| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 12-02-2002 | Necochea | Buenos Aires |
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Fuimos en busca de un gran salmón, de un pez limón o, eventualmente, de
algún tiburón. Nada de eso obtuvimos pero si una diversidad de variada y
dos buenas rayas, una de diez y otra de quince kilos, las que
devolvimos al agua. Nuestra salida duró ocho horas y fue muy divertida
para los cinco deportistas que participamos de ella junto con nuestro guía.
La actividad pesquera se encuentra muy deprimida a partir del “corralito”,
según se nos confirmó en la zona.
La primer quincena de enero fue muy floja en cuanto a turistas en la costa atlántica producto de los desaciertos en las medidas económicas adoptadas por los gobiernos en la última década, acentuadas por el corralito y la falta de trabajo. Esta merma también influyó en las embarcaciones que ofrecen sus salidas de pesca y por consiguiente la información que recibíamos sobre los pesqueros no era alentadora.
Decidimos llamar a Marcelo Deis, propietario de la casa de pesca ¨El Besugo¨ que queda en la ciudad balnearia de Necochea, quién nos arregló una salida en el crucero ¨Don Vicente¨ del capitán ¨El Cholo” Melluso.
Llegué al mediodía a la maravillosa ciudad de Necochea y me dirigí inmediatamente a la casa de pesca para informarme por la salida de pesca y proveerme de carnada.
El tiempo no se presentaba del todo bueno pero el informe meteorológico anunciaba una mejora para el día siguiente. Arreglé estar en el embarcadero a las ocho de la mañana para encontrarme con “Cholo” quién es un pescador deportivo con más de 30 años de experiencia, quién conoce esas costas como nadie.
Como me quedaba la tarde libre decidí hacer una pasada por la casa de un viejo amigo para luego hacer un poco de playa si es que las nubes me lo permitían. Llegué a la casa de Aitor Iturralde, un vasco que siempre tiene una buena historia para contarme y que me acusa de que a los tiburones no los pesco sino que los compro. Aitor me invitó a almorzar los ravioles caseros hechos por Dorita, su mujer. Luego me dirigí a la casa de ¨Tía Chiquita¨, madre de otro amigo quién me hospedó en mi estadía, famosa por las tostadas que prepara para el desayuno.
A pescar se ha dicho
La mañana se presentó despejada y con un viento norte suave que anunciaba que la salida embarcada no se suspendería. Llegué al embarcadero y me encontré con el capitán quién me presentó a las demás personas que nos acompañaron y me mostró su barco de doce metros de eslora preparado para que pesquen cómodos 18 deportistas.
Salimos del embarcadero con rumbo norte y nos anclamos frente a Playa Bonita donde hicimos los primeros intentos en busca de salmones grandes y, si era posible, algún tiburón. En ese lugar el día anterior un pescador tuvo la suerte de capturar un pez limón de unos ocho kilos de peso y un salmón de doce mientras el resto de los deportistas capturaron gran cantidad de salmones y besugos de buen porte.
Como la salida estaba organizada para que nosotros hiciéramos el relevamiento acordado, los cinco pescadores nos colocamos en popa. Miguel Ángel, Juan (un chico que por primera vez salió embarcado) y yo sobre la banda de estribor y Marcelo y Vicente sobre la de babor.
Ni bien lanzamos nuestros aparejos los piques no se hicieron esperar. Lamentablemente esos piques eran de chanchitas y los más suertudos obtenían de vez en cuando algún besuguito pero no de buen tamaño. Mientras nuestro capitán no nos había informado que el primer pez palo que sacáramos iba ser utilizado para la salsa con que acompañamos a los fideos del medio día.
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En un momento pasó un banco de corvinas donde casi todos tuvimos un pique y
donde se lograron excelentes capturas ya que los portes superaban los dos kilos
y medio. En ese momento pensé que capturaríamos gran cantidad pero el cardumen
pasó y volvimos a las tan odiosas chanchitas.
A media mañana el pique no mejoraba y luego de comer un sándwich de jamón y queso que incluye el servicio tuve un gran pique que pensé que podía ser de un tiburón de no gran porte o de un gran salmón.
El pez no me dejaba traerlo y cada metro que lograba acercarlo me robaba dos. En eso se asomó el capitán y preguntó si cabeceaba y al encontrar una respuesta negativa anunció que del otro lado de la línea había una gran raya. Luego de unos minutos pudimos ver que las predicciones de nuestro guía eran ciertas y que la misma rondaría los 15 kilos de peso. La fotografié y la devolví al agua.
Como la pesca no mejoraba Cholo decidió cambiar de lugar y se dirigió a Playa Verde donde la pesca no mejoró mucho aunque capturamos algunos besugos de mejor tamaño y un cazón de unos cuatro kilos que exigió al máximo a Juncito.
Hicimos un alto al mediodía para almorzar un excelente plato de fideos preparado por el capitán y volvimos a la pesca. El viento estaba rotando hacia el este y si aumentaba su intensidad se complicaría la pesca. Las capturas no mejoraban aunque en este lugar capturamos cuatro salmones pero todos de portes pequeños y no de los que nos tiene acostumbrados Necochea.
La tarde se iba yendo y nuestro capitán decidió hacer una ultima prueba en la zona conocida como el Triángulo del Faro, ya regresando al puerto, esperando salvar la salida con alguna pieza extraordinaria.
Ni bien llegamos al lugar tuve un pique terrible, que clavé certeramente y otra vez pensé que podía ser un tiburón pequeño o un gran salmón pero lamentablemente tuvo el mismo final aunque esta vez la raya era algo menor.
Continuamos sacando besuguitos y chanchitas. Estuvimos en el lugar un par de horas pero las capturas no mejoraron. Decidimos regresar a puerto luego de una jornada de ocho horas de pesca. Al hacer el balance, si bien no tuvimos el salmón que vinimos a buscar, la variada no fue mala ya que se capturaron corvinas de buen porte, algunos gatuzos, salmones pequeños, besugos y hasta dos rayas, una de unos quince kilos y la otra de unos diez.
Necochea, que además de tener excelentes playas para la pesca también cuenta con excelentes espejos donde se capturan ejemplares de pejerrey de más de un kilo que hace de éste un lugar más que tentador para tomarnos revancha.
Servicios
Casa de Pesca ¨El Besugo¨, de Marcelo Deis, queda a 300 metros del puerto y allí se puede hacer la reserva para salir embarcado y provee de carnada. Su teléfono es el 02262-523688.
Para contactarse con el “Cholo” Melluso del crucero ¨Don Vicente¨ contactarse telefónicamente a los celulares 02262-15562307/15561290 o por mail a dmelluso@teletel.com.ar.