| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 10-12-2001 | Corcovado | Chubut |
Queremos agradecer al licenciado Daniel L. Marandet, coordinador del programa
pesca deportiva de la Subsecretaría de Turismo y Areas Protegidas
del Chubut (STYAP)
(chubuturesq@ar.inter.net),
quién hizo los contactos con los prestadores de servicios de pesca y
consiguió las invitaciones necesarias para realizar
este extenso viaje por los principales pesqueros de la provincia de Chubut, ya
que sin esta ayuda no hubiésemos podido
afrontar los gastos que este periplo insume.
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En nuestro
paso por Corcovado pudimos ver paisajes incomparables y además capturar algunas
truchas. Si bien la pesca no fue importante en calidad fue muy divertida por la
cantidad; no pudimos lograr piezas de gran porte, tuvimos nevisca y lluvia, con
el consabido viento, pero el entorno es fascinante, ríos sinuosos rodeados de
vegetación, aptos para el vadeo y lagos donde si miramos hacia adelante vemos
montañas nevadas y detrás nuestro formidables bosques patagónicos.
En Corcovado fuimos invitados por el Complejo de Agroturismo “Legua 50”, un
emprendimiento nuevo, llevado a cabo por la familia Sánchez, quienes
construyeron unas cabañas con bloques de granito de la zona, con todas las
comodidades que el pescador necesita. Cada una de ellas consta de dos
dormitorios, baño, agua caliente, un amplio comedor con hogar a leña, vajilla
completa, cocina, heladera, etcétera.
Las salidas
de pesca son guiadas por Germán Sánchez, guía matriculado, un ex estudiante de
derecho que prefirió volver a su pueblo y realizar una tarea que lo pone en
constante contacto con la naturaleza, fanático de la pesca con mosca
(especialmente con secas), y conocedor de todos los ámbitos de la zona de
Corcovado. El los asesorará sobre equipos a utilizar, moscas y todo lo que
necesiten para lograr una buena pesca.
En nuestro
primer día de pesca nos trasladamos al río Corcovado, en un sector llamado
Poncho Moro, allí el río es caudaloso y rápido, con el consiguiente riesgo, sólo
en ésta época debido a la altura del río (en 15-20 días su nivel descenderá y
también su fuerza), pescamos con sinking y streamers, allí Patricia clavó una
trucha marrón, con la mala suerte que había un tronco sumergido, así que después
de un rato de hermosa lucha la marrón le ganó los palos y el corte del líder fue
inevitable.
De allí nos
fuimos a otro sector del río con mucho menos caudal y aguas más lentas, pudimos
vadear con comodidad y pusimos líneas de floating con secas, y sinking con
ninfas y streamers.
Las primeras
capturas fueron con ninfas, pero al caer la tarde ya tomaban las moscas secas,
capturamos varias arco iris, todas de regular tamaño, (nada importante), pero es
una hermosa pesca, el agua da a la rodilla y los lances no deben ser mayores a
los 10-12 metros, nos sacamos el gusto de pescar muchas truchitas, a pesar de la
llovizna, el viento fue mas calmo y muy tolerable.
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Para nuestro
segundo día de pesca elegimos el Lago Engaño. Son unos cuantos kilómetros de
Corcovado (aproximadamente 40) en medio de la cordillera. El camino es bastante
transitable, el entorno es imponente. A nuestra izquierda estaban las montañas
nevadas, a la derecha y atrás los bosques patagónicos y al frente el hermoso
lago Engaño. Este lago está poblado por Truchas de Arroyo o Fontinalis
(Salvenilus Fontinalis),
las cuales no son salmónidos, pero su pesca es muy deportiva.
Lamentablemente comenzó a neviscar y con fuerte viento, así que metimos violín
en bolsa y nos fuimos a través del bosque hasta un refugio de Gendarmería
ubicado en el arroyo “La Berta”. Este arroyo que une el lago La Berta con el
lago Falso Engaño, es angosto, de poca profundidad y aguas muy rápidas.
Allí nos
instalamos, preparamos el fuego para el asado y mientras Patricia cuidaba el
costillar, Germán y yo nos fuimos a intentar con las fontinalis. Usamos líneas
de flote y moscas secas; inmediatamente comenzaron las respuestas y las
capturas, si bien las truchas de arroyo no eran grandes la fuerte correntada
hacía muy difícil traerlas para la foto.
Después de
dar cuenta del asado, comenzamos a caminar el arroyo para intentar alguna
captura importante, pero no hubo caso, las grandes no tomaban, veían la mosca y
como si nada, sólo las chicas seguían tomando una tras otra. Cuando la nevisca
se hizo muy fuerte decidimos regresar a Corcovado y esperar nuestra próxima
visita.
Como en todos
los ámbitos chubutenses nuestras retinas se llenaron con lo imponente del
paisaje, la pesca va y viene, el entorno es incomparable. Nuevamente gracias a
Germán Sánchez y su familia por las atenciones recibidas.
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