RELEVAMIENTO DE PESCANET
Fecha Pesquero Zona
04-06-2002 Carlos Casares Buenos Aires

 

Otra opción de pesca agreste y barata.
Con escasos servicios y buena pesca, les presentamos “La Negrita” de  Carlos Casares.
 

Por: Leonardo Azcárate.
 


Situado a unos 300 kilómetros de la ciudad autónoma de Buenos Aires, el partido bonaerense de Carlos Casares fue siempre conocido como una zona de actividad agrícola ganadera,  también como la cuna de uno de los grandes corredores del turismo de carretera como lo fue Roberto Mouras.
 

En la actualidad Carlos Casares es uno de los distritos de la provincia más afectados por las inundaciones, más del 60% de las tierras que componen la superficie del partido están  bajo las aguas;  Desde el comienzo de esta temporada ya se escuchaban los comentarios que afirmaban que en ciertas lagunas de Carlos Casares se estaba pescando muy bien, ya sea por la cantidad como por la calidad de los ejemplares de pejerrey que se obtenían en las mismas. 

A unos veinte kilómetros de la ciudad, pasa el denominado Canal Mercante, que forma parte de las obras para aliviar las inundaciones y que viene desde la zona de Trenque Lauquen en dirección a la cuenca del río Salado, este canal se ha desbordado por el gran caudal de agua, lo que ha provocado el anegamiento de los campos linderos y también la formación de lagunas o el crecimiento de  las lagunas ya existentes. 

Para llegar a la zona de pesca se debe atravesar toda la ciudad y siempre por un camino asfaltado se llega casi hasta la zona de pesca, ya que al abandonar el pavimento en el peor de los casos se deberá transitar unos dos mil metros para acceder a las lagunas o al canal.
Nosotros a pesar que se puede bajar la lancha en cualquier orilla y salir navegando, optamos por ingresar a un campo  conocido como “La Negrita”, que es un establecimiento agropecuario  donde se brindan pocos servicios ya que solo hace un mes que se han iniciado en esto de atender a los pescadores. 

Bajamos nuestra embarcación y a eso de las nueve de la mañana ya teníamos todo listo como para encarar la jornada de pesca, salimos navegando con suma precaución por indicación del encargado, quien nos explico que desde el muelle hasta unos cien metros después de cruzar la primer línea de palos navegaríamos por los desbordes del canal Mercante, que luego estaríamos dentro de los limites normales de la laguna, donde no hay postes ni alambrados y la profundidad es de unos tres metros.
Los primeros lances los realizamos en las aguas de la laguna original, frente al muelle donde embarcamos, todos probamos con líneas de flote, José Luis, con una línea de boyas redondas tipo ping pong color roja, Sebastián unas chupetonas grandes color amarillo, Claudio con boyas similares a estas ultimas pero en color naranja y blanco, y yo con unas boyas tipo lagrima de madera balsa color verde y negras, en cuanto al largo de las brazoladas,  en general todos probamos con largos bastante similares ( 15-25 cm) con alguna que otra bajada más larga como para sondear el pique. 

El primer afortunado en recibir un pique fue José Luis una corrida rápida, esa que tanto gustan a los amantes del pejerrey, le desacomodo la línea, José clavo y casi de inmediato el agua se lleno de espuma anunciando que el pez no era otra cosa que un peje, pero acto seguido el ejemplar busco la profundidad haciendo desaparecer de la superficie dos de las boyas del aparejo de mi compañero, al tiempo que la caña se arqueaba de una manera que hacia presumir que el ejemplar era de muy buen porte, mientras José trabajaba para traer el pez los demás comprobamos que desgraciadamente nos habíamos olvidado el copo en la camioneta así que sería cuestión de manejar con cuidado la situación para no perder el pez o romper el equipo, finalmente cuando la pieza estuvo a bordo comprobamos que no se trataba de un matungo, pero si de una muy buena pieza de más de 35 cm. de largo, con una morfología distinta a la de los pejes que veníamos obteniendo nuestras ultimas pescas, ya que se trataba de un pez de cabeza triangular muy pequeña en comparación al resto de su cuerpo, siendo además este ultimo extremadamente robusto, por lo que sobra decir que estábamos en presencia de peces muy bien alimentados y saludables.

Seguimos garetenado el lugar y todos logramos capturar algún ejemplar pero siguió siendo José Luis el que mejores resultados obtuvo, también tratamos de pescar anclados pero fueron totalmente infructuosos nuestros intentos, no tuvimos ni un pique.

 

Aunque estábamos realizando una buena pesca, decidimos probar suerte del otro lado de la laguna en busca de ejemplares de mejor tamaño, por esto nos dirigimos navegando  como quien remontara el canal en dirección al oeste, a marcha muy reducida por la gran presencia de postes y alambrados, tanto es así que en un lugar para poder pasar un alambrado hay que hacerlo por una tranquera que esta abierta, caso contrario se corre el riesgo de quedar atrapados en unos corrales, desde la tranquera se pasa por una brecha abierta en el terraplén de una antigua vía y desde allí  la navegación es bastante buena, aunque nunca se puede navegar con mucha confianza si es que no se quiere tener ningún contratiempo. 

Del otro lado del terraplén navegamos hasta el fondo de la laguna donde cerca de un juncal que emerge casi en el medio de la misma nos topamos con un alambrado que marca el fin de la navegación, como el viento aunque escaso por cierto nos resultaba favorable nos dispusimos a garetear  toda la laguna desde donde nos encontrábamos hasta el terraplén.

Los resultados en este lado de la laguna, fueron excelentes, muy buen pique, todos de 35 cm.  entre los que se mezclaban algunos ejemplares de más de cuarenta, y al igual que el primero capturado por José Luis, saludables, robustos y muy combativos, en un momento el pique era continuo, los cuatro lográbamos capturas simultaneas, además hubo gran cantidad de dobletes, y a decir verdad no pescamos más cantidad porque nos dedicamos a variar la carnada y a movernos en busca de capturar algún matungo.

Cuando caía la tarde y nos disponíamos a retornar al muelle de La Negrita nos encontramos con,  Oscar “Chatarra” Paparelli y su hijo Daniel a quienes acompañaba Pablo Descalzi, todos oriundos de Carlos Casares y asiduos visitantes de nuestro portal, arrimamos nuestras embarcaciones para charlar un rato y compartir opiniones,  fue de esta manera que nos enteramos que si bien en este momento la pesca esta muy bien hubo otro momento en que se capturaba ejemplares de mejor porte a decir de estos pescadores locales.

Para finalizar podrán ver en las fotos la calidad de los ejemplares que pescamos, si se navega con precaución la laguna no es peligrosa, la entrada es gratis si se baja a la vera de algún camino o es muy reducida ( $ 2 ) si se opta como lo hicimos nosotros por utilizar los servicios de La Negrita, en síntesis acá tienen otra laguna, con bajo costo y sin engaños que defiendan el interés de algún concesionario donde se puede realizar una buena pesca. 
 


 

Como llegar:
Desde Capital Federal son aproximadamente unos 310 kilómetros por la Ruta Nacional 5,  esta ruta es una de las concesionadas a si que aparte del gasto de combustible tendrán que adicionarle el costo de los peajes.

 

Equipos
Cañas de 4,20 metros, reeles frontales chicos cargados con multifilamento. Líneas de flote de tres boyas, las que mejores rindieron fueron la redonda tipo ping- pong, y las chupetonas grandes, en colores combinados. El largo de las brazoladas fue de entre 15 y 20 cm. La carnada que utilizamos fue mojarra viva color natural y filete de dentudo. 

Servicios :
La Negrita Pesca
, alquiler de botes, muelle, bajada de lanchas, costo de la entrada $2 por persona, las damas y los menores no pagan, bajada de lancha $3, en la costa hay buen lugar para acampar, baños (precarios) un monte que brinda buen reparo, y también buena leña para un asado (sin cargo). Consultas Sr. Adrián Dis 02396 – 15547608.
 

Carnada “El Tío Piola”, de Jorge Mantenga, en la ruta nacional 5 Kilómetro 308, venta de mojarra viva con oxigeno.

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