| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 31-10-2001 | Bermejo | Salta |
Tras el robal y el surubí
"LAMENTO BOLIVIANO"
Por: RAFAEL FRANZON
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Fuimos hasta la tierra de don Martín Miguel de Güemes en busca del robal y el surubí y en pos de ellos llegamos a la selva boliviana. Algo diferente. Claro que en materia de pesca hicimos papa.
Tras casi 1.800 kilómetros de viaje llegamos a Orán, la
penúltima ciudad argentina antes de la frontera con Bolivia. Diego Castillo,
operador turístico de la zona nos convocó a conocer "algo diferente" tanto sobre
pesca como por entorno.
La lluvia de la jornada anterior, según nos contó Diego durante el viaje al
pesquero, había enturbiado las aguas y eso reducía nuestras posibilidades de
pesca.
Mario, amigo del operador, nos acompaño al relevamiento sobre el Bermejo. La
sola visión del pesquero nos confirmó por que Diego sostenía que el lugar era
lago diferente.
Su sistema hídrico estaba plagado de piedras (de todo tipo y tamaño) como si
fueran ríos del sur, pero la vegetación que los circunda es claramente tropical.
La coloración del paisaje es curiosamente uniforme, todo tiene el mismo tono,
árboles y rocas, hasta el agua.
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Escalando y resbalando llegamos a las piedras que se
adentraban en el río y lanzamos. Pascual clavó, violentamente, un robal o un
surubí, cosa que nunca supimos porque el pez, rápido y asustado, ganó los
rápidos cortando su nylon contra los filos de las rocas.
A los pocos minutos Mario clavó y perdió un interesante dorado, que se llevo la
mitad de su anguila, carnada difícil de manejar dado su largo. Estos piques
fallidos siguieron el resto de la jornada, pero lo que a media tarde decidimos
volver.
Dejamos a Mario en su casa, a la vera del río, mientras Diego, Pascual y yo
cruzamos a Bolivia y llegamos al pueblo Bermejo. Nos hospedamos en un magnifico
hotel, así que ducha y crema de por medio fuimos a conocer la ciudad. Esta es
todo comercio y nuestra moneda alcanza un gran valor allí, pues el cambio tiene
una relación de uno a seis..
La población en general parecía sufrir una epidemia de flemones pues todos
tenían un lado de la cara hinchada. Así fue que conocimos el coqueo, una antigua
tradición de la zona.
Haciendo papa
Y al amanecer del día siguiente decidimos doblar la apuesta.
Nos internamos por la veda del Tarija hasta la Reserva del Tarijal, en la zona
conocida como el "Cajón".
Sólo el viaje era una aventura en si misma. Tres horas de 4x4 por un camino
donde temería pisar un equilibrista y un descenso por grandes piedras más propio
de un andinista que de un pescador. No bien llegamos a la orilla se produjo un
desbande de peces.
Rápido y certero fue mi lance pues a los pocos minutos de caer mi cebo al agua
clavé y tuve la satisfacción de ver curvada mi fenwick y también vi que la
longitud de mi caña era escasa para poder trabajar un pez grande de la orilla
que, como es lógico, ganó los rápidos y allí terminó todo para mí.
Para mí y para los demás, pues unas gotas gruesas y pesadas preanunciaron
tormenta y nos obligaron a dejar de pescar. Lo hicimos maldiciendo el planeta y
sus alrededores por la lluvia. Ocupamos el resto de la jornada en guardar los
equipos y degustar un exquisito asado. Diego nos acompañó hasta la terminal,
para embarcarnos rumbo a Tucumán, para dejar atrás la papa como llaman nuestros
hermanos bolivianos a la no pesca.
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La tormenta nos retrasó en nuestro viaje cosa que no nos sorprendió, lo que sí nos sorprendió fue el notable desinterés manifestado por Jorge Guettas, pues sabiendo los horarios y teléfonos no se comunicó con nosotros, ni nos fue posible ubicarlo.
Realmente no es aconsejable utilizar los servicios de este
operador.
Invertimos el tiempo sobrante en algo que no hacíamos desde hace años: ser
turistas. Visitamos la histórica casa de San Miguel de Tucumán, el edificio de
comercio y la iglesia principal. Tras recorrer esa bella ciudad volvimos a
nuestros hogares en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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Técnicas y equipos
Tanto el Bermejo como el Tarija son ríos duros pues son correntosos, relativamente poco profundos y rocosos. La caña ideal para pescar con carnada es de 2.70 a 3.00 metros, apta para lanzar 120 gramos. Si utiliza equipos de spinning éste estará bien si está compuesto por una caña de 2.40 metros un frontal con capacidad para 100 metros de nylon 0.33.
Si practica Fly un equipo 9 es lo indicado. Con respecto a la fotografía se hacen indispensables los uso de filtros. Tanto Salta como Bolivia son lugares únicos y maravillosos, para el turismo y para pescar. No deje de ir.
Agradecimientos
A Diego Castillo, Operador turístico de Oran
Hotel Argentino Orán.
División turismo de la gobernación de Salta.