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Pertenecen al orden de los caracínidos, como la mayoría de los peces de la
cuenca parano-platense, suborden de los serrasalmus. En la Argentina hay unas seis clases
de verdaderas pirañas y las más peligrosas por su voracidad son las que habitan en
Corrientes, Santa Fe y Formosa. En algunas de esas provincias se adoptan precauciones en
las playas públicas ya que se han registrado algunos casos de mordedura de esos peces.
Pero la Piraña es un gran regulador de la fauna íctica en toda la vasta región. Es
pescada en nuestras aguas con equipo muy liviano. Es muy voraz y se lanza sobre todo tipo
de carnada natural, mucho más si se trata de carnes rojas o pescados recién fileteados.
En los equipos de spinning se agrega una línea de fondo de un solo anzuelo, defendido con
un líder de cable de acero lo más delgado posible. El anzuelo no debe tener más de 1
cm. de abertura entre asta y lanceta. Los dientes de la Piraña son puntiagudos, muy
chatos, triangulares, con un filo a cada lado. Por eso, cuando la piraña muerde, corta
como una tijera, no necesita arrancar o tironear. Está considerada como de muy escaso
valor comestible por la excesiva cantidad de espinas, aún en los ejemplares de mayor
tamaño. |