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Tarariras
Todo lo que hay que saber de ellas además de pescarlas.
Por el Prof. Víctor De Víctor.
“Acechando casi en el límite del espejo de agua, observa.
Quieta, casi inmóvil, con sus dos kilos de pura potencia
muscular, lista para dar el golpe certero. De pronto, una
explosión de agua interrumpe el silencio de la tarde. Esta vez
el junquero, ave tan inquieta como incauta, se salva, y la
tararira reposa nuevamente en el lecho de la zanja hasta que
todo vuelva a la calma aprestándose para arremeter sobre una
nueva presa.”
Este pequeño párrafo relata una escena típica de nuestro
delta.
Refleja como este voraz pez se alimenta utilizando una
estrategia de espera sorpresiva y violenta
Nombres y Habitat.
La
tararira común, se conoce científicamente como Hoplias
malabaricus. También se cita para nuestras aguas a
Hoplerhitrinus unitaeniatus que es una especie de menor tamaño
con el hocico romo y bien redondeado que se conoce con el nombre
vulgar de tararira ñata.
Vernacularmente se la denomina tararira, tarucha, tarango,
taralila y trahila.
Su habitat es muy amplio en virtud de la facilidad de
adaptación al medio que posee. La podemos hallar en muchos y muy
variados ambientes. Habita en la cuenca del Plata, en los ríos
Paraná Uruguay y tributarios, y en el río Salado y su sistema de
lagunas hasta el límite natural que se establece en el río
Colorado. No hay registro de capturas al sur de este último
curso de agua.
Es un pez de aguas cálidas. Su metabolismo funciona de manera
óptima con las altas temperaturas, pero resiste las bajas marcas
invernales aletargándose en el fango. Reduce su ritmo
cardiorespiratorio y se nutre de sus propias reservas grasas
hasta la llegada del calor, circunstancia en la que comienza a
activarse nuevamente.
Se distingue por ser una especie bravía que tiene un gran caudal
de energía que se evidencia en la espectacularidad de los saltos
y de las veloces corridas que emprende en el momento de la
lucha.
Una vez clavada despliega un combate poco común pleno de
emociones que otorgan al pescador los ingredientes necesarios
para disfrutar de una brillante experiencia.
La tararira puede apreciarse llevando su exquisita carne a la
mesa o bien, premiando su esfuerzo devolviéndole su libertad.
Morfología.
Morfológicamente se la describe como un pez tosco. Presenta el
cuerpo fusiforme, cilíndrico y ligeramente alargado. La piel
está cubierta de gruesas escamas cicloideas y de una abundante
capa de mucus que servirá de protección contra los parásitos
externos como las sanguijuelas que abundan en las lagunas
bonaerenses.
Su color es pardo en la región dorsal, atornasolado con manchas
en ambos flancos y blanco amarillento en la zona ventral.
La coloración de la tararira puede variar por tener en su piel
abundancia de células pigmentarias llamadas cromatóforos,
unidades que reaccionan ante pautas impuestas por el medio
externo (temperatura, transparencia y grado de salinidad del
agua) y del medio interno (libreas nupciales, irritabilidad,
etc.)
La cabeza es grande y muy osificada. En ella se destacan dos
ojos redondos, casi inexpresivos. La boca es enorme y está
armada por gran cantidad de dientes caniniformes presentes hasta
en el paladar.
Las dos especies tienen siete aletas: una gran dorsal, una
caudal de contorno redondeado, una anal, dos pectorales y dos
ventrales, todas ellas con rayos flexibles.
Hábitos y costumbres.
De hábitos alimentarios netamente carnívoros acecha a sus presas
desde sitios estratégicos que busca entre la vegetación
acuática. Cuando la posible presa se encuentra a su alcance
descarga sobre ella una veloz arremetida que casi siempre
finaliza de manera exitosa.
Cazadora por naturaleza, vorazmente da cuenta de dientudos,
mojarras, bogas pequeñas, sabalitos, bagres, ranas y pequeñas
aves. Los pescadores tienen en cuenta esta característica para
capturarla por medio de finas modalidades como el spinning o el
fly cast.
Reproducción
El desove comienza a realizarse en primavera. La ovoposición es
gradual, sucediéndose las puestas hasta fines del verano
alcanzando a generar unas treinta mil huevas por temporada.
A los pocos días de haberse llevado a cabo la fecundación, se
completa el desarrollo embrionario eclosionando un inquieto
alevino que en ocasiones puede llegar a medir hasta un
centímetro de longitud. En la primera etapa los pequeños se
alimentan de un rico nutriente que llevan dentro de su saco
vitelino. Luego predan sobre distintos tipos de microorganismos
acuáticos y por último comienzan a capturar alevinos y juveniles
de otras especies para así dar inicio a un régimen alimentario
ictívoro por excelencia.
En lo que respecta a sus dimensiones rara vez supera los
cincuenta centímetros de longitud y los cinco kilos de peso,
pero sin lugar a dudas, un ejemplar de unos dos kilos clavado en
el extremo de nuestro equipo, será mas que suficiente para
comprender el inmenso poder batallador de las "Hoplias".
Un especie vecina.
Existe en diversos ámbitos de la República Oriental del Uruguay
como el Palmar de Soriano, el río Yi o el río Queguay, una
variedad de gran tamaño.
Se trata de la tararira gigante llamada por la ciencia Hoplias
lazardae. Esta especie puede superar el metro de longitud y
alcanzar los quince kilos de peso.
No hay registros de capturas de estas tarariras en nuestro país.
La tararira es un pez muy interesante para estudiarlo en el
campo del comportamiento animal. Tiene un alto sentido de la
sociabilidad y de la familia. Macho y hembra alternan tareas de
confección y oxigenación del nido y luego del nacimiento
protegen celosamente a sus crías.
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