de Afuera para esperar que levantara el
cardumen de peces limón y, por otro lado, para probar con la variada, aunque
sabíamos que no estábamos en el mejor lugar en cuanto a capturas. En cuanto
nuestros aparejos tocaron el agua comenzaron los piques de besugos y cada tanto
salía una chanchita o un mero chiquito. Esperamos un par de horas no sólo para
ver si aparecían los limones, sino para ver si amainaba el viento y poder ir
hasta el Banco del Tío o el Banco Patria y allí hacer una pesca de meros,
salmones y cazones donde los hay en gran cantidad y calidad. Al ver que no
capturábamos ningún limón más y que la pesca variada hasta ese momento no era
buena en cuanto a la calidad decidimos movernos hacia el Banco de Pescadores y
allí sí probar las últimas horas con la variada si el tiempo nos lo permitía.
Al llegar lanzamos nuestros aparejos y si bien la pesca variada no cambió mucho
aparecieron algunos meros y uno de buen tamaño para lo que es el lugar. Cuando
no aguantamos más el embate de las olas decidimos regresar ya pensando en volver
a pescar los grandes tiburones bacotas que hay en la zona y que llegan a superar
los 130 kilos de peso. El regreso fue con olas de dos a tres metros y con un
viento norte de entre 10 a 20 nudos que nos prolongó a casi dos horas el
regreso.
Servicios:
Leo Rodríguez
es guía de pesca en Mar del Plata y cobra 120 pesos por persona, con carnada,
combustible y equipo, en su moderno
"
crucerito " de más de siete metros de eslora
y dos metros sesenta de manga y un metro y medio de puntal. Para comunicarse con
él al 0223-155206420.

