| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 17-07-2001 | EL PANTANO | Buenos Aires |
No siempre una salida es exitosa
Distinto a sus parientes palustres, el pejerrey del Paraná es particularmente combativo y voraz. Esta temporada, atípica, nos trae en estas fechas los primeros pejerreyes del pantano. Hacia allí nos dirigimos pero no tuvimos suerte. Los flechas de Plata que sacamos no fueron de los más apetecibles. Para colmo, cuando descubrimos en el lugar doradillos que se alimentaban, no teníamos los elementos para ir tras ellos. Claro que un buen asado siempre salva la ropa.
Si
hay una paciencia famosa, esa es la del pescador. Y que mejor ocasión para
practicarla que un corte del puente de Zárate. Debido a la niebla, ¨mal de
muchos, consuelo de tontos¨, suspiré, mientras observaba al resto de los
automovilistas. Bueno, si no abrían el puente seguramente podría fritar las
mojarritas que llevaba de carnada. En el aceite de la ceba, claro.
Mi amigo Pascual me arrancó de esos pensamientos depresivos al anunciarme que el tránsito ya comenzaba a circular, lento pero seguro.
Tras un retraso de tres horas embarcamos en la sede del
Guazú del Club de Pescadores de Buenos Aires y partimos a la zona conocida como
El Pantano.
Por el camino al
pesquero pasamos por debajo de esa maravillosa obra de ingeniería que es el
puente interprovincial y luego cruzamos por la zona de los muelles aislados.
Armamos nuestras líneas sin punteros. Yo encarné con filete de boga coloreado
y Pascual con mojarras.
El pique no se hizo esperar. Mi compañero clavó relativamente cerca del bote, y casi simultáneamente yo, a unos 40 o 50 metros de la embarcación. Con viento del este y a las diez de la mañana el reflejo del sol no me dejaba ver las boyas, así pues pesqué al gatillo.
Esta técnica consiste en ir liberando nylon (braided en mi caso) sin perder el contacto con él y al sentir el pique clavar. Ninguno de los dos primeros pejerreyes estaban para copo, los que siguieron tampoco, así que se hizo evidente que el copo no iba a salir de su funda como no fuera para levantar un camalote.
A efectos
de darle un poco de sabor a la jornada, Eolo decidió que bailáramos con un
fuerte viento del este. Mi compañero y yo acordamos adentrarnos en la boca del
Pantano, ya que allí estaríamos más reparados. El interior de la boca tenía
una curiosa actividad. Eran doradillos, alimentándose de un pequeño cardúmen
de pejerreyes. Sin cucharas y sin boyas apropiadas no podíamos hacer nada,
salvo lamentarnos. Y eso hicimos.
Ver esos predadores nutriéndose de otros predadores nos abrió el apetito, así que volvimos a tierra en busca de una presa más sabrosa: el asado.
Técnicas y equipos
La pesca en El Pantano puede hacerse desde los muelles aislados, o desde embarcaciones. Aquellos que posean botes hallaran a la vera del Pantano distintos recreos o guarderías donde bajarlas.
La caña promedio debe tener un largo de cuatro metros veinte
y en lo posible ser de grafito. El reel estará bien si es un frontal con
capacidad para 120 metros de nylon del 0,22 o 0,24. Otra alternativa es cargar
el reel con braided.
Este
tiene dos ventajas: no necesita flotalíneas y al no tener elasticidad permite
clavar a mayor distancia. Una observación: sutilizar las líneas más de lo
necesario es contraproducente. Utilice diámetros de nylon que no se enreden
fácilmente, aun en condiciones climáticas adversas. ¡Ah!, por cierto:
recuerde que el largo de la caña de pejerrey está dado por el largo de la
línea; no obstante el largo de ella debe ser la distancia que hay entre el
puntero y el porta reel de la caña. Si fuera más largo incomodaría en la
embarcación.
Aparte de las clásicas mojarritas e isocas rindió muy bien el filete de boga, al natural y coloreado.
Por Rafael Franzón