| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 26-10-2001 | Isla Victoria Gaboto | Santa Fe |
Isla Victoria
UN BUEN REDUCTO PARA LA VARIADA DE RÍO
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El Paraná está lleno de secretos. En esta ocasión fuimos tras uno de ellos, la Isla Victoria. Los resultados que obtuvimos nos dejaron más que contentos. Pescamos de todo un poco y hasta nos divertimos con las palometas. Aquí un relato de nuestra aventura.
El dorado está en veda pero el río no está cerrado. Por lo tanto decidimos hacernos una escapada al Paraná Medio a la altura de la ciudad santafesina de Puerto Gaboto, ubicada a unos setenta kilómetros al norte de la localidad de Rosario.
En el lugar nos reunimos con Daniel Peano, uno de dueños de la Isla Victoria, que fue nuestro centro de operaciones. La isla de unas mil hectáreas está situada a unos treinta minutos de navegación de la costa de Santa Fe, justo frente al canal de navegación sobre el curso principal del río Paraná, que sirve como limite fronterizo a esta provincia con la de Entre Ríos.
Nos embarcamos alrededor de las dos de la tarde en Puerto Gaboto. Salimos con Daniel Peano y Oscar "Bicho" Seveso, que fue nuestro guía, navegando por el Río Coronda; luego viramos al este para tomar el Arroyo El Ternero; surcamos el cauce de este último hasta cruzar el Paraná Viejo; después hicimos un corto viraje con rumbo norte, y nuevamente viramos al este tomando ahora por el Arroyo El Lago, que nos llevó hasta el cauce principal del Paraná siguiendo por este en el tramo final de nuestro traslado a la Isla.
Luego de descargar los equipos, víveres y demás, caímos en la cuenta de que el día se nos había pasado sin poder arrancar con lo nuestro, la pesca. Entonces salió en nuestra ayuda "Bicho", quién comentó que para salir a recorrer el río con la lancha era medio tarde, ya que al lugar donde nos querían llevar estaba algo retirado sobre el lado entrerriano del Paraná. "Si no les importa caminar, acá detrás de los corrales a unos seiscientos metros de la casa hay un madrejón, una lagunita muy buena donde abundan las tarariras, así que si se acomodan los acompaño hasta allá", nos dijo. Unos minutos después partimos en fila india José y yo detrás de "Bicho" que nos marcaba el camino.
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Una vez en el lugar observamos que la laguna es pequeña con las costas con bastante vegetación, tanto de superficie como sumergida. No obstante ésta presenta buenos claros donde las condiciones para la pesca eran óptimas tanto para la mosca como para el spinning. Con José decidimos dividirnos la tarea: él probó con las moscas, mientras que yo lo hice con los señuelos.
José, siempre observador, me comentó que las taruchas están todas en la orilla. "Acércate sin hacer el menor ruido, porque donde se espanten vas a tener que estar un buen rato duro como un palo hasta que vuelvan", me recomendó. Rápidamente armé mi equipo de spinning colocando en el extremo del líder una rana Alfer´s y casi en puntas de pié me fui acercando a la orilla con la esperanza de realizar la primera captura sacándole ventaja a mi compañero de equipo, ya que José tardó un buen rato más en acomodarse los waders y su equipo de mosca.
Lancé mi artificial a unos cinco metros de la costa, para luego comenzar a recogerlo. El agua que posee una transparencia bastante buena me dejó observar el trabajo de mi engaño que vino zigzagueando. De pronto, cuando el señuelo se acercó; casi al borde del agua apareció una sombra desde abajo de la vegetación y le lanzó una terrible dentellada a mi ranita. Le pegué el cañazo y el bicho comenzó a luchar en su intento por liberarse; la batalla que no duró más que un instante y terminó en un empate, ya que yo no logré mi cometido de arrimar la tararira a la orilla y ella no pudo llevarse lo que suponía seria un apetitoso bocado.
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José se encontraba alejado unos metros de mi posición y gracias a sus waders un buen trecho dentro del agua, en una posición muy buena para probar con las moscas. Tan buena era su posición que rápidamente tuve que acudir junto a él para fotografiar la que fue la primera de sus capturas.
Luego de fotografiar a José con su tarucha, y como mi corrida hasta donde él estaba había espantado a las tarariras de la costa, decidí quedarme un rato observando a mi compañero realizar sus lances con la mosca, de paso esperaba que los peces retornaran a la zona.
Mi rato como espectador fue recompensado por varios piques, que lamentablemente no se convirtieron en capturas.
Sigilosamente me aleje de José para retornar a mis intentos con los artificiales, y mi cautela y silencio dieron resultado. En el primero de mis lances ni bien el señuelo tocó el agua uno de estos feroces peces no me dio tiempo a comenzar con mi trabajo de recoger la línea de la que se prendió, y comenzó así nuestra lucha que esta vez no fue un empate sino que tras un momento corto pero lleno de adrenalina pude arrimarlo a la orilla.
Así, entre moscas, señuelos y tarariras transcurrió nuestra primera jornada en la Isla, con un balance positivo, muy buenas capturas que en su mayoría fueron devueltas a su hábitat, salvo dos que sirvieron para honrar la mesa de un puestero del campo.
A la mañana del día siguiente, partimos en la lancha de Daniel, piloteada por "Bicho", para realizar una pesca variada, ya que pretendíamos capturar algún patí y, si teníamos suerte, algún cachorro de surubí más o menos respetable.
Navegamos más o menos una hora y media, cruzamos primero el cauce principal del Paraná, para luego tomar por diferentes riachos hasta llegar a la Laguna del Salto. En ese lugar realizamos los primeros intentos, primero con carnada. Encarnamos con tripas de sábalo y con trozos del mismo pescado fresco recién fileteado.
En la entrada de la laguna, que en realidad es un gran bañado, se forma una corredera, hacia la que dirigimos nuestras líneas. Como la correntada es bastante intensa las lastramos con plomos pasantes de sesenta gramos. La primera captura fue un bagre amarillo, que fotografiamos y vuelta al agua.
El siguiente y casi único visitante de nuestras líneas fueron las palometas, que nos volvieron locos ya que eran en su mayoría chicas y difíciles de sacar. José, siempre ocurrente, me dijo: "vamos a armar las cañas de spinning y vamos a divertirnos un rato con las palometas", y ahí si fue un rato de pura diversión, sacar una palometa tras otra, que con los equipos livianos que utilizamos hacen a la modalidad muy deportiva.
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Como el sol apretaba "Bicho" levantó el ancla y nos trasladamos hasta la zona conocida como Las Cuatro Bocas, donde desembarcamos para comer un asadito a la sombra de los árboles. Mientras "Bicho" asaba la carne y unos chorizos, nosotros seguimos intentando pescar algo más y nuestra insistencia fue premiada en la caña de José con un armado que fue el que cerró el día de pesca ya que luego de comer nos trasladamos a una serie de lugares diferentes pero en ninguno de ellos logramos obtener pieza alguna.
Equipos
Spinning: cañas de 2.40 Punan "Lemus", reel frontal Bañas "Brisa 20" y Waterdog "Aero-AX 10", Tanza Súper Raiglon 0.33, Artificiales Alfer’s y Waterdog.
Mosca: cañas 5-6 Líneas de flote y moscas artesanales de Maximiliano Mancini.
Carnada: cañas 15-25 libras de 2.20 metros, reel frontal mediano y Nylon Starlight de 0.35