| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 06-02-2002 | Mar del Plata. | Buenos Aires |
Dos tiburones escalandrún en una salida excelente.
Por Gonzalo
Fernández Pastor.
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Fue una jornada excelente. Sacamos dos escalandrunes
y se nos
escapó un tercero.
Lamentablemente
no conseguimos un bacota
porque
la llegada de esta especie a Mar del Plata se encuentra demorada. Nos prometimos
volver por él en breve. Por lo demás nos fue también de primera con la variada,
obteniendo besugos, meros, palometas, pejerreyes y otras especies.
Ansioso por saber el estado del pique en la costa atlántica, me comunique telefónicamente con Leo Rodríguez, guía de pesca de Mar del Plata, quien me informó que la pesca variada se estaba dando bien y que algún tiburón capturaríamos si nos interesaba hacer un relevamiento.
Inmediatamente llamé a Claudio y a Héctor, para los amigos "Fogonazo", dos asiduos compañeros de pesca y fotógrafos profesionales, para invitarlos a realizar una salida embarcada en "La Feliz".
Luego de confirmar con Leo nuestra salida nos subimos al auto y recorrimos los 404 kilómetros que separan a Mar del Plata de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Llegamos la noche anterior a nuestra embarcada, cenamos en el puerto y nos fuimos a dormir, ya que el guía nos esperaría bien temprano en el Club Náutico de Mar del Plata.
En la lancha nos acompañaron Salvador, Quique y su hijo Maxi, quién hacía sus primeras armas en la pesca embarcada de mar. Salimos rumbo al Banco de Pescadores Sur en el excelente barco que posee Leo y que fue construido por él mismo.
Primeras capturas.
Mientras navegábamos hacia nuestro primer destino nos cruzamos con una ballena franca austral junto a su cría, a las que intentamos fotografiar sin tener éxito, aunque nos llenó de satisfacción ya que no esperábamos verlas.
Anclamos en el Pico del Banco de Pescadores Sur, como conocen los lugareños al lugar, y mientras Leo preparaba las cañas de tiburón, los demás hacíamos lo propio con nuestras cañas de variada para hacer un poco de movimiento y tentar más a los escualos.
El "Gallego", como le dicen a nuestro guía, lanzó dos líneas de tiburón a flote, encarnadas con calamar entero que las dejó derivar unos cien metros, y dos líneas a fondo encarnadas con besugos frescos que ya habíamos pescado nosotros.
Sólo bastaba esperar que algún escualo tomará el engaño y nos hiciera sentir el sonido de la chicharra de nuestro reel. Mientras tanto las capturas de besugos eran constantes, sobre todo en las cañas de "Fogonazo" y de Maxi, que para esa altura nos demostraba que la corta edad de diez años no le impedía ser el que más capturas obtuviese.
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Los piques de besugos sólo eran interrumpidos por chanchitas. Por esa razón Claudio y yo decidimos hacer un impasse y esperar la primer corrida del tiburón, la que no se hizo esperar.
Una de las cañas que estaba tirada de fondo comenzó a caminar. Dejé comer al escualo y cuando me sentí seguro lo clavé. Comencé a recoger y volví a clavar. La caña se durmió y quedó arqueada, era señal de que del otro lado había un gran tiburón.
Comencé a recoger y, cuando pensé que había ganado la batalla, escupió la carnada y me dejó más caliente que una pava. Al recoger nos dimos cuenta que la carnada se había dado vuelta y que tapaba al anzuelo no dejando que éste se hincara en las fauces del animal.
Las palabras de Leo de aliento se mezclaban con las de mis compañeros que no paraban de cargarme, mientras volví a sentarme a la espera de la revancha. Mis compañeros continuaban pescando besugos que devolvían al agua mientras esperaban mejores capturas.
Ya al mediodía, en el momento que estábamos por cambiar de lugar, se produjo otro pique de tiburón y nuevamente en la misma caña. Esta vez la tomó Quique, quien clavó certeramente y luego de pelearlo un rato pasó la caña para que todos nos divirtiéramos.
Hasta Maxi tuvo la posibilidad de pelear con el escualo. La pelea duró unos diez minutos y una vez acercado a la embarcación nos dimos cuenta de que era un ejemplar de la variedad escalandrún de no más de cuarenta kilos. Al ser un ejemplar juvenil Leo utilizó un bichero intentando lastimarlo lo menos posible, le sacamos el anzuelo, tomamos algunas fotos y lo devolvimos al agua.
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Por más.
Luego de la captura del escalandrún decidimos movernos hacia el Banco de Pescadores Sur donde otras embarcaciones estaban viendo a peces limón aunque no habían tenido ninguna captura.
Llegamos al lugar y nuevamente nuestro guía lanzó los aparejos de tiburón, mis compañeros las cañas de variada y yo me puse a armar una de spinning y comencé mis lanzamientos con una cuchara para intentar capturar algún pez limón.
La suerte de la pesca variada no mejoraba y los peces limón pasaban cerca de la embarcación y no tomaban mi engaño, pero nuevamente otra caña de tiburón comenzó a caminar lentamente. El turno esta vez sería de Salvador quien dejó que el escualo comiera tranquilo y luego clavó. Del otro lado parecía que el tiburón era de los grandes por la batalla que realizaba. Luego de más de diez minutos de lucha, Salvador decidió pasarle la caña a Claudio para que lo peleara un poco y luego volvió a tomarla él para dar por terminada la pelea.
La lucha se extendió por más de media hora. Una vez agotado el tiburón escalandrún de unos 80 kilos, se lo acercó a la embarcación y se lo bichereó. Se le pasó una soga por el cuello y se lo izó a la embarcación. Me sorprendí al ver que Leo no utiliza ningún arma para matar al escualo como se hace en otros pesqueros. Al consultarlo al respecto, me dijo, con razón, que es un peligro utilizar armas arriba de la embarcación, y que además no es necesario.
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Como estábamos más que satisfechos con las capturas obtenidas, con los tiburones de la especie escalandrún y como nuestros compañeros querían probar con una variada, nos dirigimos a la Tercera Restinga, donde lanzamos dos aparejos de tiburón de flote, en busca de algún bacota. El pique de bacota es difícil ya que si bien suele pescárselo desde principios de enero esta vez se retrasó y todavía no hizo su aparición.
Los primeros piques fueron nuevamente de besugos y chanchitas pero luego mejoró y salieron un par de meros aunque no grandes, una corvina de buen porte, algunas palometas, una anchoa de banco y lo mejor de todo: los pejerreyes.
Ni bien vimos la presencia de los pejerreyes, cambiamos nuestros aparejos por paternóster con una boya zanahoria y los que no tenían cambiaron sus anzuelos y levantaban un par de metros sus líneas del fondo y hubo pique seguro.
Luego de divertirnos un rato con la variada, y como no nos quedaba mucho tiempo decidimos cambiar a la segunda restinga y después a la primera en busca de un tiburón bacota que hiciera de una salida excelente a una inolvidable. Sin embargo, no tuvimos suerte y prometimos volver y luchar con un bacota de más de 100 kilos que se suelen obtener en estos lugares.
Servicios.
Leo Rodríguez tiene una embarcación especialmente diseñada para la captura del tiburón con siete metros de eslora y dos metros sesenta de manga con un motor de 150 caballos de fuerza con cabina y camarote donde pescan tranquilos cinco deportistas. La embarcación fue diseñada y construida por Leo quien ya vendió cuatro de ellas a guías de San Blas. Cobra ochenta pesos por persona e incluye el combustible, la carnada y provisión de equipos. Para hacer reservas hay que comunicarse al teléfono 0223-4670253 o al celular 0223-155206420.