Por Mario Capovía Del Cet.
25-11-2002.
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Quizás cuando lea esta nota la temporada haya empezado. Si decide ir en esta
época hay algunas consideraciones que pueden ser de utilidad.
A pocos días del comienzo de la temporada de pesca de salmónidos 2002/2003 la
ansiedad se hace notoria en muchos pescadores. Hay algunos que , año a año, se
fijan como objetivo pescar el día de la apertura. Esto, por supuesto, implica
afrontar condiciones singulares a las que simplemente hay que prestarles
atención para hacer que todo sea disfrutar de nuestro deporte.
Es común escuchar, cuando se regresa de estas primeras salidas, frases como:
¡Era imposible pescar! ¡los ríos desbordados y con una correntada
impresionante..!
Todos los años se repite la historia.
Cambian los pescadores pero las quejas se repiten y en algunos casos los
protagonistas son reincidentes.
En la pesca la experiencia es la madre de las mejores salidas. Recoger en ella
los problemas y los beneficios que en cada una se producen, hacen a la elección
del lugar y los equipos.
Leer es importante, pero leer y comparar con situaciones vividas y sacar
conclusiones en consecuencia, harán que la planificación del inicio de temporada
sea precisa y por lo tanto, exitosa.
Existen tres situaciones distintas en el agua de los ríos durante la temporada
de acuerdo a que comience, promedie o esté finalizando la temporada.
Si tenemos en cuenta que ya han comenzado los primeros calores y la nieve
acumulada durante el invierno, en forma de miles de pequeñas vertientes, se
vuelca al caudal de los ríos y, a través de estos a los lagos, donde ir a
pescar, nos lo indicará la mayor o menor intensidad de este proceso.
Cada sistema de la Patagonia sufre cada año esta consecuencia producto de la
llegada inexorable del verano. Es lógico entender que al principio mas nieve se
volcará a los torrentes principales y estos aumentarán su volumen de agua, se
tornarán mas caudalosos y nosotros, los pescadores, deberemos observar ciertos
cuidados si decidimos pescar en ellos.
Planear una salida a los lagos desde una embarcación en noviembre será una sabia elección ya que la totalidad de los arroyos descargan sus aguas en ellos y cada una de estas desembocaduras son un lugar estratégico para probar. Además se puede acceder a caletas y juncales, excelentes lugares de concentración de truchas.
Buscar a pie estos sitios se puede tornar dificultoso. Con las aguas crecidas por los desagües de los ríos los veriles pueden ser inaccesibles para los lances de mosca además de tener que introducirnos demasiado para poder hacerlos. Es en estas situaciones particulares es donde los belly boats se hacen útiles. Controlando el viento para que no surja un alejamiento de la costa que pueda provocar un disgusto, es posible llegar hasta estos veriles o juncales practicando nuestros lanzamientos con comodidad.
En los ríos es donde realmente se nota la diferencia con las otras épocas de la
temporada. Las playas donde solíamos caminar, las piedras sobre las cuales nos
parábamos o los lentos pozones que teníamos tan claramente ubicados y elegidos,
ya no están a la vista. Todo esta bajo agua y la corriente se ha vuelto fuerte y
furiosa. El cuidado y la cautela al vadear se hace extremadamente necesario.
El bastón de vadeo, ese elemento que casi no utilizamos, se hace útil y
necesario en estos casos. Brinda seguridad dándonos un punto mas de apoyo cuando
atravesamos estas corrientes rápidas.
Este tercer pie, hace controlable lo que puede tornarse peligroso al caminar con
el equilibrio alterado por la fuerza del río en su caudaloso recorrido. Existen
en los comercios especializados pero en caso de necesidad no es difícil
improvisar uno. Usando una caña de colihue y atándole un cabo ya tenemos nuestro
bastón. Atamos un extremo al cinturón o a los tiradores del waders para que no
se nos escape ni nos incomode al castear y tendremos algo mas de seguridad para
realizar algunos recorridos que sin este, pueden intimidarnos.
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Si uno
vadea en aguas rápidas lo mejor es no darle la espalda a la correntada. Esta
puede hacernos flaquear las rodillas. Lo ideal es caminar de lado o de frente a
la corriente.
Controle, antes de viajar, el fieltro de las suelas de sus botas de vadeo. Las
suelas gastadas suelen ser una incomodidad. En esta época donde el agua corre
rápida y con fuerza se lleva con ella las algas adheridas a las piedras pero
estas siguen siendo resbalosas. Siempre es indispensable un calzado que se
afirme con seguridad.
No piense que los peces solo están en la costa de enfrente. En la mayoría de los casos es imposible llegar hasta allí con nuestras moscas y es natural introducirse al río mas de lo prudente. Lleve shootings de hundimiento rápido, lastres para leaders, leaders de profundidad y moscas lastradas, pero sobre todo pesque sobre la costa que está de su lado, en los desbordes, recuerde que las truchas encontraran allí aguas mas amables y lugares propicios donde alimentarse y guarecerse. Pruebe desde afuera del río, siendo cuidadoso en su traslado para no asustar a las truchas que pueden estar muy cerca. Verá que de esa forma podrá pescar hasta con línea de flote y el leader ligeramente lastrado. No le hará falta hacer lances maestros y largos.
Si el río elegido está imposible existe la opción de elegir ríos y arroyos
menores, aquellos que a mediados o a fines de la temporada estarán tan bajos que
quedan anulados como pesqueros. Esos pasos de agua que no son de utilidad para
pescar mas adelante pueden ser sede para las truchas que pueden alimentarse en
ellos en forma mas cómoda y abundante que en un río corriendo caudaloso.
Observar en los mapas cuales son los afluentes o arroyos alternativos pueden
señalarle el camino a una mejor pesca cuando el cauce principal está
incontrolable.
Lleve su mejor ropa de abrigo ya que los fríos en noviembre pueden ser muy intensos. Tenga en cuenta la ropa interior, póngase la de menor abrigo si usa el wader de neoprene o muy abrigada en el caso de calzarse los de tela con vinílico o los respirables.
Uno de los pecados capitales de los pescadores es la de no practicar lanzamientos antes de emprender el viaje que, quizás, ha estado esperando todo un año. Es importante buscar algo de excelencia en los lances para aprovechar cada uno de ellos desde el principio de la salida. Quien no practica lanzamiento pierde efectividad por uno o mas días y cuando comienza a dominarlos se da cuenta que ya tiene que regresar.
Si bien noviembre no es un mes fácil para pescar, considere que es un privilegiado si está en la Patagónica con una caña en la mano. Entonces, piense en ello y disfrute todo lo que pueda.
Mario Capovía Del Cet
capofly@pescanet.com
Noviembre 2002.