| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 20-09-2001 | Rio de la Plata | Buenos Aires |
CUANDO TODO SALE BIEN
POR GONZALO FERNANDEZ PASTOR
Como en septiembre comenzó la veda en las lagunas bonaerenses para la pesca del pejerrey, decidimos buscar alternativas para los amantes de la pesca de los flechas de plata. Una de ellas es el Río de la Plata donde todavía se pueden capturar ejemplares de más de un kilo y en buena cantidad.

Una corrida impresionante ni bien comenzaban a derivar las boyas de Claudio, mi compañero de viaje, indicaba que el matungo que veníamos a buscar estaba del otro lado de la línea. Ni bien asomó el lomo en su primer salto, mi compañero me pedía, o mejor dicho me rogaba, que por favor lo ayudara con el copo. Esa fue la síntesis de nuestra salida al río, buena pesca y mucha emoción.
Luego de una semana de lluvias, se acercaba el fin de semana y los pronósticos indicaban que el sábado iba a estar despejado pero que el domingo desmejoraría. Lo llamé a Hugo Iglesias, guía experimentado del Río de la Plata, para ver que opinaba él de mover la salida y me comentó que por suerte no indicaban que fuera a haber viento y que por lo tanto el domingo iba a ser un día bárbaro para la pesca.
Luego de salir de Tigre con Claudio fuimos con nuestra embarcación, una River Truck de Astillero Benavídez, al encuentro de nuestro guía que nos esperaba en una estación de servicio por la zona de San Fernando. Como yo no conocía muy bien la zona y mi embarcación aún no tiene ecosonda para medir la profundidad del río, de manera que era indispensable seguir a la otra embarcación para no quedar varados.
Luego de despejarse la niebla se dejó ver el sol con algunas nubes. El viento era calmo y todo indicaba que éste podía ser un gran día. Recorrimos el río Luján, luego el Canal Vinculación, el Urión y el arroyo Surubí para salir al Paraná de las Palmas y continuar nuestra marcha por el derrotero a Martín García hasta el palo 5 donde giramos a estribor y nos dirigimos a la depresión del palo 4 donde realizamos nuestra pesca.
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Ni bien llegamos al lugar preparamos nuestros equipos y como el viento no era muy fuerte sólo pusimos un ancla de capa para que nuestra embarcación gareteara lentamente. En el lugar había muchas embarcaciones pero no veíamos que levantaran pescados, lo cual nos inquietó. Pusimos el aceite de pescado colgado de una de las bandas para que formara una calle de ceba y lanzamos nuestras líneas, las cuales dejamos derivar utilizando el pick up abierto.
En la primer pasada tuve un pique a unos 70 metros y aunque me di cuenta de que era un peje pequeño igual estaba contento ya que era nuestro primer pique y nos despertaba un poco. No pasó mucho tiempo hasta que Claudio clavó otro peje pero éste se notaba que era más grande. Una vez izado dio una lucha más espectacular que los 36 centímetros que tenía. Este ejemplar era realmente gordo y vigoroso.
Levantamos y navegamos pero esta vez hasta el centro de la depresión, donde nos encontramos con quien he hecho alguna de las mejores pescas de mi vida y a quien considero como mi padre en estas artes. El grito de ¨Pichula¨ lo perturbó ya que no espera encontrarme en este lugar. El estaba con Marcelo Carreño, su cuñado, y el sobrino en una embarcación similar a la nuestra y habían tenido el mismo resultado que nosotros con los flechas de plata.
Realizamos dos garetes, pero esta vez con dos anclas de capa ya que el viento había aumentado su intensidad, con idénticos resultados. Dos pejerreyes pequeños y dos de más de 33 centímetros.
Volvimos a retomar el lugar inicial para comenzar con otro garete y ni bien Claudio lanzó su línea al agua y la dejó derivar unos metros recibió una corrida increíble. Sin duda era la que estábamos esperando. Yo levanté mi línea que recién la había tirado para que él pudiese pescar tranquilo y evitar una galleta y luego de varios ruegos de mi compañero me acerqué a la popa con el copo esperando levantar el matungo. El pejerrey no era de los más grandes que hay en el río pero sus 46 centímetros y sus 800 gramos nos pusieron más que contentos.
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Luego de nuestro pique nos llamó por radio Hugo para ver si nos queríamos ir al Di Tomaso, un barco hundido cercano a la costa uruguaya, ya que el viento había calmado algo y las respuestas que él tenía no lo satisfacían. Como nosotros estábamos eufóricos por la captura desistimos la oferta y nos quedamos junto a los amigos de Moreno.
Realizamos unos cuantos garetes más con resultados no tan satisfactorios como los imaginados luego de la captura de Claudio pero en nuestro tacho igual había 12 pejerreyes de más de 30 centímetros y 6 de ellos superaban los 40.
Alrededor de las cinco de la tarde recibí un llamado de Hugo para que fuera al Di Tomaso que había levantado ya cuatro matungos que superaban el kilo. Como para nosotros ya era tarde y sumado a que no conocemos bien la zona y el miedo a quedar varados tuvimos que desistir nuevamente de la oferta pero esta vez con un sabor amargo por no haberlo seguido.
Hicimos una pasada más donde levantamos otros dos pejes y emprendimos el regreso siguiendo a la embarcación de Carreño con unas ganas locas de volver a probar con los flechas de plata antes de que se retiren del Río de la Plata.
El tiempo estuvo espectacular, con sol y poco viento. En cuanto a la pesca también nos fue bien, nos encontramos con amigos y nos quedamos con un sabor especial como cuando todo sale bien.
Hugo Iglesias tiene una embarcación fishing 490 de proa abierta donde pescan tranquilos tres pescadores. La salida cuesta 70 pesos por persona e incluye combustible y carnada.
Puntos para el GPS: Depresión del Palo 4: latitud sur: 34º 22´ 805¨, longitud oeste: 058º 20´ 203¨. Di Tomaso: latitud sur: 34º 23´ 335¨, longitud oeste: 058º 10´ 305¨. Playa Honda (ex Unen 10): latitud sur: 34º 27´ 002¨, longitud oeste: 058º 14´ 694¨.
PARA RECUADRO
VEDA
Las autoridades de la provincia de Buenos Aires establecieron una veda para la pesca del pejerrey en todas las lagunas de la misma, entre el primero de septiembre y el primero de diciembre de 2001.
Está permitida la pesca deportiva en sábados, domingos y feriados, a razón de 40 pejerreyes en las lagunas de Chasicó (Villarino) y Del Monte (Guaminí); de 30 en Las Tunas (Trenque Lauquen); de 25 en Alsina (Guamini), Bragado (Bragado), Cochicó (Guamini), Del Venado (Guamini), Gómez (Junín), Hinojo Grande (Trenque Lauquen) y Mar Chiquita (Junín); de 15 en Adela (Chascomus), Camarón Grande (Pila), Chascomús (Chascomús), Chis-Chis (Chascomús), De Los Padres (General. Pueyrredon), Del Burro (Chascomús), La Brava (Balcarce), La Combe (Chascomús), Lobos (Lobos), Monte (Monte), Tablillas (Chascomús)., Vitel (Chascomús); y de 20 para el resto y la albufera Mar Chiquita (Mar Chiquita).
Se estableció para los cursos de agua interiores bonaerenses (ríos, arroyos y canales) un número máximo de 30 piezas de pejerrey a extraer por pescador y por día durante los días sábados, domingos y feriados.
El tamaño mínimo de captura de pejerrey en las lagunas bonaerenses y albúfera Mar Chiquita será igual a 25 centímetros, medidos en línea recta desde el extremo anterior del cuerpo del pez, con la boca cerrada, hasta el extremo posterior de su aleta caudal, de acuerdo con lo estipulado por la Disposición 19/96, para el caso de río, arroyos y canales no existen restricciones en cuanto a la talla de captura de dicha especie.