RELEVAMIENTO DE PESCANET
Fecha Pesquero Zona
17-01-2002 Balneario Reta Buenos Aires

 

Los tiburones siempre dicen presente. 
 


Por Gonzalo Fernández Pastor.

 

 

El balneario Reta, en el partido de Tres Arroyos, con sus hermosas playas y un ambiente de paz tiene todo lo necesario para una temporada de descanso. Este es bien conocido por los pescadores por el concurso que se realiza anualmente de la Pesca de la Corvina Negra junto a los balnearios de Claromecó y Orense y que entrega 60.000 pesos en premios.

 

        La chicharra del reel de Pichula comenzó con ese clásico chirrido que nos puso la piel de gallina y que anticipaba que del otro lado de la línea estaba uno de los escualos de más de dos metros a los que nos suele tener acostumbrado el balneario Reta.

Este balneario, adonde voy desde hace dieciocho años y que es uno de los lugares donde comenzó mi afición a la pesca, me esperaba una vez más, para realizar un relevamiento embarcado con La Estefanía comandada por Conrado Ambrosius.

Luego de hablar con Carlos Castro con quien arreglamos que la salida de pesca se realizaría al otro día a las diez de la mañana
, fuimos hasta la casa de pesca Tiempo Libre para encargar la carnada y preparar los equipos. El día se presentaba soleado pero con viento del sureste que nos hacía pensar que si se mantenía se podía suspender nuestra salida embarcada en busca de los gigantes de nuestro mar.

A las nueve de la mañana me pasó a buscar " Pichula " Martínez, mi compañero de pesca y a quien considero como mi padre en estas artes. El día se presentaba excelente con viento suave del norte que había planchado el mar y nos permitiría una pesca tranquila.

Ni bien llegamos a la playa nos encontramos con nuestro guía Conrado y su ayudante Cone, quienes nos presentaron a Jorge, un cliente que estaba de vacaciones junto a su familia y es oriundo de Bragado. Conrado es una persona con movilidad reducida que nos transmitía su energía y conocimiento y nos demostraba que ese impedimento físico no le impide ser un gran capitán de la embarcación de 5,8 metros de eslora, donde tres pescadores estábamos más que cómodos.

En estas playas meter la embarcación no es tarea fácil, al estar a mar abierto y sin ningún tipo de reparo ni escollera, ya que la rompiente no siempre nos permite practicar nuestro deporte. Por esta razón metimos la embarcación en uno de los canales y en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos detrás de la rompiente. Salimos desde La Fragata, un viejo balneario que ya no funciona, y nos dirigimos con rumbo hacia Claromecó por unos dos mil metros y luego desde allí hacia mar adentro unos mil más, lugar donde días anteriores se había realizado una excelente pesca variada.

Ni bien llegamos al lugar notamos que había una profundidad de 17 metros y el viento sur de la noche anterior había dejado en el agua una claridad extraordinaria.

Lanzamos nuestros equipos de variada encarnando Pichula con anchoa, yo con camarón y Jorge con ambos. Los piques no se hicieron esperar y las capturas que se daban eran de gatuzos de muy buen tamaño. Sin embargo, estábamos desesperados por capturar una pescadilla o corvina chica para poder tirarle al tiburón ya que nos habíamos olvidado las lisas.

Luego de media hora en que las únicas capturas fueron de gatuzos apareció la primera corvina en la caña de Jorge de unos tres kilos. Más tarde la suerte me tocó a mí, pero mi corvina era de no más de un kilo, que fue sacrificada y usada la cabeza como cebo para el equipo tiburonero de mi amigo.

Pichula preparó rápidamente el equipo y lo alejó de la embarcación unos 100 metros utilizando un globo. Ya eran las once de la mañana y estaban dadas todas las condiciones ya que la marea estaba creciendo y estábamos en el mismo pozo donde otro pescador el día anterior se le había escapado un escalandrún.

Seguimos pescando gatuzos mezclados con algunas corvinas de buen porte hasta que a las doce y media noté que la caña de tiburón comenzaba a caminar en forma horizontal. Le dije a Pichu y automáticamente levantamos nuestras cañas a la espera de ver lo que pasaba.


El freno estaba totalmente flojo y la chicharra puesta y ya mi compañero tenía la caña en la mano. El tiburón comenzó su clásica corrida lenta que nos anunciaba que del otro lado había un escualo de la variedad escalandrún. El tiburón paró su corrida unos segundos, seguramente para tragar el cebo, y comenzó nuevamente esta vez algo más rápida anunciando el momento justo para que Pichula lo clavara.

La caña pareció dormirse y quedó arqueada totalmente tras la clavada certera de mi compañero. El equipo era bien liviano, como nos gusta a ambos. La caña era una fishing glass de acción ocho de unos 20 años de antigüedad y el reel un pescador 350 de unos 40 años, que hace extremar más los sentidos para que el pez no se escapara.

Luego de 20 minutos de lucha el tiburón estaba debajo de la embarcación y sólo faltaba que éste se agotara y permitiera que Pichula lo traccionara hasta arriba para poder terminar con la pelea.

Ni bien dejó asomarse nos dimos cuenta de que se trataba de un excelente ejemplar. Por suerte nuestras líneas estaban preparadas con una argolla de dos centímetros de diámetro en el extremo que se une con el nylon del reel para que una vez que la línea saliera a la superficie poder engancharla con el mosquetón de un collar de perro que estaba atado a una soga para así cortar el nylon y dar por terminada la lucha.

En ese momento comenzaron los gritos y los festejos dentro de la embarcación y decidimos dar por terminada la salida. Volvimos a la playa y nos dirigimos a la casa de pesca donde colgamos al tiburón y pesó 80 kilos con la satisfacción de la tarea cumplida y agradecidos con este balneario que nos ha dado tantas satisfacciones.

Cómo llegar
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Se accede a Reta desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a través de la ruta nacional número tres hasta el kilómetro 531 el cual, bien señalizado, indica que debemos doblar a la izquierda y transitar 31 kilómetros por asfalto hasta llegar al pueblo de Copetonas. Des
de allí, por un camino entoscado y en buen estado, se deben recorrer 27 kilómetros hasta llegar a nuestro destino final.

Servicios.
Para comunicarse con el guía de pesca Conrado Ambrosius hay que llamar a los teléfonos: 02982-480300 o 02983-15612424. La salida de cuatro horas cuesta 30 pesos por persona y no incluye la carnada.
La casa deportiva Tiempo Libre tiene buenos datos para la pesca en toda la zona. Su teléfono es 02983-429271. La carnada cuesta dos pesos la porción de anchoa y dos con cincuenta la porción de camarón.

 

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