RELEVAMIENTO DE PESCANET
Fecha Pesquero Zona
17-09-2001 Mar del Plata Buenos Aires

Mar del Plata: salmones, meros, gatuzos y chernias

TÉCNICA CON SORPRESA: FUERTE LUCHA EN EL FONDO Y FÁCIL TRAÍDA CUANDO EL PEZ SUFRE DESCOMPRESIÓN

En esta oportunidad elegimos Mar del Plata para ir tomándole el gustito a la pesca de mar, ya que veníamos dándole fuerte al río y a las lagunas, mientras que a aquella la estábamos esquivando a la espera de que los días se tornaran más cálidos.

De madrugada salimos rumbo a "La Feliz" con José Luis, preparándonos para el que fue nuestro debut en el mar de este año. Entre mate y anécdotas de viejas pescas marinas relatadas por José, la distancia se fue acortando y cuando quisimos darnos cuenta ya estábamos en Mar del Plata.

Una vez que nos instalamos en el hotel Nuevo Ostende y saludamos a nuestro amigo Rubén Alvarez, nos comunicamos con Mariano De la Rúa que era nuestro contacto y quien nos iba a llevar de pesca el día siguiente.

Mariano nos dijo que estaba todo preparado. Si estaban dadas las condiciones para navegar, íbamos a salir a pescar a eso de las ocho, así que acordamos encontrarnos en el Club Motonáutico de Mar del Plata.

Pero el día siguiente, como bien dice el refrán que "el hombre propone y Dios dispone", la ciudad y la zona amanecieron bajo una lluvia incesante que hizo desvanecer nuestras ilusiones de salir a pescar. En vano esperamos que amainara el temporal antes del mediodía, que era la hora fijada como limite para embarcarnos, pero esto no ocurrió. La lluvia se prolongó, si bien con menor intensidad, hasta bien entrada la tarde, lo que nos obligó a deambular por la ciudad tratando de ocupar nuestro tiempo en otros menesteres.

Nuevamente por la noche nos comunicamos con Mariano, quien nos dijo que el parte meteorológico anunciaba condiciones favorables para la navegación para el día siguiente. De esta manera, si no mediaba otro fenómeno climático adverso por la mañana, debíamos encontrarnos en el Club Motonáutico para salir a pescar.

Por fin

Nos levantamos temprano y nuestra primera acción fue acercarnos a la ventana y mirar al cielo. El día amanecía radiante de sol y con una leve, casi imperceptible brisa. Apresuradamente desayunamos, nos subimos a la camioneta y sin perder un segundo nos fuimos para el Club Motonáutico que se encuentra en la zona del puerto.

Llegamos y nos encontramos con Mariano que nos aguardaba en una de las marinas. "Bueno, muchachos, todo esta ok; sólo nos falta esperar que llegue Sebastián Monge, un amigo, y partimos; esperen un rato por acá que ya los acompaño a la embarcación", nos dijo.

Cuando llegó Sebastián, se reunió con nosotros y con Mariano, quien nos acompañó por las marinas del club hasta el amarradero del "Navica 5", que era la embarcación en la que nos llevó a pescar.

Al llegar Mariano nos presentó al capitán y propietario del yate, Tomás Restano, quien, entre otras cosas, nos comentó que la embarcación tenía una eslora de 9,50 metros y 3,20 metros de manga y que su planta motriz estaba compuesta por dos motores Volvo Penta turbo diesel de 235 HP cada uno.

Mariano, por su parte nos explicó que la pesca que nos aprestábamos a realizar no es usual para la gran mayoría de los pescadores; que era algo que él no estaba comercializando y que como Tomás era su amigo había accedido a llevarnos a practicarla y agregó que una vez que nos pusiéramos en marcha nos iba a comentar de qué se trataba.

Como la salida se demoró porque faltaban algunas de las personas que tenían que ir en la otra embarcación, Mariano y Tomás comenzaron a explicarnos que la pesca a desarrollar era algo distinta a la que comercializan la mayoría de los operadores deportivos de Mar del Plata.

Primeras informaciones

Puntualizaron que para realizar un tipo de salida como ésta el mínimo debe ser de ocho personas, a un costo de 200 pesos cada una, con todo incluido. Eso es: equipos, carnada, refrigerio etc. y que para realizarla se debe ir en dos embarcaciones, por un tema de seguridad, dado que el lugar al que nos dirigíamos a pescar se encontraba a 32 millas de la costa, algo así como 60 kilómetros, donde se pierde todo contacto con tierra ya sea por radio como por teléfono.

Con estas palabras mataron dos de nuestras dudas al mismo tiempo. Una era adónde nos llevaban y la otra porqué debíamos esperar a la otra embarcación.

Ultimados los preparativos, zarpamos junto al "Lucimar III", el otro crucero (en este caso del tipo SK de cuarenta y dos pies de eslora con dos motores de turbo diesel de 400 HP de potencia unitaria), con rumbo este a una velocidad de 19 nudos.

Tomás, el capitán y Mariano nos informaron que íbamos hasta un punto marcado en el navegador y que ahí se debía empezar a buscar con el ecosonda el cardumen.

Como la navegación hasta el lugar de pesca se extendió por algo más de una hora y treinta minutos, Mariano y Tomas nos fueron explicando los pormenores de la pesca que realizamos ese día.

Primero nos comentaron que dependía del instrumental de la embarcación que pudiésemos o no encontrar los peces. Era por eso que si la nave con la que se quiere ir no cuenta con navegador satelital y ecosonda color de alta definición la tarea se torna harto difícil ya que es improbable que se pueda distinguir la "chofa", que es el pescado que se encuentra acardumado en el fondo del mar principalmente en las rocas, según afirmó Tomás.

El "Navica 5" cuenta con dos sistemas de navegación satelital, ecosonda color de alta definición, más radio VHF y telefonía celular.

Mientras seguíamos nuestro curso rumbo a la zona de pesca, fue Mariano quien nos explicó pacientemente como se debía realizar la pesca. Comenzó diciendo que una vez que llegáramos al punto marcado en el navegador deberíamos tener todas las líneas listas y estar preparados.

Ahí todos deberían comenzar a buscar la "chofa" cuando él nos indicara; sin perder tiempo tendremos que dejar bajar la línea hasta que notemos que toque el fondo; eso es a unos 50 o 60 metros de la superficie, para ello utilizamos plomos de 500-600 gramos, "pero ojo -continuó diciendo-, cuando sientan el fondo no cierren el reel ya que si lo hacen con la deriva de la embarcación la línea se despegara del mismo y perderán el cardumen; vayan tanteando la línea y soltando poco a poco para que se quede los más cerca del fondo posible pero siempre teniendo la precaución de no soltar demasiada tanza ya que es muy probable un enganche en las piedras con la pérdida de todo el equipo".

Aprendiendo la técnica

Una vez terminados los comentarios de rigor nos abocamos a la tarea de alistar todos los equipos puesto que Tomás nos pidió estar preparados, ya que casi estábamos llegando. Luego se dirigió a nosotros diciéndonos: "colóquense uno a estribor, el otro a babor y el que resta en la popa; elijan entre ustedes como quieran y estén preparados que comienza la búsqueda".

Al llegar al lugar el capitán redujo la velocidad de los motores y, suavemente, comenzó a derivar por la zona en busca de los cardúmenes.

De pronto Tomás gritó: "¡chofa!, ¡chofa!"; líneas al agua, sin perder un segundo, seguimos su indicación y observamos como se hacían invisibles nuestros aparejos en el azul profundo de las aguas, siempre con uno de nuestros dedos tanteando la línea para ver cuando llegaba al fondo.

Un rápido y brusco tirón anunció en mi caña la presencia de los peces; rápidamente clavé y comencé a recoger el nylon mientras por el rabillo del ojo observaba que también mis compañeros de pesca habían tenido la misma suerte. Todos habían clavado su pieza; entre el ronroneo de los poderosos motores se escuchaba la voz de Mariano que, en tono de chanza, le decía a Sebastián, "fuerza, no era que querías pescar de los grandes, ahí los tenés".

El mar debe tener en el lugar una transparencia de unos seis metros, por lo que casi a flor de agua pude comprobar que mi captura era un salmón de mediano porte, mientras que mis compañeros habían izado sendos meros.

En ese momento Mariano nos dijo: "ellos trajeron meros porque sus líneas no llegaron bien al fondo ya que esta especie no se encuentra en el lecho sino unos metros por encima, así que si se quedaban con las líneas muy arriba era probable que no consiguieran otra captura que no sea de esa especie, pero que si lograban hacerlas ir un poco más abajo prenderían alguna chernia.

Sin embargo remarcó que si lo que se buscaba era un salmón tenían que procurar que las líneas llegaran bien al fondo.

En consecuencia, con las líneas nuevamente encarnadas y listas esperamos contra la borda la indicación de Tomás, quien no tardó mucho en vociferar "¡chofa!". Carnadas al agua y, nuevamente, comenzó el descenso de las líneas en el agua; esta vez el que se quedó corto fui yo y, por ello, mi línea fue visitada por los meros, mientras que Sebastián y José trajeron muy buenos ejemplares de salmón.

 

En otra de nuestras capturas José Luis nos sorprendió con la de una especie que no esperábamos, un gatuzo, mientras que yo icé una de las primeras Chernias de buen porte y Sebastián continuó con los salmones.

En los sucesivos lances obtuvimos algunas Chernias de entre 3 y 5 Kg., meros de 2 a 4 Kg. y algunos salmones que llegaron a los 12-13 Kg. aunque lo normal fue de 7 a 9 Kg

Algunas características

Los peces se muestran muy combativos en el momento de la clavada y en los primeros metros en nuestra lucha por traerlos a la superficie, y en la suya por no ser capturados. Pero a cierta profundidad los peces comienzan a sentir los efectos de la descompresión, al igual que les ocurre a los buzos cuando ascienden rápidamente, por lo que, de pronto en el medio de la lucha por izar al barco a los peces, éstos, de repente, dejan de pelear. A partir de ese momento se los puede acercar sin tanto trabajo a la embarcación. En los ejemplares de menor porte es en los que se notan más los efectos de la descompresión.

Así continuó la jornada que se extendió desde las once, aproximadamente, cuando realizamos nuestro primer lance, y las quince, que fue la hora en que Tomás enfiló la proa del "Navica 5" con rumbo a Mar del Plata.

El viaje de vuelta resultó más placentero, ya que estábamos más relajados y menos ansiosos por lo que disfrutamos del imponente paisaje que proporciona la inmensidad del Atlántico, de las aves marinas que nos seguían y, para terminar, de un día espectacular y de un gracioso grupo de pingüinos que nos acompañó durante un tramo de nuestro derrotero.

Ya próximos a la costa unos lobos marinos que se asoleaban flotando en las olas parecieron darnos la bienvenida.

Una vez en tierra nos despedimos de Mariano y Tomás, con la promesa de encontrarnos para la pesca de especies más interesantes como las definieron ellos: el pez limón o el bonito y, porqué no, el tiburón azul.

Equipos

Utilizamos cañas de un metro ochenta centímetros, de un tramo, y reeles Penn Senator Special 113, del tipo 4/0, cargados con nylon 80.

Los aparejos estaban confeccionados en nylon 120 en la madre, con mosquetones esmerillones de acero, y las brazoladas en nylon del 100.

Los anzuelos usados fueron del tipo 8/0 o 9/0 mientras que como carnada apelamos a anchoa, calamar y algún filete de mero.

 

Volver a Salidas de PESCA-NET

 

Ir a la página principal