RELEVAMIENTO DE PESCANET
Fecha Pesquero Zona
28-06-2001 Playa Ocotal  Costa Rica

En busca de un trofeo

DESPUNTANDO EL VICIO CON PECES VELAS Y MARLINES EN COSTA RICA
por: Gonzalo Fernández Pastor

Si bien no es lo mismo que ir a alguna de nuestras buenas lagunas bonaerenses por cuestiones de tiempo y costos, lo cierto que concurrir al Pacífico costarricense tampoco es cosa de locos en cuanto a precios. Superado el tema viaje, hay que pensar que para todo lo demás el gasto es el mismo, y con la emoción de salir al mar en busca de esos verdaderos trofeos de la madre naturaleza.

Por invitación de Guido Alvarez de la empresa Sportfishing & Travel y del gerente del Ocotal Beach Resort Luis Pardo es que viajamos a Costa Rica en el inicio de la temporada de pesca del pez vela y del marlín.

Llegamos por Lacsa, empresa aérea de Costa Rica perteneciente al Grupo TACA, a la ciudad de San José, capital de Costa Rica donde nos hospedamos en Jade y Oro un bed and breakfast para recomendar. Desde allí viajamos hasta el Hotel Ocotal por una ruta en la que hay que manejar a no más de 80 kilómetros por hora con muchísima precaución por más de cuatro horas hasta llegar a Playa Ocotal ubicada en la zona Norte del Pacífico, en la provincia de Guanacaste.

En el hotel estaba todo listo para que nos embarcáramos a las ocho de la mañana en uno de sus barcos de diez metros de eslora e ir tras los maravillosos peces velas y de ser posible intentar de encontrar algún marlín azul.

Había comenzado la temporada de lluvia y esa era nuestra mayor preocupación al salir desde Buenos Aires. Esa mañana sin embargo, se presentaba soleada y con un poco de viento. Nuestro capitán nos contó que la pesca la haríamos a unas treinta millas con dirección suroeste y que él nos prometía por lo menos prender un vela.

Luego de navegar por más de tres horas llegamos a la zona de pesca y por supuesto ya estaban las cañas preparadas y con sus cebos listos para ser lanzados al mar y comenzar así un trolling parejo en busca de nuestro trofeo. Las cinco cañas fueron al agua, cuatro de ellas de 50 libras y con reeles medianos y la otra un poco más pesada y con un reel con mayor capacidad.

El primer pique no se hizo esperar. Debo decir que una captura tiene un 30 por ciento de suerte y un setenta de un buen capitán. Vimos como una estela se acercaba a uno de los cebos naturales, ante lo cual el capitán aceleró la embarcación para asegurar la clavada y su ayudante le pasó la caña a mi padre quien era el primero en tener que pelear con un vela. El ejemplar dio una fuerte lucha y mi padre no se quedó atrás. Una vez izado y con las fotos de rigor, rápidamente fue devuelto al agua, como debe ser en un país que se jacta por la defensa de la naturaleza.

Nuevamente las cañas fueron al agua, se habían levantado para permitirle al pescador una pelea más tranquila y luego de trolear un rato el capitán gritó que había visto un marlín y que estuviéramos preparados. No pasaron más de cinco minutos hasta que apareció desde el fondo y tomando el cebo artificial que estaba más cerca de la embarcación comenzó una corrida impresionante. Al ser clavado por el marinero, con la ayuda de la embarcación, comenzó a dar unos saltos espectaculares dejando ver todo su cuerpo de más de cuatro metros por fuera del agua que quedará en la retina de mis ojos para siempre. La pelea duró unos 45 minutos, mi cuerpo no daba más y si no fuera por la habilidad del capitán que acomodaba la embarcación juro que no hubiese podido con ese poderoso animal.

Luego se sucedieron algunos piques más de velas, todos de muy buen tamaño, mezclados con dorados de mar, todos animales extraordinarios que hacen piruetas fuera del agua y dan una lucha increíble. De repente, llegó el turno del segundo marlín. Esta vez le tocaba a mi padre quien no se podía aguantar por agarrar la caña. Este ejemplar tomo el cebo en forma abrupta y comenzó a dar saltos y más saltos enloqueciéndonos a todos que para esa altura estábamos más que contentos. Nuestra primer salida y ya habíamos capturado cuatro velas, dos marlines y cinco dorados de mar. Más no se podía pedir.

De regreso y luego de una reconfortante ducha fuimos al restaurante del Hotel Ocotal Beach Resort y cenamos dorado de mar a la manteca y ajo, tan espectacular como la jornada de pesca.

Al día siguiente recorrimos algunas playas junto a Guido y Tomás hasta llegar a Flamingo donde nos hospedamos en Flamingo Bay Resort a esperar al día siguiente para salir nuevamente de pesca con los excelentes barcos de la empresa Sportfishing & Travel. El atardecer en este hotel es una maravilla ya que el sol se esconde sobre el océano Pacífico y, en esa ocasión, nos anunció buen tiempo para el día siguiente.

Nuestra sorpresa se produjo al levantarnos. Nos encontramos con un temporal de lluvia y viento que duró los tres días de nuestra estadía e impidió una segunda salida de pesca. Por suerte las excelentes comodidades del hotel nos permitieron pasarla de maravilla. Prometimos volver en busca de más trofeos.

Servicios

LACSA tiene un vuelo diario con escala en Lima, Perú.

Para mayor información: La empresa tiene los teléfonos (506) 255-1910/1903 y por mail a info@costaricabrokers.com.

Sobre información de hospedaje y servicio de pesca de altura en Ocotal Beach Resort llamar al teléfono (506) 670-0321 o por E- mail a elocotal@racsa.co.cr.

Si desea hospedarse en Flamingo Bay Resort llamar a los teléfonos (506) 255-1910/1903 o por mail a infoflaminfobay@racsa.co.cr.

En cambio, si prefiere hacerlo en el San José Hotel Jade y Oro, que es barato y muy cómodo, comunicarse al teléfono (506) 225-3752 o al mail contact-us@jade.co.cr.

Por último, para contratar el servicio desde Argentina hay que comunicarse con la empresa Liberty International Argentina a los teléfonos 4314-6314/0961 o por correo electrónico a ventas@libertyargentina.net y preguntar por Luis.

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