| RELEVAMIENTO DE PESCANET |
| Fecha | Pesquero | Zona |
| 10-07-2001 | Jörgensen | Buenos Aires |
SOLO JUVENILES DE POCO PORTE
Pese a las buenas referencias de algunos asiduos concurrentes a la zona no nos fue bien en esta laguna. Probablemente las circunstancias climáticas no nos hayan ayudado. Por otra parte hay una buena cantidad de juveniles que hacen presumir que en no mucho tiempo tienen que aparecer piezas de buen tamaño.
Para llegar a San Cayetano deberán hacerlo por la Ruta Nacional 3 hasta el kilómetro 448,5, casi llegando a la localidad bonaerense de González Chávez. A esa altura de la Ruta Nacional 3 encontrarán un cruce con la Ruta Provincial 75, que indica a las localidades de San Cayetano y Energía. La primera es una pequeña ciudad del sureste de la provincia de Buenos Aires, que está estrechamente vinculada con la producción agrícola-ganadera.
Arribamos a la ciudad de San Cayetano invitados por la Municipalidad el sábado 23 por la mañana, casi al mediodía. Fuimos recibidos por la encargada de la Dirección de Turismo, Mariana Martínez y una vez realizadas las presentaciones de rigor y habernos instalado en el hospedaje que nos había reservado la gente de la comuna, en "El Hostal de Tazzo", comenzamos a recorrer la zona en busca de las lagunas.
Como era una de las más cercanas, y teníamos también buenas referencias nos llegamos a la de la familia Jörgensen que se encuentra a unos 18 kilómetros de San Cayetano. Para llegar a ella tuvimos que dirigirnos hacia la vía del ferrocarril que hace de límite norte de la ciudad y cruzar el último paso a nivel. Una vez del otro lado del ferrocarril, la calle se bifurca y para ir a la laguna hay que seguir el camino que va costeando la vía. El camino es ancho y entoscado y se encuentra, aunque llueva, generalmente, en buen estado.
A unos 3.800 metros del paso a nivel a mano izquierda sale un camino en diagonal que deberán tomar. Por el mismo, en diagonal, recorrimos unos 4.100 metros hasta que doblamos a mano izquierda. Luego, siguiendo unos 900 metros, nuevamente hay una curva a la izquierda. De ahí la próxima referencia son dos curvas en forma de ese que están a unos 1.000 metros. Desde ahí son unos 3.500 metros a la tranquera del campo, que se distingue por ser de doble hoja pintada de color rojo. No hay cartel indicador.
Una vez en el lugar abrimos la tranquera, ingresamos, recorrimos otros 1.000 metros, abrimos otra tranquera y de ahí unos 500 metros hasta la casa del establecimiento. Allí nos presentamos y, de inmediato, nos dirigimos a la laguna, que se encuentra en una depresión del terreno a unos 400 metros detrás de la casa de los propietarios del campo.
La laguna es pequeña, de unas 70 hectáreas, con escasa vegetación costera. Cuenta con una zona de barrancos no muy pronunciados pero en general la costa se muestra muy apta para la pesca que es por otro lado la que más se practica, aunque también se permite el acceso de embarcaciones chicas.
Si no quieren trasladar la embarcación, ya que en el lugar no poseen para alquilar, las costas de la laguna son buenas en casi todos los sectores, salvo en la parte norte en donde el juncal se hace más espeso.
Como es nuestra costumbre, la modalidad que más nos gusta practicar es de embarcado. Echamos nuestro semirrigido al agua dispuestos a probar suerte en las aguas de la laguna de Jörgensen como se la conoce en la zona. Comenzamos la jornada tratando de encontrar esos pejes para el asombro que nos habían contado nuestros anfitriones.
Como primer intento los buscamos cerca de un juncal raleado que se encuentra casi en el centro de la laguna, primero anclamos y como no tuvimos siquiera un pique nos largamos al garete en dirección al juncal que se encuentra más distante de la casa de los propietarios, sobre la costa más baja sin barrancos, donde hay un alambrado semisumergido.
Lamentablemente, no tuvimos suerte de encontrarnos con ninguno de esos matungos. En su lugar capturamos algunos ejemplares que si bien daban la medida no constituyeron con su tamaño un trofeo suficiente como para respaldar los comentarios de las personas del lugar.
Como somos perseverantes y no nos gusta darnos por vencidos, pusimos proa rumbo a la costa que es conocida como El Barranco, en la que divisamos un buen grupo de pescadores que realizaba sus lances desde la orilla. En esta zona los resultados fueron los mismos: ejemplares juveniles que en la mayoría de los casos no llegaban a la medida. Nuestra carnada fue mojarra viva y algo de filete de dentudo, que rindieron de manera similar.
Cuando nos disponíamos a retirarnos, nos cruzamos en la costa con dos pescadores de la ciudad de Necochea que habían redondeado buenas pescas en cuanto a la cantidad no así en la calidad de los ejemplares.
Quienes quieran llegar a pescar
en esta laguna pueden ir directamente siguiendo el camino que describimos al
comienzo de la nota, o comunicarse telefónicamente con Ángel Jörgensen al
02983–15527750. Para ingresar se abona un arancel de $ 5 por todo el día, o $
3 a partir de las 13 horas, más $ 5 por derecho de bajada de embarcación.
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