RELEVAMIENTO DE PESCANET
Fecha Pesquero Zona
30-08-2001 El Caleu Buenos Aires

"El Caleu"
ANZUELO GRANDE, CARNADA GRANDE, PESCADO GRANDE
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Por Lionel Liebstein Bellia

Fotos: Claudio Arroyo

Sobre la Ruta 2, una laguna pequeña, donde los pejerreyes abundan y con tamaños que sólo admiten a los más exigentes pescadores. Se trata de El Caleu, en el Partido de General Guido, Provincia de Buenos Aires.

"Traete anzuelos 1/0 y mojarras grandes" me dijo y yo sonreí. Ese fue el final de nuestra conversación telefónica con José Luis Santille, encargado de la laguna El Caleu en General Guido, provincia de Buenos Aires.

Arrancamos pescando a eso de las 9:30 y salimos hacia donde moría el viento, en dirección a la costa sur. Como estamos en época cercana al desove, al pejerrey hay que buscarlo en la orilla, sobre no más de un metro de profundidad y entre los juncos y pastos de los desbordes, y hacia allí nos dirigimos.

Encontramos una pequeña bahía y comenzamos los intentos. El hippie -como lo llaman a José Luis- no se hizo esperar y pronto cobró un lindo pejerrey. Al rato Claudio -nuestro fotógrafo- hizo lo mismo y, por fin, me tocó a mí.

Como siempre, al comienzo de la jornada hicimos algunas pequeñas pruebitas y éstos son los resultados: las mojarritas grandes anduvieron bárbaras enhebradas dos veces. Nosotros comenzamos pasándolas una sola vez cerca de la cola para ganar movimiento pero fue en vano, de esta manera erramos muchos piques, y de la otra ese porcentaje disminuyó notoriamente.

Yo comencé usando unas boyas de palito y bolita y realmente no me fallaron, pero las más rendidoras fueron las clásicas cometa en tamaños grandes y en color amarillo flúo, con brazoladas de entre 40 y 60 centímetros.

 

Extraña llevada

Debo reconocer que el momento del pique es bien extraño para esta laguna. El pejerrey toma la carnada, desliza la boya hacia un costado y casi no llega a hundirla. Una vez que la boya cambia de dirección o si se hunde repentinamente –señal de que el pejerrey ha tragado-, ¡hay que clavar!. Se debe ser sumamente tranquilo y esperar un segundo más de lo que habitualmente se espera en otros ámbitos.

Durante toda la tarde mi caña fue un concierto de desaciertos a raíz de esta particularidad. Seguramente el tamaño del pez es el causante de esta forma de comer, aunque he visto algunos más rápidos. Usted no se dará cuenta de que tiene un pejerrey de medio kilo hasta que no lo haya clavado. Cuando lo hace, el pejerrey salta, coletea en la superficie, pega dos cabezazos y busca profundidad; !ésa es la señal de que viene algo grande!.

Más de un par de veces tuvimos que levantar las líneas par evitar los enredos, debido a las corridas, saltos y arremetidas furiosas. Realmente este pejerrey es grande y poderoso y se lo hace sentir al pescador.

Se suma "El Uruguayo"

Ya para el mediodía se nos había sumado "El Uruguayo", amigo pescador de la zona sur. Éramos cuatro en la lancha y pese a eso no hubo problemas con las líneas ya que la embarcación tiene cerca de seis metros de largo y realmente pescar sobre ella, es un lujo. José Luis oficia de guía y, además, recorre la laguna durante todo el día buscando el pique y moviendo a los más haraganes a la hora de los remos.

La laguna cuenta con 12 botes y tiene una superficie de 180 hectáreas. Es una laguna pequeña y no hay problema para recorrerla a remo aunque lo mejor sería llevarse un motorcito (se permiten de hasta cinco caballos).

Como generalmente el círculo de gente que va a pescar a El Caleu es reducido, no habrá problema en que alguien lo remolque hasta la costa opuesta y luego lo pasen a buscar por la tarde, donde usted se encuentre. Esto es perfectamente charlable. Junto con nosotros ese día entraron seis botes y nunca nos separamos más de cien metros de alguno de ellos.

Esto también es una seguridad pues, en caso de tormenta o cualquier eventualidad, desde el embarcadero se observa toda la laguna ya que el contorno circular del espejo deja toda la costa al descubierto y usted estará siempre a la vista de alguien.

Resultados

Al final de la jornada, teníamos en el cajón unos treinta pescados (entre cuatro cañas), más unos diez que habíamos devuelto, y aclarando que el pique fue constante durante todo el día. Eso sí, para buscarlo hay que moverse.

Si por 30 minutos no teníamos ataques, levantábamos el ancla y nos corríamos hasta otra abra entre los juncos y reanudábamos los intentos. Era cuestión de correrse 50 metros y la cosa cambiaba, sacábamos cuatro pescados y el pique decaía por un rato hasta que por ahí cobrábamos algún otro y ése era el momento de volver a cambiar.

Vale aclarar que los treinta pescados que sacamos totalizaban cerca de quince kilos de pescado. Realmente, todos los ejemplares fueron grandes y los dos más pequeños que devolvimos andaban cerca de los 35 centímetros. ¡El monstruito del día orilló los 800 gramos!.

 

Como llegar, servicios y otras yerbas

Para comunicarse con José Luis Santille se lo puede llamar a los teléfonos (02268)-430102 o al celular (02268)-155-27006. Cobra $ 60 por persona y eso da derecho a un bote. Generalmente el punto de encuentro es en el kilómetro 248 de la Ruta 2, en una estación de servicio de Repsol. De ahí hay que recorrer 25 kilómetros por tierra hasta la estancia por un camino que está en excelentes condiciones. Ahí dejamos el auto y, luego en tractor, por el medio del campo hasta la orilla de la laguna, pues se deben sortear unos vados de medio metro de profundidad. Aunque esto último suene complicado, realmente es una aventura extra de la salida que se disfruta ampliamente.

José Luis, además, tiene la concesión de la laguna Kakel Huincul (muy cercana a El Caleu) y también hace reservas para ir a pecar allí. Por todo esto, es un hombre acostumbrado a servir al pescador y luego de tratar con él se dará cuenta de su hospitalidad y buena disposición para con todos. ¡Buena suerte!.

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